Los juegos del hambre

Los juegos del hambre Resumen y Análisis Primera parte: Los Tributos, Capítulos VII-IX

Resumen

Capítulo VII

Katniss se despierta de una pesadilla y descubre que se ha mordido el costado de la boca al probar un poco de su sangre. Después de desayunar en su habitación, se pone el atuendo designado y luego descubre que Peeta se ha vestido de manera similar nuevamente. Son guiados juntos a su primera sesión de entrenamiento con Haymitch, donde deciden que entrenarán juntos para la primera etapa. Los tributos son entrenados por sus mentores durante tres días antes de hacerlo todos a la vez, culminando en una sesión privada con los Vigilantes de los Juegos, quienes diseñan y ejecutan el concurso de cada año.

Haymitch indaga más sobre sus habilidades y cada uno acusa al otro de subestimarse: Peeta está convencido de que las habilidades de caza de Katniss son formidables, y ella elogia la fuerza de él. Haymitch les advierte que mantengan sus habilidades en secreto de los otros tributos, y también enfatiza que deben continuar trabajando codo a codo. Katniss no está segura de si Peeta quiso elogiar sus habilidades como evidencia de su afecto o por algún motivo oculto, y se pone a la defensiva.

Al día siguiente, ambos son conducidos al sótano, donde se ubica el gimnasio de entrenamiento, que está organizado en varios puestos para practicar distintas habilidades. Cada tributo recibe un cuadrado de tela con su número de distrito, aunque solo Katniss y Peeta están vestidos en conjunto. La entrenadora jefe, Atala, explica que los jóvenes pueden moverse de una estación a otra a voluntad, pero no pueden pelear entre ellos. Esta ocasión proporciona el primer vistazo de Katniss a los otros tributos, y ve que aunque es más pequeña, también es más saludable que la mayoría, con la excepción del grupo al que llama "los profesionales". Ellos son tributos de distritos más ricos, entrenados desde la cuna con la expectativa de competir en los Juegos. Este grupo en particular parece mirarla con desprecio.

Siguiendo las instrucciones de Haymitch, Peeta y Katniss evitan los puestos de habilidades pesadas y, en cambio, se centran en atar nudos y camuflarse, lo que resulta ser algo natural para Peeta. Durante los siguientes tres días continúan entrenando mientras evitan el tiro con arco y el levantamiento de pesas. Katniss sigue molesta con Peeta y mantiene su distanciamiento emocional, pero ambos sostienen la imagen de un frente unificado incluso cuando nadie más les habla. Se enteran de que la niña del Distrito 12 se llama Rue, y notan que ella parece interesada en ellos.

Al tercer día, tras un almuerzo grupal, son convocados individualmente a una audición ante los Vigilantes, donde serán juzgados mediante un puntaje numérico que comunicará sus talentos a los patrocinadores. Como tributo femenino del último Distrito, Katniss es llamada última e inmediatamente se da cuenta de que los Vigilantes, que han estado allí todo el día y soportaron otras 23 exhibiciones, están borrachos y distraídos. Tiene algunos problemas intentando usar los arcos más profesionales, pero finalmente comienza a mostrar su aptitud para el tiro con arco. La enoja la indiferencia de los Vigilantes, que se manifiesta en la atención que estos ponen en un cerdo asado recién llegado. Enfadada, sin pensar, dispara una flecha directamente a la mesa, ensartando la flecha en la manzana dentro de la boca del cerdo. Ella sabe que fue un error y se va de inmediato.

Capítulo VIII

Angustiada, Katniss se va directo a su habitación, ignorando las solicitudes de Haymitch y Effie de hablar con ella, ya que está convencida de que su bajo puntaje seguramente derivará en su muerte por falta de patrocinio. Finalmente, cede y se une a su equipo en la cena. Cuando confiesa la verdad, Haymitch admite que el error le saldrá caro, pero alivia sus preocupaciones de que su impetuosidad afecte a su familia en casa.

Miran los puntajes reportados en la televisión. Nuevamente, los puntajes son otorgados del 1 al 12. Los profesionales obtuvieron su esperado 8-10, la pequeña Rue obtuvo un sorprendente 7 y Peeta obtiene un respetable 8. Sin embargo, la gran noticia es que Katniss obtiene un 11.

A la mañana siguiente, Katniss recuerda cómo conoció a Gale, mientras cazaban por separado en el bosque. Antes solo lo reconocía como otro niño cuyo padre había muerto en la explosión que se llevó al suyo. Con el tiempo, crearon lazos de confianza y amistad para convertirse, finalmente, en un equipo. Al pensar en la importancia de tener un compañero, Katniss por primera vez compara al gentil Peeta, de clase media, con el práctico Gale, de clase baja. A la mañana siguiente, Effie le recuerda que deben prepararse para la entrevista televisada que tendrá lugar la noche siguiente. Pero la gran noticia es que Peeta le ha informado a Haymitch que le gustaría ser entrenado por separado a partir de ese momento.

Capítulo IX

Katniss está sorprendida por la decisión de Peeta, sin saber por qué se siente personalmente traicionada, pero a la vez la alivia poder dejar de sentirse obligada a fingir una amistad. Sus primeras cuatro horas de preparación, con Effie, para la entrevista involucran una especie de escuela de etiqueta: cómo caminar con tacones altos, sentarse como una dama, sonreír, etc.

Luego intercambia mentores con Peeta, y ella y Haymitch comienzan a elaborar estrategias sobre lo que deberían decir en la entrevista. A Haymitch le preocupa que su hostilidad natural la perjudique en la entrevista, pero no pueden encontrar una actitud que pueda lucir de manera efectiva, tan intenso es su desprecio por su mentor como por la situación misma. Llena de ira, rompe platos en su habitación hasta que llega la avox pelirroja, quien sorprendentemente la trata con dulzura. Katniss le susurra una disculpa, pero la avox le sugiere que no actuó de manera inapropiada. Limpian la habitación juntas y luego la avox la arropa suavemente.

Al día siguiente, Cinna y el equipo de preparación trabajan arduamente para prepararla para la entrevista, continuando con el motivo del fuego a través de disfraces, plantillas, un brillante polvo de piel y, lo más impresionante, un vestido hecho de gemas reflectantes. Le fascina su propia apariencia y le confiesa su problema de actitud a Cinna, quien luego le sugiere que pase por alto su desprecio por la multitud fingiendo que le está respondiendo todas las preguntas personalmente al entrevistador.

Katniss y Peeta, también vestido con el motivo del fuego, son conducidos a un escenario junto con los demás tributos. Haymitch les recuerda que mantengan la apariencia de una dupla feliz. Ella se da cuenta de cuántas personas están mirando, tanto en vivo como por televisión, cuando reconoce la cara familiar de Caesar Flickerman, el entrevistador desde hace más de 40 años, que ha mantenido un aspecto juvenil a través de las cirugías. Reconocido por su afabilidad, es capaz de calmar el miedo escénico de Katniss antes de que ella suba, penúltima, al escenario. Mediante el uso de la estrategia de Cinna, se presenta con encanto y honestidad, ganando en el proceso tanto risas como admiración de la audiencia. Su momento culminante es cuando gira en su vestido y se ríe de forma adorable.

Aunque la mención de Prim la lleva de vuelta a su tenso odio, supera bien la entrevista y se sienta a mirar a Peeta. Su encanto natural con la multitud la impresiona, pero la mayor sorpresa es cuando le confiesa a Caesar que siempre ha estado enamorado de Katniss.

Análisis

Katniss se encuentra en estos capítulos confundida respecto a cómo interpretar la amabilidad de Peeta. Se vuelve cada vez más hostil hacia él, porque su aparentemente genuina bondad es irreconciliable con su determinación de no dejar que las emociones interfieran con su voluntad de sobrevivir (lo que, por supuesto, en última instancia significará matarlo). Ella lo aleja emocionalmente, pero no puede evitar sentirse traicionada cuando él le pide que entrenen por separado. Ya se está volviendo claro para el lector que a Peeta realmente le gusta Katniss, algo que ella no puede permitirse reconocer en medio de su confusión interior. El espectáculo le resulta útil en estos momentos, ya que la estrategia del frente unificado le da una manera de justificar por qué se mantiene cerca de él.

Pero sus emociones, así como su fervor revolucionario, están comenzando a emerger con fuerza. Esto es más evidente con los Vigilantes, cuando ella se indigna ante la indiferencia de estos. Su ira se ha dirigido hacia una autoridad superior y no solo contra sus compañeros tributos, un signo de desafío individual cargado de peso emocional. Tiene sentido que llore por primera vez después de esta situación. Sin embargo, en lugar de ser castigada por su transgresión irracional, descubre que se la recompensa con una puntuación de 11. Durante su tiempo en el estadio, encontrará que mostrar emoción conlleva más recompensas que la dedicación estoica.

Vale la pena considerar cómo sus sentimientos por Peeta se complican por los resentimientos de clase. Se trata de un tema indirecto en estos capítulos; Katniss rara vez lo enmarca de esta manera, pero está implícito en sus comparaciones entre Peeta y Gale. Peeta ciertamente tiene chispa y no es completamente sumiso: se enfrenta a ella y a sus mentores, aunque con menos fuerza que Katniss. Y, sin embargo, ella piensa en él como "más suave" que Gale: su vida de clase media como hijo de panadero no le ha dado el tipo de fortaleza que ella espera, una que encuentra en Gale, quien conoce una vida de adversidades.

Hay un pasaje relevante en estos capítulos que indica cómo Katniss medita sobre cómo su pobreza configura significativamente sus valores en contraste con la vacuidad de los secuaces del Capitolio. En las página 79 del Capítulo IX, ella reflexiona sobre cómo la apariencia perpetuamente juvenil de Caesar Flickerman, debido a las cirugías plásticas, contrasta con los valores de la Veta de honrar los signos de la edad, ya que indican que se ha logrado sobrevivir contra viento y marea.