Una educación

Una educación Imágenes

El paisaje de Buck's Peak

Tara describe Buck's Peak en varias ocasiones recurriendo a imágenes sensoriales. Por ejemplo, al comienzo de las memorias comenta: "Desde cierta distancia se distinguía la huella de un cuerpo femenino en la cara de la montaña: las enormes quebradas constituían las piernas; el pelo era un conjunto de pinos dispuestos en abanico sobre la cresta septentrional" (15). Más adelante, la protagonista visualiza "cómo su forma negra emergía de la tierra para reivindicar su mitad del firmamento" (64), contrastando los colores del cielo y la montaña, y piensa en sus "caricias, el viento que lanzaba a través de los cañones y barrancos para revolverme el pelo" (65), combinando imágenes visuales y táctiles que remiten a su admiración de este paisaje hermoso e imponente.

El desguace

El desguace es presentado como un espacio hostil y riesgoso para la protagonista. En varias ocasiones, esta peligrosidad es presentada a través de imágenes auditivas que entremezclan los ruidos de las máquinas y la chatarra con los gritos de quienes allí trabajan:

Oí el suave gemido de las bombas hidráulicas cuando el brazo se extendió. El gemido cesó en cuanto el contenedor estuvo al nivel del remolque. Mi padre me daba tiempo para que bajara a la pared, pero yo estaba encallada.

—¡No puedo moverme! —grité.

El rugido del motor de la carretilla elevadora era demasiado fuerte. Me pregunté si antes de vaciar el contenedor mi padre esperaría a verme a salvo sobre la cabina del camión, aunque sabía bien que no lo haría. El tiempo acechaba.

Las bombas hidráulicas gimieron y el contenedor ascendió otros dos metros y medio. Posición de vaciado. Volví a gritar, más alto, luego más bajo. Trataba de encontrar un tono que lograra penetrar el zumbido del motor (103).

Los gritos de la protagonista se pierden entre los gemidos y rugidos de la maquinaria. Las imágenes construyen una escena de ruidos tan potentes que la peligrosidad parece acentuada, y los lectores notamos una marcada tensión.

El desvanecimiento de Tara

En varias ocasiones, al ser violentada por Shawn, Tara se desvanece, pierde el conocimiento o se disocia. Para describir la percepción de ese instante, el texto recurre a imágenes visuales: "Las manchas rosas y amarillas que veía se habían multiplicado de tal modo que me parecía estar dentro de una bola de cristal con copos de nieve" (175). La visión borrosa propia del desvanecimiento es presentada a través de las manchas o copos de nieve rosados y amarillos, dando a entender que la protagonista no logra discriminar las formas y colores que la rodean.

El olor tras el accidente de Gene

Cuando Tara cursa el último año de estudios en la BYU, se produce una explosión en el desguace y Gene se quema toda la piel del cuerpo. Como el hombre se niega a ser hospitalizado a pesar de la gravedad de la situación, lo tratan en la casa. Tara no recuerda el aspecto físico de su padre, probablemente porque se trata de una memoria traumática que ha reprimido, pero sí recuerda los olores de la casa: "El olor de la habitación era muy fuerte: a carne abrasada, a consuelda, gordolobo y llantén" (307). También resalta que los tejidos del hombre "desprendían un olor acre, como a carne podrida" (307). Estas imágenes olfativas le aportan gran dramatismo a las escenas, en particular las que refieren a la carne en descomposición y a la carne quemada.

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