Resumen
Prólogo
La protagonista recuerda una escena de su infancia en Idaho, donde vive junto a su familia. El paisaje montañoso es imponente. Un autobús escolar pasa por la carretera. La niña sabe que ella y sus hermanos son diferentes porque no van a la escuela. Tampoco reciben atención médica. Tara no está inscrita en el registro civil. Ha crecido preparándose para los Días de la Abominación, momento en el que, según el padre, habrá una catástrofe mundial que implicará el fin del mundo tal como lo conocemos. Su idea del tiempo está organizada por los ciclos de la naturaleza y, de acuerdo con las historias de su padre, la identidad de la familia está estrechamente ligada a la montaña de la zona, Buck's Peak.
Primera Parte
1. Escoger lo bueno
La protagonista recuerda una historia que ha imaginado de pequeña a partir de un relato de su padre: una mujer que lleva un bebé en brazos recibe un disparo y cae al piso. Imagina que la mujer es su madre, pero sabe que eso es imposible.
Luego comienza a narrar sus memorias. Un día, su padre, Gene, les lee a ella y a sus seis hermanos una sentencia del profeta mormón Isaías y les hace saber que comer lácteos es un pecado. La familia paterna de Tara vive hace cien años en la base de una montaña llamada Buck's Peak. Todos son mormones, pero su padre lleva la doctrina a un nivel extremo. Desconfía de todos los organismos estatales y, por eso, sus hijos no van a la escuela. El hombre tiene un desguace, donde desarma automóviles, y una casa precaria.
Un día, la abuela paterna, que vive colina abajo, habla con Tara en secreto para llevarla a Arizona e inscribirla en una escuela, pero la niña no quiere dejar a su familia. Durante el verano, Tara, su madre y sus hermanos preparan frascos de conservas para tener provisiones cuando, tal como afirma su padre, llegue el fin del mundo. Una noche, Gene les cuenta con seriedad que la casa de los Weaver, una familia de la región, está rodeada por agentes federales, es decir, oficiales de las fuerzas armadas y de seguridad estadounidenses, que quieren obligarlos a ir a la escuela. Asegura que han matado a un niño. Les explica que deben estar preparados para enfrentar una situación similar. Por eso, deben tener mucha comida en conservas. También les da macutos y armas a todos los niños. Tiene un plan para refugiarse en la montaña en caso de ser perseguidos. Unos días más tarde, Gene cuenta que los federales han matado a Randy Weaver, el padre de aquella familia. La historia deja a Tara impactada por mucho tiempo.
2. La comadrona
Faye, la madre de Tara, es herbolaria. Una comadrona visita la casa para comprar hierbas y tinturas madre. Faye será la asistente de esta partera que trabaja en la zona sin autorización estatal ni certificados de estudios. Tara observa a María, la hija de la partera, que también está allí y carga a su hermanito bebé en brazos. Al principio, Faye no quiere trabajar como comadrona, y los primeros partos que acompaña le resultan traumáticos, pero Gene la obliga porque cree que de esa manera pueden ser autosuficientes: no necesitarán de los hospitales para traer más niños al mundo. El hombre afirma que algún día podrán vivir completamente por fuera del sistema. Planea usar placas solares para obtener toda la energía necesaria y hacer tuberías para obtener agua de la montaña. Tiempo después, la comadrona se va a vivir a otro estado y Faye pasa a ser la partera de la zona. Es un oficio peligroso, porque allí las comadronas trabajan "al margen de la ley, sin formación ni permiso oficial" (39). Si las descubren, pueden ir presas, y si algo sale mal durante el parto, pueden incluso ser acusadas de homicidio. Sin embargo, Faye tiene muchas clientas: algunas mujeres mormonas están en contra de la atención hospitalaria y otras no tienen dinero para parir dentro del sistema médico oficial. Trabajar como comadrona cambia a Faye: por primera vez en la vida gana autoridad y tiene su propio dinero. Decide instalar un teléfono en la casa para recibir los llamados de las mujeres que entran en trabajo de parto.
A los quince años, Luke, hermano de Tara, quiere obtener una partida de nacimiento para luego sacar la licencia de conducir. Gene acepta porque si Luke consigue trabajo como camionero, al igual que Tony, el mayor de los hijos, podrán tener más dinero y prepararse mejor para el fin del mundo. Faye decide inscribir a los demás hijos en el registro civil. Tiene grandes dificultades porque no cuenta con documentos que comprueben que esos niños son, en efecto, sus hijos. Solo consigue unos registros de la iglesia. De Tara, ni siquiera se conoce la fecha exacta de nacimiento. Después de un tiempo, obtienen las partidas de nacimiento.
3. Zapatos color crema
Faye es hija de un cartero y una costurera, y se ha criado en la ciudad. Ha ido a la escuela y a la iglesia y, siendo soltera, ha trabajado en la ciudad. Su madre, LaRue, se encarga de que crezca en una familia respetable y se preocupa mucho por el aspecto de su ropa. Faye deja de vertirse con esmero y delicadeza cuando se casa con Gene. Tara crece mal vestida y con malos hábitos de higiene. Por su parte, Gene crece en Buck's Peak. Su padre es un hombre violento y su madre pasa mucho tiempo fuera de la casa, ya que trabaja en la ciudad. Tara cree que, tal vez, su padre afirme que "el lugar de la mujer es su casa" (52) porque hubiese querido que su propia madre lo cuidara más y trabajara menos fuera del hogar. Gene va a la escuela, pero no termina la secundaria. Trabaja en la granja familiar desde muy chico. Gene y Faye se conocen en la ciudad y la familia de ella se opone al noviazgo, pero pronto se comprometen y ella se muda a la montaña.
A Tara le cuesta reconocer a su padre en la foto del casamiento: ahora parece otra persona. Gene se ha ido radicalizando a lo largo de los años. Algunos de los hermanos mayores de Tara nacen en un hospital, son inscritos en el registro civil y van unos pocos años a la escuela, pero los cuatro menores, no. A medida que pasa el tiempo, Gene toma otras decisiones, como desinstalar el teléfono de la casa y dejar de renovar la licencia para conducir. Luego comienza a almacenar comida. Años más tarde, cuando va a la universidad, Tara aprende sobre el trastorno bipolar y cree que su padre lo padece. Asegura que estos hábitos radicales son producto de la paranoia. Como adulta, la protagoniosta piensa que su abuela materna, que ha muerto tres años antes de la publicación del libro, también ha visto a su padre de esa manera y se ha preocupado porque la paranoia y el fundamentalismo han afectado la vida de Faye y sus hijos.
4. Las apaches
Un invierno, la familia viaja en auto a Arizona, donde el clima es más cálido. Gene está deprimido y discute mucho con su madre porque ella va al médico. La acusa de ser "una agente de los Illuminati" (59) y la considera infiel a Dios. Tara recuerda que, en esta época, su madre es más moderada: cree en las hierbas pero sostiene que, para situaciones graves, es preciso ir al médico. Gene asegura que los médicos quieren matar a sus pacientes. La abuela se ríe al escuchar los sermones de su hijo.
Una tarde de calor, la abuela sale de paseo con Richard y Tara. Caminan por colinas y recogen piedras volcánicas de obsidiana. La mujer se alegra porque puede venderlas. Llama a estas rocas "lágrimas de apache" (62) y les cuenta una leyeda indígena: unos guerreros apache, vencidos por el ejército estadounidense un siglo antes, se refugian en la montaña y lloran, creando estas piedras. La narradora sostiene que el episodio refiere a una matanza, que esos guerreros indígenas fueron asesinados y las mujeres, esclavizadas.
Tara extraña Buck's Peak, hasta que una noche el padre decide que es hora de volver a casa. La abuela piensa que es peligroso conducir en la oscuridad, pero a Gene no le importa. En medio del camino, Tyler, que va manejando, se queda dormido y chocan contra un poste de electricidad. Por un momento, no encuentran a Tara, que ha quedado debajo del asiento. Los hermanos están heridos y asustados; el automóvil está destrozado. El padre les ordena quedarse quietos, pues hay cables sobre el coche y pueden electrocutarse. En el asiento del acompañante, la madre está muy lastimada y no logra hablar; tiene el rostro deformado por hematomas y heridas. Un granjero de la zona llama a la policía y cortan la corriente eléctrica de los postes. Aunque lo consideran por un instante, no van al hospital. Todos vuelven a la casa. Faye está en muy mal estado. Le duele la cabeza y debe permanecer en el sótano porque la luz le hace daño. Durante meses, vive confundida. Todos coinciden en que nunca más vuelve a ser la misma después del accidente. Los hijos la llaman Ojos de Mapache, porque tiene dos hematomas negros alrededor de los ojos, sin saber que ese término refiere a una lesión cerebral grave.
5. Suciedad honrada
Un mes después del accidente, el deshielo permite ver nuevamente la montaña. Nervioso, Tyler anuncia ante toda la familia que se va a estudiar en la universidad. Los dos hermanos mayores, Tony y Shawn, también se han ido de casa: el primero, para trabajar como camionero; el segundo, porque se ha peleado con el padre. Esto es un problema para Gene, porque se queda sin mano de obra. El hombre ridiculiza los estudios universitarios, Tyler responde que irá a una universidad que pertenece a la iglesia, pero Gene cree que hay infiltrados Illuminati y socialistas incluso entre los mormones. Tara recuerda que, desde pequeño, este hermano ha sido diferente: tranquilo, ordenado e interesado por los libros y la música. Gracias a él, la protagonista comienza a escuchar música clásica. Con él, ella también se convierte en una niña calma.
Años antes, durante algún tiempo, Faye intenta darles clases en casa, pero no logra sostener la rutina y los chicos no aprenden demasiado. Gene cree que deben aprender apenas cosas prácticas, y muchas veces los lleva a trabajar con él desde temprano, por lo que no tienen tiempo para estudiar. Ayudándose entre ellos, casi todos los hermanos logran apender a leer. A veces, después de trabajar, leen cada uno un libro que les interesa, pero sin método ni acompañamiento. Por voluntad propia, Tyler asiste a la escuela secundaria durante un año, pero luego ocurre el episodio de la familia Weaver y el padre le prohíbe volver. Tyler se empeña en continuar estudiando solo. Antes de ir a la universidad, le regala a Tara unos discos de música. Tras la partida del hermano, la protagonista visita la casa de la abuela. Allí, piensa que Tyler busca una vida diferente; quiere vivir en una casa limpia como aquella, y esto le da rabia. La abuela la reprende porque no se lava las manos y la obliga a hacerlo. En la casa de Tara ni siquiera hay jabón: Gene cree que no es necesario, y dice que la suciedad es honrada porque simboliza el trabajo duro.
Análisis
Una educación, publicado por primera vez en 2018, es un libro de no ficción que relata las memorias de su autora y protagonista, Tara Westover. Esto quiere decir que se trata de una narración autobiográfica basada en la vida real de la escritora. Sin embargo, desde el principio se pone de manifiesto que las memorias no son exactamente un registro histórico sobre la verdad de los hechos: los recuerdos son imprecisos, están cargados de emociones, van decorados por la imaginación propia y ajena, y siempre se forman desde un punto de vista particular y subjetivo. Por eso, muchas veces, en los recuerdos, hay elementos que no tienen mucho sentido o que no coinciden totalmente con los hechos del pasado. Esto se pone de manifiesto en el comienzo del primer capítulo. La narradora empieza el relato afirmando: "Mi recuerdo más vivo no es un recuerdo. Es algo que imaginé y que luego Ilegué a evocar como si hubiera sucedido" (19). Se refiere a un tiroteo en el que cree recordar a su madre con ella de bebé en brazos, pero sabe que esto es imposible, nada de eso le ha ocurrido a su familia.
A lo largo de toda la obra encontramos notas al pie que enfatizan este carácter impreciso de las memorias. Por ejemplo, en el capítulo 2 leemos: "Aunque todos coincidimos en que durante muchos años no hubo teléfono en casa, no nos ponemos de acuerdo sobre en qué años fue. He preguntado a mis hermanos, tías, tíos y primos, pero no he logrado establecer unas fechas concretas, por lo que he tenido que confiar en mis recuerdos" (39). De este modo, la autora da cuenta de que sus memorias son subjetivas, y también demuestra que ha recurrido a los recuerdos de otras personas para reconstruirla y narrarla. Las memorias, tal como esta, suelen tener una dimesión colectiva. De hecho, en varias oportunidades Tara contará que tiene dificultades para distinguir su propia voz y sus propios recuerdos de los de otros miembros de la familia, en particular los de su padre.
En este relato autobiográfico, la familia es un elemento fundamental. Al contar su historia, Tara cuenta la de sus padres y la de sus hermanos, o al menos su propia versión de estas historias familiares. En los capítulos iniciales se presenta el pasado de Gene y Faye, y se pone mucho énfasis en sus hábitos y creencias no convencionales. En particular, Gene tiene una visión fundamentalista y extremista de la religión mormona, por lo que desconfía plenamente del estado, el gobierno y sus instituciones. El comportamiento del padre es paranoico: repite constantemente que pretenden controlar su vida, envenenar su cuerpo y lavarle el cerebro, y es por ello que no permite que sus hijos vayan al colegio o al médico. Además, guiado por la paranoia, el hombre crea o repite relatos absurdos y teorías conspirativas en las que mezcla diferentes momentos históricos, personajes, instituciones y corrientes de pensamiento. Cree, por ejemplo, que el gobierno estadounidense tiene alianzas con el socialismo y los Illuminati, una sociedad secreta que supuestamente trabajaría para crear un nuevo orden mundial.
Si bien Westover anticipa que su libro no propone un relato anti mormón, la paranoia de su padre se alimenta de ciertos principios religiosos. Por ejemplo, Gene usa relatos bíblicos para justificar qué alimentos puede y no puede comer la familia. Además, el hombre está convencido de que un día, no muy lejano en el futuro, se producirá una crisis absoluta del mundo tal como lo conocemos porque la mayoría de las personas no viven de acuerdo con los mandamientos de Dios y Jesucristo. Esta idea tiene correlato en uno de los puntos fundamentales del mormonismo, ya que esta religión cree en una profesía según la cual los pecados de la humanidad son tan grandes que se producirá un colapso catastrófico y Jesús se aparecerá en la Tierra nuevamente. Es por eso, de hecho, que se llama Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya que sus fieles creen vivir los últimos días antes de tal aparición. Convencido de ello, Gene adopta un estilo de vida preparacionista para toda la familia: tiene planes para refugiarse en la montaña, para ser autosuficientes y no depender del Estado u otras instituciones, acumula conservas de alimentos y gasolina, e, incluso, les entrega armas a sus hijos pequeños.
Tara sabe desde pequeña que esto la hace diferente a los demás, pero a lo largo de la infancia confía en los relatos de su padre y cree que aquellos que lo critican están equivocados, son malvados o traidores. Así, por ejemplo, tiende a desconfiar de su abuela paterna, quien incluso intenta matricularla en la escuela. Además, piensa que el gobierno es violento, y que es capaz de asesinarlos en un esfuerzo por obligarlos a ir a la escuela, ya que eso sostiene Gene al relatar lo sucedido con la familia de Randy Weaver, episodio sobre el que Tara aprenderá más tarde, cuando estudie en la universidad. Como adulta, la protagonista se dará cuenta de que su padre tiene una enfermedad metal: sostiene que se trata del trastorno bipolar, aunque este no es el diagnóstico de un profesional de la salud mental, sino una conclusión de la propia autora.
Otro elemento central de la obra que se destaca desde el comienzo es el protagonismo de la montaña en la vida y la identidad de Tara Westover. Nacida y criada en la zona montañosa del estado de Idaho, la narradora crece admirando Buck's Peak. Su familia paterna ha vivido a los pies de este pico por un siglo, y desde pequeña aprende a admirar su belleza y su poder. A lo largo del relato, la montaña aparece personificada, e incluso tiene un apodo afectivo, otorgado por Gene: la llaman Princesa India, en honor a los pueblos indígenas de la región: "Mi padre decía que los indios nómadas esperaban su aparición como un indicio de la primavera, una señal de que la montaña se deshelaba, de que el invierno había terminado y de que había llegado la hora de volver a casa" (15). Para Tara, la montaña es, de modo amplio, su hogar, su lugar de origen y pertenencia. Su identidad está fuertemente ligada a la naturaleza imponente de Buck's Peak. Durante la infancia, también su noción del tiempo depende de los cambios en la montaña. Como se ha mencionado, además, la montaña sería su refugio en caso de peligro.