En una entrevista de 2023 en The Guardian, y a propósito de la adaptación al cine de su novela Mi nombre era Eileen, Ottessa Moshfegh relata cómo concibió su novela como un “caballo de Troya” para la industria literaria: un experimento con el que buscaba subvertir las convenciones del género noir en el que la novela se inscribe. Como género literario y cinematográfico, el noir se caracteriza por historias criminales urbanas, atmósferas sombrías y personajes de moralidad ambigua, entre los cuales se destaca la figura de la femme fatale, una mujer que, con sus habilidades seductoras, consigue engañar y propiciar el crimen.
Corriéndose del estereotipo, Eileen es presentada como una mujer real, visceral y genuina, desplazada del tipo glamoroso del cine noir, en virtud de estar construida desde una perspectiva femenina. Moshfegh destaca que Eileen es una joven inteligente atrapada en un entorno misógino y clasista. En ese sentido, su representación es cruda y compleja, pero, por eso mismo, mucho más humana. Condicionada por los estereotipos de la época, debe lidiar con trastornos alimentarios, adicciones, depresión, fantasías y obsesiones. Toda esta negatividad, argumenta la autora, está fundada y justificada por el contexto social que la oprime. A pesar de lo oscuro del vínculo, la relación entre Eileen y Rebecca es un puntapié para que la protagonista pueda explorar su deseo y su autodeterminación femenina, y librarse de la expectativa convencional.
Ottessa Moshfegh recuerda que, tras publicar su libro, la atención del público se centró más en la personalidad y los hábitos de Eileen que en los temas profundos de la obra. Señala que muchos lectores encontraron ofensiva la representación de una mujer desagradable. Aparentemente, resultaba perturbadora la propuesta de una protagonista que se mostrara imperfecta y a la vez segura de sí misma; que defendiera su autonomía y buscara liberarse de los mandatos sociales. Al contrario, comenta la autora, la sociedad suele ser más tolerante con personajes masculinos problemáticos y subversivos del orden establecido. La controversia en torno a Eileen, por su parte, deja al descubierto prejuicios sobre cómo deben ser retratadas las mujeres en la ficción, y por ello es importante desafiar esas expectativas.
La autora asegura que su gesto consistió, precisamente, en explorar una profundidad y una autenticidad en su relato que incomodara esa mirada preconcebida sobre lo femenino y propusiera nuevas alternativas posibles, alejadas del esperable final feliz. A pesar de la recepción polarizada de su novela, la autora celebra su adaptación al cine y destaca cómo el filme insiste en esas cualidades de Eileen que la hacen una mujer libre.