Don Quijote de la Mancha (Primera parte)

Don Quijote de la Mancha (Primera parte) Resumen y Análisis Cuarta parte, Capítulos 33 - 35

Resumen

Capítulo 33: Donde se cuenta la novela del curioso impertinente

En Florencia, Italia, viven Anselmo y Lotario, dos caballeros ricos, jóvenes y famosos por su amistad. Después de que Anselmo se casa con Camila, una joven hermosa y honrada, Lotario empieza a disminuir las visitas a su amigo, puesto que frecuentar su casa iba en contra de la honra del recién casado. Sin embargo, Lotario le suplica que siga visitándolo y su amigo accede.

Un día, mientras ellos dos están caminando por un prado, Anselmo, después de muchos rodeos, le dice que quiere poner a prueba a Camila, para saber si son ciertas la bondad y perfección que cree que tiene. Esta incertidumbre le pesa mucho y no puede confiar en otra persona que no sea Lotario para llevar a cabo su plan de poner a prueba la honradez de su esposa. Lotario le explica con muchos argumentos y ejemplos por qué es imposible llevar a cabo a su plan. En primer lugar, no quiere ir en contra de las leyes del matrimonio por un asunto en el que no están en peligro ni la honra ni la vida de su amigo, considerando que, además, cumplir la tarea implica perder su propia honra. En segundo lugar, explica que si su esposa sale victoriosa de la prueba, su amigo no ganará nada, pero, en el caso contrario, la pérdida será excesiva, y la pena lo afligirá aunque todo quede en secreto.

Por su honradez y castidad, Lotario compara a Camila con una joya que no debe exponerse a que se rompa, porque, aunque no se rompiera, su valor no aumentaría más del que ya tiene. También él compara a las mujeres con un jardín cerrado, que solo puede contemplarse a distancia, y recita un poema en donde se compara a la mujer con un vidrio frágil. Luego explica que por el matrimonio los esposos quedan unidos de manera tal que si uno queda deshonrado, lo mismo sucede con el otro.

Anselmo insiste en su idea y le dice a su amigo que quiere poner a prueba a Camila aunque sea levemente, que los dejará a solas para él tenga la oportunidad de hablarle y ofrecerle joyas. También le pide que le escriba versos de alabanza y que está dispuesto a componerlos por él, si no quiere hacerlo. Lotario accede a ayudar a su amigo, pero se propone cumplir la tarea a su modo, sin perturbar los pensamientos de Camila.

Un día Lotario visita a Anselmo y éste lo deja solo con su esposa con el pretexto de que tiene que hacer un negocio. Lotario le pide disculpas a ella y dice que quiere dormir. Ella se va a su habitación y allí permanece hasta que regresa Anselmo. Lotario miente diciéndole a su amigo que ha halagado a su esposa y él quiere repetir la situación en las visitas sucesivas. Así transcurren los encuentros, sin que Lotario le hable a Camila y sin que Anselmo sepa la verdad, y éste le dice a su amigo que le dará dinero para que le ofrezca a su esposa y para que le compre joyas.

Un día Anselmo se esconde para espiar a su esposa y a su amigo, y descubre que él le miente. Lotario lo reconoce y promete actuar como había prometido. Anselmo se ausenta de su casa ocho días, para que Lotario tenga oportunidad que efectuar su plan.

Lo que se propone Anselmo es imposible y el narrador advierte que a quien se propone lo imposible, muchas veces se le niega lo posible. Camila acepta contra su voluntad el deseo de su esposo, de que Lotario vaya a visitarla y coman juntos. Lotario frecuenta la casa de su amigo y, aunque no habla con su esposa, tiene tiempo para contemplar su belleza y discreción, y se enamora de ella. Después de tres días comienza a hablarle a Camila de sus sentimientos amorosos y ella determina escribirle una carta a su marido.

Capítulo 34: Donde se prosigue la novela del curioso impertinente

Camila le envía a Anselmo una carta en la que le explica sutilmente la situación en la que se encuentra, y por la que está dispuesta a irse a la casa de sus padres si él no regresa rápidamente. Lotario, al recibirla, comprende que su amigo ha comenzado a actuar según lo planeado, y le responde que volverá pronto. Mientras tanto, Lotario sigue dándole muestras de amor y finalmente Camila se enamora de él. Lotario le dice a su amigo que su esposa no cedió ante sus palabras ni ofrecimientos, y le aconseja que se no lleve más lejos sus planes. Sin embargo, éste le pide que le escriba poemas a ella bajo el nombre ficticio de Clori.

Anselmo le pregunta a Camila por el motivo de su carta, y ella le responde que sospechaba que Lotario la miraba con más desenvoltura durante su ausencia. Anselmo le dice que sin duda es una falsa sospecha porque Lotario está enamorado de una mujer llamada Clori. Por su parte, Lotario le había advertido previamente sus planes a Camila, y cuando se presenta nuevamente en su casa, le lee los poemas de amor delante de su esposo.

Camila le cuenta a su doncella, Leonela, su situación sentimental y ella le habla de las virtudes de Lotario y le cuenta asimismo que ella también tiene un romance con un joven de la ciudad. Camila se siente entonces obligada a encubrirla y ella comienza a encontrarse con su amante a escondidas en la casa.

Una mañana, Lotario ve salir muy temprano de la casa de su amigo al amante de Leonela y cree que se trata de un amante de Camila. Celoso, le cuenta a Anselmo que su esposa ha caído en la trampa y lo ha citado en su habitación. Entonces le propone que se esconda detrás de unas cortinas de la habitación para comprobar que es cierto.

Cuando vuelven a encontrarse a solas Lotario y Camila, ella le cuenta sobre el amante de Leonela, y él cae en cuenta de su error y le cuenta lo que le dijo a Anselmo y lo que éste va a hacer. Entonces ella idea un plan para engañar a su marido. Cuando Lotario se presenta en la habitación de Camila, ella, sabiendo que su marido está escondido, pronuncia un discurso en el que se lamente por creer haber dado lugar a que el amigo de su esposo la deshonre con sus pretensiones. Luego finge querer arremeter a Lotario con la daga, y finalmente se clava así misma el puñal, haciéndose una herida superficial. Lotario está sorprendido de su actuación, pero se tranquiliza viendo que la herida no es profunda. Anselmo se queda convencido de la lealtad de Camila y además escucha en palabras de Leonela que la herida no es grave. Más tarde le comunica a Lotario su felicidad y permanece engañado durante algunos meses, hasta que finalmente sale a la luz la verdad y Anselmo paga con la vida su curiosidad impertinente.

Capítulo 35: Donde se da fin a la novela del curioso impertinente

Faltaba poco para concluir la lectura de la novela cuando Sancho sale de la habitación de don Quijote diciendo a gritos que el hidalgo le ha cortado la cabeza al gigante enemigo de la princesa Micomicona. Los otros escuchan gritos de don Quijote y ruidos que parecen cuchilladas contra la pared. Sancho dice que vio caer la cabeza del gigante que tenía el tamaño de un cuero de vino y que la sangre corría por el suelo. El ventero se indigna porque supone que el hidalgo ha dado cuchilladas en los cueros de vino que colgaban en la cabecera de su cama.

Todos entran en la habitación y ven que en efecto don Quijote, aún dormido y con los ojos cerrados, está dando cuchilladas a todas partes. El ventero empieza a pegarle puñetazos hasta que Cardenio y el cura lo separan. El hidalgo recién se despierta cuando el barbero le arroja agua fría.

Mientras tanto, Sancho busca la cabeza del gigante, seguro de que la vio caer, porque ella le garantiza el condado prometido, y cree que ha desaparecido a causa de los encantamientos que suceden en esa venta. Don Quijote se hinca de rodillas frente al cura, creyendo que es la princesa Micomicona y le dice que está a salvo. Sancho cree que su condado está asegurado, el resto se ríe del hidalgo y de su escudero, y el primero vuelve a quedarse dormido.

La ventera, muy enojada, se lamenta de los sucesos que ocurrieron la vez pasada y ésta a causa de las locuras del hidalgo. El cura la consuela diciendo que saldarán la deuda. Dorotea le promete a Sancho Panza que le dará el mejor de sus condados. Una vez que todos están sosegados, el cura retoma la lectura del Curioso impertinente.

Anselmo vive un tiempo satisfecho creyendo que es un hombre honrado. Una noche escucha pasos en la habitación de Leonela y cuando intenta entrar siente que fuerzan la puerta. Al entrar, ve a un hombre que salta por la ventana hacia la calle e intenta perseguirlo, pero Leonela lo detiene y le dice que es un hombre que le ha dado su palabra de ser su esposo. Anselmo no lo cree y ella le promete que le dirá cosas importantes al día siguiente. Él le dice que permanecerá encerrada hasta el día siguiente.

Anselmo le cuenta a Camila lo sucedido y ella espera a que se duerma para tomar dinero y las mejores joyas que posee y escapar. Va a la casa de Lotario a pedirle que la proteja. Él la lleva a un monasterio para que se refugie y se va de la ciudad. Al amanecer, Anselmo se da cuanta de que su Leonela ha escapado por la ventana. Cuando va a contárselo a Camila, descubre que ella no está y sus cofres están abiertos y con algunas joyas menos. Va a la casa de Lotario a contarle lo que ocurrió y allí se entera de que él se ha ido y se ha llevado todo su dinero. Anselmo cree enloquecer y regresa a su casa. También sus criados se han ido. Él se va a una aldea vecina, allí le pregunta a un hombre por las novedades que sabe de Florencia, y éste le cuenta que Lotario se ha ido a la noche con la esposa de Anselmo y que todos están asombrados por el hecho ya que era conocida la gran amistad entre aquellos dos hombres, por la que eran llamados "los dos amigos".

El ciudadano desconoce el lugar donde se han ido los amantes. Anselmo llega consumido y con la piel amarilla a la casa de un amigo, pide acostarse y algunos elementos para escribir. Presintiendo que va a morirse, escribe una carta en la dice que perdona a Camila y que todo fue culpa de su impertinente deseo. Muere antes de concluir la carta. Camila se entera de su muerte, pero está más afligida por la ausencia de Lotario y quiere permanecer en el monasterio sin hacerse monja. Más tarde se entera de la muerte de Lotario en una batalla en Nápoles, con lo cual muere de tristeza y así concluye la historia.

Al cura le parece una buena novela. Aunque la considera poco creíble, no le desagrada el modo en que fue narrada.

Análisis

El relato del Curioso impertinente constituye una novela intercalada. Es una historia independiente, cuyos personajes no pertenecen al mundo de la acción principal del Quijote. Además, don Quijote duerme mientras el cura la lee, así que el protagonista de la acción principal no participa ni siquiera como oyente, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en el comienzo de la historia de Grisóstomo y Marcela. A pesar de esto, como se verá más adelante, la novela del Curioso impertinente guarda relación con la acción principal.

La historia está situada en Florencia, Italia, y se refiere a dos hombres, Anselmo y Lotario, famosos por su incomparable amistad. El primero se casa con una mujer honrada, pero su curiosidad lo lleva querer poner a prueba su entereza, y para eso le pide a su amigo que la corteje. Pese a todos los consejos de su amigo, el plan se lleva a cabo y el desenlace es trágico. Su esposa se enamora de Lotario y luego ambos se ven obligados a marcharse. Al final, los tres mueren tristemente a causa de la impertinencia del desafío de Anselmo.

La novela tiene el estilo de las Novelas ejemplares de Cervantes, escritas entre 1590 y 1612. Como éstas, también tiene un carácter didáctico y moral. Los críticos han señalado como antecedente de del relato el canto 43 de Orlando Furioso, el poema épico caballeresco escrito por Ludovico Ariosto.

La novela intercalada tiene un punto en común con la acción principal del Quijote: su protagonista, Anselmo, padece una especie de locura, como él mismo lo reconoce en el diálogo con su amigo: “(…) llegará mi alegría por tu solicitud al grado que ha llegado mi descontento por mi locura” (p. 239). Si bien en este caso él es consciente de su locura, no por eso deja de llevar adelante sus planes. Y, como don Quijote, su locura se basa en la búsqueda de un ideal. También como el protagonista de la acción principal, su desventura llega por no poder ver la diferencia entre ese ideal y el mundo que lo rodea. Pero mientras que en la acción principal ese desajuste tiene consecuencias cómicas, en la novela intercalada el desenlace es trágico.

En su discurso, Anselmo alude a Salomón llamándolo “sabio”: “diré que me cupo en suerte la mujer fuerte, de quien el Sabio dice que ¿quién la hallará?” (p. 239). La cita proviene del libro bíblico de los Proverbios: “Una mujer de carácter, ¿dónde hallarla? Es mucho más preciosa que una perla.” (Pr. 31:10). Anselmo quiere probar la virtud de su esposa, pero Lotario le advierte sobre los peligros de su experimento y compara a la mujer virtuosa justamente con una piedra preciosa: “Anselmo amigo, que Camila es finísimo diamante, así en tu estimación como en la ajena, y que no es razón ponerla en contingencia de que se quiebre, pues aunque se quede con su entereza no puede subir a más valor del que ahora tiene (…)” (p. 243).

Lotario también compara a la mujer virtuosa con un jardín cerrado que debe ser resguardado:Hase de guardar y estimar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jardín que está lleno de flores y rosas, cuyo dueño no consiente que nadie le pasee ni manosee: basta que desde lejos y por entre las verjas de hierro gocen de su fragancia y hermosura.” (p. 243). La imagen del huerto cerrado tradicionalmente se utiliza para aludir a la castidad de las mujeres. Este pasaje se inspira en el libro El Cantar de los Cantares, capítulo 4: “Eres un jardín cerrado hermana mía, novia mía; eres un jardín cerrado, una fuente sellada. / Tus brotes son un vergel de granadas, con frutos exquisitos: alheña con nardos, / nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloe, con los mejores perfumes.” (Ct. 4: 12-14).

Después del intento frustrado de Lotario de convencer a su amigo para que renuncie a su experimento, podemos anticipar el resultado adverso que conseguirá con él. El narrador afirma “que el que busca lo imposible, es justo que lo posible se le niegue” y cita un poema sugerente:

Busco en la muerte la vida,

salud en la enfermedad,

en la prisión libertad,

en lo cerrado salida

y en el traidor lealtad.

Pero mi suerte, de quien

jamás espero algún bien,

con el cielo ha estatuido

que, pues lo imposible pido,

lo posible aun no me den. (p. 248)

Con el paralelismo de los primeros versos, se compara la búsqueda de Anselmo con una búsqueda imposible. Al final del poema se sugiere que la suerte será adversa para quien, como él, busca cosas imposibles.

Aunque Lotario comienza mintiéndole a su amigo para mitigar el perjuicio de su experimento, y no cumple con su tarea de cortejar a Camila, finalmente las consecuencias resultan inevitables, y termina mintiéndole para que no sepa el verdadero resultado de su experimento. Anselmo, además, quiere llevar el experimento más lejos, “aunque no fuese más de por curiosidad y entretenimiento” (pp. 252-253), y le pide a su amigo que le escriba poemas de alabanza a su esposa llamándola con el nombre “Clori”. La costumbre de los poetas de usar un nombre ficticio y arbitrario para la mujer a quien le dedican sus poemas proviene de la poesía trovadoresca. Este nombre poético con el que el trovador escondía el nombre de su dama se llamaba senhal.

Todo el simulacro que había ideado Anselmo resulta en su propio perjuicio. Paradójicamente, él, que había ideado el plan para engañar a Camila con el falso cortejo de su amigo, resulta finalmente engañado por él y por su esposa. Y mientras más pruebas dispone, más se perjudica a sí mismo sin darse cuenta: “Con esto quedó Anselmo el hombre más sabrosamente engañado que pudo haber en el mundo: él mismo llevaba por la mano a su casa, creyendo que llevaba el instrumento de su gloria, toda la perdición de su fama.” (p. 263).

El capítulo 34 termina anticipando el desenlace trágico de la novela intercalada: “a Anselmo le costó la vida su impertinente curiosidad” (p. 263). A continuación, en el capítulo 35, se interrumpe la lectura del cura Pero Pérez, para continuar narrando la acción principal de la historia de don Quijote, y luego se retoma y concluye la lectura del Curioso impertinente. De manera que, al final de la novela intercalada, se intercala a su vez el relato de la acción principal del Quijote.

El hidalgo, dormido, da cuchilladas a los cueros de vino del ventero, creyendo que mata al gigante enemigo de la princesa Micomicona. Esta vez no actúa engañado por una realidad imaginaria, sino por un sueño. Pero ahora es Sancho quien no puede ver la realidad, y cree que en efecto su amo decapitó al gigante, puesto que busca obstinadamente su cabeza. Paradójicamente, como dice el narrador, “estaba peor Sancho despierto que su amo durmiendo” (p. 265). Acá podemos ver que Sancho empieza a “quijotizarse” por creer en las locuras de su amo.

Luego de esta breve interrupción, y cuando ya están sosegados los ánimos de los oyentes, el cura concluye la lectura del manuscrito. La novela concluye con un desenlace trágico, tal como se había anticipado. Anselmo, una vez que se da cuenta del engaño en el que había caído, y viendo que su esposa y su amigo huyeron, presagia su muerte: "Viéndose, pues, solo, comenzó a cargar tanto la imaginación de su desventura, que claramente conoció que se le iba acabando la vida" (p. 269). Acá puede verse el final moralizante de la novela, puesto que queda claro que el desenlace trágico es el resultado de una actitud necia, como dice Anselmo en su carta: “Un necio e impertinente deseo me quitó la vida” (p. 269).

El cura concluye la novela y hace algunas observaciones, donde establece una diferencia entre lo narrado y el modo de narrar. Si bien esto último le agrada, cuestiona lo narrado, puesto que dice: “no me puedo persuadir que esto sea verdad” (p. 269). En definitiva, pone en cuestión la verosimilitud del relato, es decir, su apariencia de verdadero.