Una educación

Una educación Temas

La familia

La familia es un tema central en Una educación. A medida que cuenta su historia, la protagonista narra la historia de sus parientes y presenta los perfiles de sus padres y hermanos, además de mencionar a algunos miembros de la familia extendida, en particular las abuelas y su tía Angie. Para Tara, la familia es el núcleo formador de la identidad, lo cual se ve potenciado por el hecho de que, en su caso, es también prácticamente el único espacio para vincularse con otros, ya que crece sin ir a la escuela y sin contacto con otros niños de su edad.

Estas memorias presentan una visión no romantizada de la familia. La autora demuestra que el amor no es siempre algo dado de manera natural y espontánea entre padres, hijos y hermanos y que, incluso amándose, no siempre están en condiciones de cuidarse y protegerse los unos a los otros. Asimismo, Westover demuestra que es posible, y a veces deseable, romper ciertos vínculos familiares que provocan daño. Ella misma lo hace y, como cuenta al final del libro, esto le trae tranquilidad. Por lo demás, Una educación plantea que se pueden crear familias afectivas eligiendo sostener vínculos saludables, tanto con parientes, como con parejas y amigos.

La educación

La educación es otro gran tema de la obra, tal como queda evidenciado desde su título hasta sus palabras finales. A pesar de crecer al abrigo de un padre con pensamientos paranoicos respecto de las escuelas, Tara crece y decide estudiar. Primero lo hace de manera autodidacta, leyendo por su cuenta y con la ayuda de su hermano Tyler. Luego, estudia en la universidad y termina por convertirse en académica, obteniendo un doctorado. Para la protagonista, la educación es una forma de conocerse a sí misma, de reflexionar sobre el pasado y de transformarse en la persona que quiere ser.

El fundamentalismo religioso

Desde la Nota de la autora al comienzo del libro, Westover declara que no pretende atacar a ninguna creencia religiosa y que no encuentra una relación directa entre la religiosidad y la bondad o maldad de las personas. Ahora bien, su padre es presentado como una persona que padece trastornos mentales y que asume una postura fundamentalista dentro del mormonismo.

Llevados al extremo por Gene, los mandamientos y principios mormones con frecuencia provocan sufrimiento y habilitan la violencia y la desprotección de la protagonista, su madre y sus hermanos. Así, por ejemplo, sus vidas están en riesgo en varias ocasiones cuando se lastiman y el padre les prohíbe ir al hospital o tomar medicamentos porque cree que los médicos son agentes de un complot contra el verdadero Dios. Algo similar ocurre con respecto a la idea de decencia que propaga Gene, siguiendo de manera extremista clasificaciones mormonas patriarcales de los géneros: Tara crece con miedo constante a comportarse de manera indecorosa porque su padre sostiene que prácticamente todas las mujeres se comportan como "rameras" (253).

El poder del Estado y del gobierno

A pesar de que las percepciones de Gene están atravesadas por su paranoia y su fundamentalismo religioso, motivo por el cual son definitivamente extremas y peligrosas, lo cierto es que esta historia también pone de manifiesto que el Estado y el gobierno tienen poder y capacidad de control sobre las poblaciones. El registro civil, la escuela, la universidad, el hospital y la policía son algunas de las instituciones estatales que organizan la vida de la mayoría de los ciudadanos, determinando ideas y prácticas sobre la salud, la educación, las creencias y otros aspectos de la vida humana. Esto se pone de manifiesto cuando Tara cuenta que, en la medida en que no tiene documentos de identidad, para el gobierno, ella no existe.

Las regulaciones estatales pueden proteger la vida de las personas y garantizar la convivencia armónica de diferentes individuos en una comunidad, pero también pueden restringir libertades y hasta determinar la muerte de ciertas personas. Esto se pone de manifiesto de manera extrema en el episodio del asedio de Ruby Ridge, referido en varias ocasiones en Una educación. Tara lo conoce a través del relato de su padre, por lo que, para ella, es la historia de Randy Weaver y su familia, acorralados por agentes federales en su casa de Idaho. Si bien es cierto que Randy Weaver es peligroso por poseer armas y estar asociado al supremacismo blanco, con el objetivo de controlarlo, el Estado hace un uso violento de su poder, al punto tal que los agentes federales asesinan al hijo y a la esposa del acusado.

La salud mental

La salud mental es otro tema que atraviesa toda la novela. En la universidad, Tara estudia psicología y aprende sobre diferentes enfermedades. Al leer la lista de síntomas del trastorno bipolar, piensa en las características de su padre y llega a la conclusión de que el hombre padece tal condición. La característica principal del trastorno bipolar es el pasaje de episodios maníacos a episodios depresivos, es decir, de momentos de euforia y aceleración a momentos de tristeza y falta de energía. Es crucial recordar que este no es el diagnóstico de un profesional de la salud mental, ya que Gene no va nunca al médico ni al psicólogo, sino que se trata de una conclusión personal de la narradora. De hecho, un profesor especialista le indica que los síntomas de Gene se parecen más a los de la esquizofrenia.

De cualquier manera, al interior de las memorias, el padre es presentado como una persona con trastornos mentales no tratados, y eso le da explicación a sus comportamientos desequilibrados. A la protagonista, asumir que su padre sufre de trastorno bipolar le permite ser más comprensiva, yentender que no ha querido hacerles daño a ella, a su madre y a sus hermanos, sino que sus decisiones irracionales y peligrosas están guiadas por el padecimiento de una enfermedad.

La violencia

Una educación es, en gran medida, una historia sobre la violencia intrafamiliar y la violencia de género. En el sentido más brutal, Tara es víctima de los abusos emocionales, psíquicos, físicos y sexuales de su hermano Shawn desde la adolescencia. El muchacho también ataca a Audrey y a sus novias, todas chicas jóvenes a las que pretende controlar y humillar. El caso de Emily ilustra con especial potencia el sometimiento de las mujeres en el contexto de esta familia regida por el fundamentalismo religioso patriarcal, ya que se ve forzada a llevar a cabo dos embarazos y partos de riesgo al punto tal que casi muere desangrada en dos oportunidades. Shawn también amenaza con matar a sus dos hermanas en diferentes oportunidades.

En ese sentido, la desprotección aparece como otra forma de la violencia en estas memorias. Por una parte, Gene obliga a la protagonista y a sus hermanos a trabajar en ámbitos peligrosos desde pequeños. Aunque no tiene la intención de que se hagan daño, por su condición mental actúa de manera inconsciente y los expone a constantes riesgos. Los hermanos están permanentemente heridos. Por el otro, tanto Gene como Faye tienen dificultades para cuidar a sus hijos como corresponde: no los llevan al médico, no los higienizan, habilitan situaciones donde se lastiman y los hacen tolerar dolores, malestares y enfermedades. Esto se potencia cuando Tara les cuenta que Shawn es violento y los padres no hacen nada para cuidarla, sino que, por el contrario, relativizan el peligro de la situación y terminan por amparar al hijo varón.

La libertad

A medida que crece y se educa, Tara reflexiona cada vez más sobre la libertad. Su interés por la historia la lleva a detenerse en luchas contra la opresión llevadas a cabo en el pasado, en particular por las personas negras en Estados Unidos. Así, reconoce que figuras como Rosa Parks y Martin Luther King son una gran fuente de inspiración, porque enseñan que siempre es preciso luchar para obtener la libertad. La protagonista lleva estas reflexiones al plano personal e individual, y rompe con los mandamientos y limitaciones impuestos por su padre para comenzar a tomar decisiones autónomas sobre su propia vida.