Una educación

Una educación Resumen y Análisis Primera Parte: Capítulos 6-11

Resumen

Primera parte

6. Escudo y rodela

Audrey cumple quince años, obtiene una licencia para conducir y comienza a trabajar. Durante un año se ha rebelado contra los límites que impone su padre, y ahora que tiene dinero pasa poco tiempo en casa. Con los hijos mayores fuera de casa, los pequeños deben asistir a Gene en el desguace. Tara comienza a trabajar con metales y entre maquinaria pesada todos los días. El padre no le permite usar cascos ni elementos de protección porque dice que así se moverá más rápido. Gene trabaja de manera bruta; arroja piezas de metal que a veces golpean a Tara y la lastiman. El padre le dice que no se preocupe; si se hace daño es porque Dios así lo ha dispuesto. La narradora recuerda a sus hermanos heridos en numerosas oportunidades por el trabajo con la chatarra.

Tara también trabaja junto a su madre. Aunque continúa sufriendo de mucha confusión, Faye mejora y vuelve a trabajar como herbolaria y comadrona, pero debe contratar una asistenta porque su concentración y su memoria fallan profundamente. Se enfoca en la preparación de aceites esenciales. Cada uno tiene un propósito: uno es para la migraña, otro para el dolor menstrual, otro para la taquicardia. Para crear las fórmulas, Faye recurre a algo que ella misma llama "prueba muscular" (95): con determinados movimientos, su cuerpo le indica qué hierbas le harán bien en cada caso. Luego, comienza a referirse a los chakras y realiza "trabajos energéticos" (96). Tara participa de una sesión con una clienta de la madre, y esto le genera mucha incomodidad porque no percibe ninguna energía. Antes del accidente, Faye descreía de soluciones mágicas como estas, pero ahora dice que la curación es "espiritual e ilimitada" (97). La mujer comienza a chasquear los dedos de manera compulsiva.

Inspirada por Tyler, Tara siente deseos de ir a la escuela y empieza a estudiar en sus escasos ratos libres. A escondidas, lee textos sagrados como el Libro de Mormón, el Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento. Al principio no entiende nada, pero repite las lecturas y empieza a aprender la historia del pueblo mormón. Sin embargo, trabaja tanto en el desguace que comienza a pensar igual que su padre. Incluso, imagina ángeles que la protegen. Una mañana, presionada por Gene, Tara se mete en un contenedor lleno de novecientos kilos de chatarra y, al descargarlo, una pieza de hierro se le clava en la pierna y queda atrapada. Corre el riesgo de morir aplastada por la chatarra que comienza a caer. De golpe, logra soltarse y saltar, y cae desde varios metros de altura. Su pierna está desgarrada y sangra; el padre le dice que vuelva a casa, donde Faye la tratará con hierbas. Días más tarde, Tara le dice al padre que quiere ir a la escuela. El hombre le da a entender que no aprueba la decisión.

7. Dios proveerá

Es verano. Tara preprara una sustancia con hierbas para su madre. Luke tiene diecisiete años y asiste a Gene en el desguace. Por accidente, se le cae mucha gasolina sobre los pantalones. Tras el almuerzo, Luke ha olvidado que tiene gasolina en la ropa, enciende un soplete y sus piernas se prenden fuego. En pánico, sale corriendo y comienzan a incendiarse los pastizales. Faye se ha ido a una reunión con otra comadrona y Tara está sola en casa. Mientras lava los platos, ve a su hermano bajar de la colina con las piernas quemadas. La protagonista, que tiene diez años, le da unas gotas de tintura madre, pero no hacen ningún efecto. Luego, prepara un tacho de basura con agua y hielos. Luke se retuerce y chilla de dolor, por lo que la niña cree que no hay tiempo para lavar el tacho y apenas le pasa un chorro de agua. Como recuerda que lo más peligroso es el riesgo de infección, le pone a su hermano unas bolsas de basura en las piernas antes de que las meta en el agua fresca. El sol es abrasador, pero Luke tirita de frío, por lo que le pone un sombrero y lo abriga con una manta. Pasa toda la tarde parado en el patio con las piernas en el tacho de basura. Tiempo después, el padre regresa a la casa y dice que lo mejor es esperar a que llegue la madre.

Faye regresa por la noche y revisa a Luke de inmediato. Las bolsas de nylon se han adherido a los tejidos quemados, por lo que debe cortarlas con mucho cuidado. Las piernas de Luke casi no tienen piel. La mujer le aplica un unguento de hierbas pero está preocupada; nunca ha visto una quemadura tan grave. Por la noche, Luke deliria de fiebre y prácticamente no puede respirar de tanto dolor que siente. Tara y Faye lo cuidan y le dan de tomar hierbas durante varias noches. Los domingos, el chico no puede ir a la iglesia, y Gene les ordena a todos que digan que está enfermo, pues cree que si los federales se enteran del accidente llevarán a Luke a un hospital, donde se le infectaría la pierna y moriría. Tres semanas después del accidente, la piel comienza a regenerarse.

Al escribir el libro, Tara reflexiona sobre este episodio por primera vez y se da cuenta de que hay un vacío en la narración: ¿quién ha apagado el fuego? Sabe la respuesta: ha sido su padre. Pero entonces, ¿por qué Luke debe bajar solo de la colina? ¿Por qué tarda tanto el padre en volver a la casa? Como adulta, Tara recurre a los recuerdos de su hermano Richard para completar la historia. Este recuerda que, en realidad, el padre pone a Luke en la camioneta para bajar de la colina, y que él mismo se queda apagando el incendio. La narradora cree recordar que su padre tenía las manos quemadas e imagina muchos detalles de la escena en el desguace. Visualiza a su padre metiendo a Luke en la camioneta, saltando del vehículo en marcha para apagar el incendio y repitiendo "Dios proveerá", a modo de rezo. Al final del capítulo, una nota al pie indica que Luke, Richard y ella misma recuerdan el episodio de maneras diferentes.

8. Pequeñas rameras

Tara quiere escapar del desguace y sabe que la única forma de lograrlo es consiguiendo otro empleo, pero esto es difícil porque tiene once años. En un comercio local se ofrece para trabajar como canguro, es decir, niñera. Pronto, dos familias la contratan para que cuide a sus niños. El padre no le prohíbe hacerlo. Poco después, un hombre llamado Randy la contrata para envasar frutos. Mary, una de las madres que le da trabajo como niñera, es pianista profesional y, al escucharla en la iglesia, Tara se siente fascinada. Comienza a recibir clases de piano en lugar de dinero por su trabajo, y Mary le recomienda empezar a hacer danza. En su primera clase, ve que todas las niñas llevan mallas y zapatillas de ballet, mientras que ella viste vaqueros y botas. La profesora habla con Faye, que compra mallas, medias y zapatillas de ballet, y le dice a Tara que las mantenga escondidas. Cuando las viste por primera vez, se siente expuesta e indecorosa, por lo que se deja una camiseta grande sobre la malla.

Las otras niñas no hablan con Tara, pero a ella le gusta ir a la clase porque es como aprender a estar con otros. Empiezan a ensayar para la función de Navidad. Faye se preocupa por el atuendo especial necesario para la presentación. Cuando ve a las niñas más pequeñas vistiendo faldas de lentejuelas, Tara piensa que parecen "pequeñas rameras" (123). Para su grupo, la profesora ha diseñado un atuendo aceptable para la familia Westover: unas camisetas anchas con la imagen de Papá Noel. Las otras niñas están decepcionadas. Aunque Tara y su mamá intentan mantener la función en secreto, el padre se entera y decide ir con ellas. Durante la coreografía, Tara siente mucha vergüenza y no realiza los pasos correctamente. Solo puede pensar en el juicio negativo de su padre. Las compañeras la miran mal por haber arruinado la función. De regreso en casa, Gene da un sermón en el asegura que las clases de danza, como la escuela, son un engaño de Satanás: parecen inocentes, pero enseñan promiscuidad. Allí, las niñas buenas se convierten en rameras. Luego, Faye afirma que debía haberse dado cuenta de que esas clases eran peligrosas, pero se siente culpable y le ofrece a Tara clases de canto. Tras pocas semanas, la niña canta en la iglesia. Todos los presentes quedan encantados y la felicitan por su linda voz. Inesperadamente, Gene se muestra alegre y orgulloso, e incluso acepta que Tara se presente a una audición para una obra de teatro en la ciudad.

9. Perfecto en Sus generaciones

En el verano de 1999, Tara participa de la obra Annie en el teatro de la ciudad. En esa época, su padre se prepara intensamente para una catástrofe. Está convencido de que se acercan los Días de la Abominación, ya que cree en un supuesto evento global llamado Y2K. Se trata de una creencia compartida por algunas personas hacia fines del último milenio: el día 1 de enero de 2000, los sistemas informáticos fallarían en todo el planeta y se produciría un caos absoluto. Para Gene, poco después de eso Cristo se aparecería en la Tierra por segunda vez. En la casa de los Westover se intensifican los preparativos; incluso entierran frascos de conservas y gasolina.

Mientras, Tara ensaya casi todas las noches en el teatro. Allí nadie habla del Y2K. La protagonista no sabe cómo vincularse con sus compañeros. Una semana antes del estreno, Faye le tiñe el cabello, porque Annie es una niña pelirroja. Para el primer acto, debe usar un vestido viejo, pero para el segundo necesita un vestido nuevo y hermoso. Tara no tiene ninguno así, así que la madre la lleva a la casa de la tía Angie, que le presta dos vestidos de sus hijas. La primera función es un éxito. Gene disfruta del espectáculo y apoya a su hija. Le permite seguir yendo a otras audiciones y hasta le da consejos. En invierno, la protagonista tiene amigdalitis y el padre le aconseja que salga al patio y se quede con la boca abierta mirando al cielo, ya que el sol podrá curar su garganta. La amigdalitis empeora. En los ensayos, Tara conoce a Charles, un chico simpático que elogia su modo de cantar. Él sabe que ella no va a la escuela, pero le recomienda ir al coro.

Una tarde, mientras Tara cocina, su padre y Richard preparan un fusil de calibre cincuenta, un arma muy potente. Gene la prueba tirando varios tiros afuera de la casa. Dice que la ha adquirido por seguridad. Tara se imagina a Charles visitando su casa y siente vergüenza. Hasta la Navidad sostienen los preparativos para el fin del mundo. Tras la cena de Año Nuevo, Gene lee la Biblia y mira televisión. Cuando llega la medianoche, no ocurre el colapso que el hombre esperaba.

10. Escudo de plumas

Gene siente una profunda desilusión porque nada ha cambiado. Parece deprimido. Faye decide viajar a Arizona nuevamente. Esta vez, solo los tres hijos menores acompañan al matrimonio. La abuela tiene cáncer y va muy seguido al médico. Gene sigue discutiendo con ella al respecto. Repentinamente, el padre decide que deben regresar a Idaho y se prepara para conducir por la noche. La abuela no puede creerlo, tras el accidente de la última vez. A la altura de Utah, se desata una tormenta y la carretera está congelada. Richard estaciona en el arcén y dice que no puede continuar manejando. El padre toma su lugar al volante y avanza muy rápido. Todos están tensos. La camioneta se resbala y sale de la carretera. Queda destruída. Tara se hace un gran corte en el brazo. Llegan la policía y una ambulancia; no saben quién los ha llamado. Los llevan a una comisaría local porque no tienen documentos del vehículo. Gene intenta comunicarse con Tony y Shawn, pero no lo logra y termina llamando a Rob y Diane Hardy, vecinos de Buck's Peak.

Unos días después, Tara se queda dura del cuello. Está como paralizada y tiene mucho dolor de cabeza. Pasa dos semanas en cama. Faye llama a una especialista en trabajo energético y la mujer le indica visualizarse rodeada por una burbuja de sanación todos los días. Tara lo hace, pero no mejora.

Ha pasado un mes y su cuello sigue agarrotado. De todos modos, vuelve a trabajar. Shawn ha vuelto a la casa porque el padre necesita ayuda en el desguace. Este hermano se ha marchado seis años antes tras una pelea con Gene. Tara ha escuchado rumores sobre él: en las clases de teatro dicen que es un matón. Dos meses después del último accidente, Shawn toma el cuello de Tara sin avisarle y le hace una maniobra violenta. Ella se marea y se cae al piso. Poco a poco, vuelve a sentir la movilidad de su cuello. Para la narradora, esto ha sido un acto, al mismo tiempo, violento y compasivo.

11. Instinto

El abuelo paterno tiene una manada de caballos salvajes en la montaña. Algunos son vendidos anualmente a mataderos que preparan comida para perros con su carne. Otros son domados por Tara y sus hermanos, quienes caen y se lastiman con frecuencia durante la doma. A los catorce años, Tara recibe como regalo un caballo domesticado. Ella le tiene miedo, pero cuando ve que es dócil comienza a montarlo. Lo llama Bud.

Shawn dice que quiere cambiar de vida y deja de ver a sus amigos. Pasa mucho tiempo en la casa y lleva a Tara a sus ensayos. Es simpático con la familia, pero en el teatro maltrata a otros chicos y chicas. Su sonrisa tiene un aspecto curioso porque nunca se le han caído los dientes de leche. Un día, la protagonista y su hermano salen a cabalgar. En medio de la montaña, los caballos pelean y Tara decide seguir su instinto para salir ilesa. Asegura que su instinto es su guardián, que muchas veces ha evitado heridas graves gracias a él. Primero piensa en saltar del caballo, pero luego decide mantenerse bien aferrada a él.

Análisis

Tara y sus hermanos trabajan desde muy temprano en la vida. En principio se ven obligados a asistir al padre en el desguace, tal como le ocurre a la protagonista cuando sus hermanos mayores se van de casa y Gene necesita formar una nueva cuadrilla para lidiar con la chatarra. Esto, con frecuencia, significa que los chicos no tienen tiempo ni energía disponibles para estudiar. Sin embargo, varios de ellos, incluida la protagonista, deciden trabajar en otros espacios desde pequeños para ganar su propio dinero y pasar tiempo fuera del ámbito familiar: Tony se va de casa en la adolescencia para trabajar como camionero, Audrey toma un empleo en la ciudad y Tara comienza a trabajar como niñera a los once años. El trabajo, para ellos, es ambivalente, ya que puede representar más subordinación al padre cuando se ven forzados a ayudar en el desguace, o más libertad y más distancia con respecto a la familia cuando tienen responsabilidades y dinero propios. Tara aprende muy pronto en la vida la importancia de la independencia económica.

Significativamente, el trabajo al interior de la familia está marcado por una importante división de género: Audrey y Tara también trabajan asistiendo a la madre en la preparación de sustancias a base de hierbas y realizan múltiples tareas domésticas, sobre todo en relación con la alimentación de la familia, y tareas de cuidado, en particular atendiendo las frecuentes heridas y enfermedades de los demás. Los hermanos varones no tienen responsabilidades en ese sentido. En sintonía con ello, las labores de Faye como herbolaria, curandera y partera son típicamente femeninas. La lógica patriarcal impuesta por Gene hace que estas tareas parezcan menos importantes o menos productivas, aunque lo cierto es que, poco a poco, la mujer comienza a desarrollar un importante negocio y a ganar mucho dinero asistiendo partos. También se espera que Faye les dé clases a los hijos y realice todas las tareas domésticas y de cuidado. Esto se pone de manifiesto con especial potencia cuando Luke se quema las piernas y, tras ser asistido por Tara, que tiene apenas diez años, debe esperar varias horas el regreso de su madre para ser atendido, pues Gene no hace nada al respecto.

En el desguace se ve con nitidez que Tara y sus hermanos están expuestos a constantes peligros, y los riesgos se ven potenciados por el hecho de que no cuentan con la posibilidad de recibir atención médica cuando se lastiman. Si bien Gene no parece tener la intención de que su familia sufra, lo cierto es que los expone sin cesar a grandes riesgos. Tara describe al desguace como un lugar "hostil" (92). Desde que comienza a trabajar en él, la protagonista vive atemorizada porque se da cuenta de cuán peligroso es el ambiente, pero su padre es muy inconsciente al respecto, lo cual queda claro cuando elige evitar los cascos y los guantes para ganar velocidad. Por otra parte, Gene está convencido de que, cuando se lastiman, es porque Dios así lo ha dispuesto, lo que implica que sus hijos deben soportar el miedo y el dolor como si fueran inevitables. La desprotección se presenta, así, como una forma (tal vez involuntaria) de la violencia. Más adelante, Tara se dará cuenta de que siempre ha querido y necesitado padres que pudieran cuidarla y protegerla.

La tendencia paranoica y preparacionista de Gene cobra especial potencia hacia el fin del último milenio. El hombre es adepto al pensamiento conspirativo en torno al Y2K, también llamado "Problema del año 2000". A fines de los años noventa, muchas personas, en particular en Estados Unidos, creen que el 1° de enero del nuevo milenio implicará un colapso tecnológico mundial porque los sistemas electrónicos, que representaban las fechas en fórmulas de dos dígitos para el día, dos para el mes y dos para el año, no podrían identificar si el 01/01/00 refería al año 1900 o al 2000. Si bien esto ha representado una problemática tecnológica real, años antes se realizaron importantes inversiones en programación, y nunca llegó a configurarse como amenaza preocupante. Para Gene, sin embargo, el relato encaja con la lógica preparacionista, y está convencido de que este evento marcará el fin del mundo y la posterior aparición de Jesucristo en la Tierra. Tras preparase de modo maníaco para ello, el hombre se deprime al constatar que nada ocurre en el pasaje de milenio.

A medida que crece y trabaja, y sobre todo inspirada por la decisión de Tyler de ir a la universidad, Tara empieza a interesarse por la educación. Pretende ir a la escuela, pero el padre no aprueba esta decisión. Entonces estudia por su cuenta y, repasando los textos sagrados del mormonismo, aprende a leer comprensivamente. Asimismo, participa de clases de piano, danza, canto y teatro. Gracias a ello, empieza a socializar un poco por fuera de los vínculos familiares. Aunque no se vincula demasiado con sus compañeras de ballet, por ejemplo, disfruta de la clase porque bailar con ellas es "como aprender a formar parte de un grupo" (123). Estas experiencias le permiten entrar en contacto con otras realidades y ver que otros chicos no viven bajo las mismas reglas que impone su padre. Su percepción de estas diferencias es cambiante: por momentos quiere parecerse a los demás, pero con frecuencia recuerda y refuerza los mandatos paternos. Así, si bien disfruta de sus clases de danza, cuando llega el día de la función teme mucho ser juzgada por el padre y no logra hacer la coreografía, porque sabe que, al moverse, se le verán un poco las piernas y esto es considerado indecoroso por Gene. Ella misma ha adoptado tal mentalidad al punto de que cree que las niñas más pequeñas parecen "rameras" por vestir trajes con lentejuelas.