La naranja mecánica

La naranja mecánica Resumen y Análisis Segunda parte, Capítulos 5 - 7

Capítulo 5

Resumen

Alex sigue soportando películas violentas mientras los médicos monitorean sus reacciones. Finalmente, se detienen por el día y envían a Alex, enfermo, a su habitación. El doctor Branom lo visita y comprueba que Alex ya está recuperándose físicamente. Le informa que lo someterán a dos sesiones más al día siguiente, una perspectiva que horroriza al joven. El médico le explica que su cuerpo está aprendiendo a rechazar la violencia, que es lo que debería sentir “cualquier organismo humano normal y sano que observa las fuerzas del mal” (60). Alex cree que los médicos están haciendo algo para enfermarlo, pero el doctor Branom le asegura que, por lo contrario, lo están curando.

Alex considera la posibilidad de rechazar el tratamiento al día siguiente, cuando entra el Encargado de Egresos y le pregunta a dónde irá cuando sea liberado. Alex dice que volverá con sus padres, quienes no han sido informados de su inminente liberación. El encargado le muestra una lista de trabajos que podría tomar cuando lo liberaran, pero Alex piensa en hacer un robo. Antes de irse, el encargado le pregunta si le gustaría golpearlo en la cara, “sólo para ver cómo andas” (64). Confundido, Alex intenta golpearlo, pero el oficial se aleja y sonríe. Alex se descompone inmediatamente y considera extraña toda la experiencia.

Esa noche, Alex tiene una pesadilla. En el sueño ve las escenas de una de las películas que vio a la tarde, que mostraba una violación en grupo. Él lidera a los violadores, pero pronto se descompone y entonces se esfuerza por despertarse. Quiere vomitar, pero encuentra la puerta cerrada y las ventanas bloqueadas. Entonces se da cuenta de que no tiene escapatoria. Está temeroso de irse a dormir, pero pronto descubre que ya no se siente mal. Poco después se queda dormido y no vuelve a tener pesadillas.

Análisis

La afirmación del doctor Branom de que Alex está aprendiendo a sentir lo mismo que cualquier “organismo humano normal y sano que observa las fuerzas del mal” (63) es inexacta. Alex no siente; solo reacciona maquinalmente ante la violencia, que ahora le causa un malestar físico. No hay libre albedrío en su reacción. Aunque todavía tiene suficiente libertad como para intentar golpear al encargado, esto lo hace sentir mal rápidamente. Uno puede imaginar que después de unas sesiones más de películas ya no intentará golpear a nadie. Se está convirtiendo en una naranja mecánica cuyos sentimientos pueden cuantificarse, como sugieren las comentarios médicos.

Sin embargo, el tratamiento va más allá de la influencia física: está empezando a aparecer en la mente de Alex, en sus sueños. Alex dice que “un sueño o una pesadilla es en realidad una película dentro de la golová” (64). La afirmación vuelve sobre el tema del uso de los medios de comunicación por parte de los régimen totalitarios como modo de control mental. El segundo mayor problema expuesto en la novela, después de la restricción abierta del libre albedrío ejercida por el gobierno a través de la técnica de Ludovico, es su control encubierto a través de los medios.

Capítulo 6

Resumen

Al día siguiente, Alex suplica que los médicos detengan la película que muestra un robo y una golpiza; su malestar es incluso peor que el día anterior. Sin embargo, los médicos siguen adelante y le muestran una película nazi de la Segunda Guerra Mundial que representa la muerte en muchas formas. La banda sonora reproduce la Quinta Sinfonía de Beethoven, y Alex dice que es un “pecado” usar esa pieza de ese modo. Cuando termina la película, los médicos están interesados en la afición de Alex por la música y creen encontrar allí un factor personal de castigo. Luego le preguntan a Alex qué cree que le están haciendo. Él piensa, y tiene razón, que lo están enfermando, y asocia ese malestar con las películas. Les ruega que no incluyan a la música en el tratamiento, pero el doctor Brodsky cree que muchas actividades, incluso aquellas "celestiales" como la música, contienen cierto grado de violencia. Brodsky le recuerda que él ha hecho su elección y le dice que, a pesar de sus protestas, seguirán con la técnica hasta que esté curado.

Todos los días se repiten las secciones de películas y Alex ya no puede soportarlo. Cuatro días después de aquella conversación, intenta resistirse a la inyección, el personal lo golpea y finalmente le inyectan la sustancia. Otro día trata de golpearse la cabeza contra la pared para quedar inconsciente, pero el acto violento solo lo enferma más.

Una mañana, un médico le dice a Alex que irá caminando, en lugar de ser llevado en silla de ruedas, a ver las películas, y que ya no le aplicarán más inyecciones. Todavía lo atan a la silla para ver las películas y, curiosamente, aún sin la inyección, vuelve a sentirse mal. Llora al darse cuenta de que la técnica de Ludovico lo afectará para siempre, cada vez que vea escenas violentas. Los médicos hacen comentarios sarcásticos y le limpian las lágrimas para que pueda seguir viendo las películas.

Por la noche, Alex piensa en formas de escapar. Golpea su puerta y finge estar enfermo. Un médico abre la puerta y Alex se prepara para golpearlo. Pero antes de hacerlo ve la imagen del doctor herido y se siente terriblemente mal. Se deja caer sobre la cama y el médico le dice que lo golpee. Cuando constata que Alex no puede hacerlo, el médico le pega y lo insulta. Alex se duerme con “la horrible y perversa impresión de que recibir un golpe era mejor que darlo” (69).

Análisis

Alex ha perdido por completo su libre albedrío; su cuerpo ya no le permitirá realizar acciones violentas, ni siquiera contra sí mismo. Además, la música clásica ha quedado asociada para él a la violencia de las películas, gracias a los esfuerzos sádicos del doctor Brodsky, por lo cual también se siente enfermo cuando la escucha. Los doctores han destruido su amor por la música clásica como forma de castigo. A propósito, Brodsky cita el poema que Oscar Wilde escribió en prisión, “Balada de la cárcel de Reading”, cuando dice que “El hombre destruye lo que ama, como dijo el poeta-prisionero” (66).

Finalmente vemos que el personal que asiste a Alex en el hospital es, paradójicamente, tan violento y sádico como lo era Alex, y disfruta abusando de su poder: “-Basura -rezongó burlón el veco-. Mierda. -Y me alzó por el cuello de la chaqueta del piyama, y yo estaba muy débil y agotado, y luego levantó y descargó la ruca derecha, de modo que recibí un lindo y viejo tolchoco justo en el litso.- Esto -dijo- es por sacarme de la cama, basura.” (69). Las palabras finales de Alex, “Si ese veco no se hubiese ido, yo tal vez le habría ofrecido la otra mejilla.” (69), son una alusión bíblica. La frese “dar la otra mejilla” se atribuye a Jesucristo. Con ella se refería a no devolver el mal con el mal sino con el bien, al contrario de lo que indicaba la ley del talión del “ojo por ojo”. Irónicamente, Alex se está comparando a Jesucristo con esta alusión, pero su reacción a la violencia no es otra cosa que una respuesta mecánica inducida por la aplicación de la técnica de Ludovico. Además, la alusión también recuerda las palabras del director de la cárcel, quien sostenía la opinión contraria (“Mi fórmula es ojo por ojo” (55)), al oponerse a la técnica de Ludovico.

Capítulo 7

Resumen

Alex debe pasar por un día más de tratamiento antes de su liberación. En lugar del piyama del hospital, le dan su vieja ropa de calle y su vieja navaja. Una audiencia de hombres importantes, incluido el Ministro del Interior, el capellán, el jefe de los policías y el director de la prisión, se sientan en el cine. El Dr. Brodsky presenta a Alex como un matón violento que se ha convertido en un joven pacífico y decente en las últimas dos semanas, mientras que dos años de prisión solo lo habían empeorado.

La demostración comienza. Un foco de luz brilla sobre Alex cuando un hombre grande se acerca y lo insulta. El hombre le pisa los pies, le araña la nariz y le retuerce la oreja mientras el público se ríe. Alex toma su navaja, pero la imagen mental del hombre herido lo enferma. Entonces cambia de opinión, busca cigarrillos o dinero para darle. El hombre continúa golpeándolo y Alex intenta regalarle su navaja. El hombre la rechaza y Alex le lame las botas. El joven solo recibe una patada a cambio de sus esfuerzos, y entonces agarra al hombre de los tobillos y lo empuja al suelo. Alex vuelve a sentirse mal al verlo caer, y entonces lo ayuda a levantarse.

Antes de que el hombre pueda golpear nuevamente a Alex, el doctor Brodsky detiene la demostración. Elogia el experimento, y dice que Alex “se siente impulsado hacia el bien porque paradójicamente se siente impulsado al mal” (71-72). El capellán entonces objeta que la nueva técnica elimina la elección moral. Pero el doctor Brodsky y el Ministro del Interior lo justifican porque reduce el crimen y libera las congestionadas cárceles. Alex grita que se ha convertido en una naranja mecánica, sin saber por qué usa esas palabras. Un hombre con aspecto de profesor, en la audiencia, dice que Alex ha hecho su elección, y el capellán comienza una discusión a pesar de que el director de la cárcel lo mira “como diciéndole que no ascendería en la religión carcelera tan alto como él creía” (72). En la discusión se escucha al capellán usar con frecuencia la palabra “amor”.

El doctor Brodsky pasa de la discusión del amor a la siguiente demostración. Una joven hermosa y con poca ropa acompaña a Alex en el escenario. El primer pensamiento de Alex es tener relaciones sexuales violentas con ella, e inmediatamente se descompone. Para remediarlo, se arroja a sus pies y le ofrece un discurso de adoración y sometimiento. La mujer se inclina ante el público y se va, y Alex se siente un estúpido. El público aplaude. Alex se da cuenta de cómo los hombres miran a la mujer con sus mismo deseos lascivos. También nota que la simple idea de matar una mosca, ahora, le hace mal. El doctor Brodsky y el Ministro del Interior proclaman el experimento como un éxito sin reservas y el capellán dice: “por cierto que funciona, Dios nos asista a todos” (73).

Análisis

Más que conseguir que se comporte moralmente, la técnica ha paralizado la capacidad de actuar de Alex, aún en defensa propia. Sus reacciones no son mejores, sino ridículas. Por ejemplo, Alex le ofrece una navaja al individuo que está golpeándolo. Brodsky ironiza: “Será nuestro auténtico cristiano (…) dispuesto a ofrecer la otra mejilla, dispuesto a dejarse crucificar antes que a crucificar” (73). Pero, en realidad, Alex ha sido finalmente convertido en una naranja mecánica, como él mismo lo advierte: “¿Qué hay de mí? (…) ¿No soy más que una naranja mecánica?” (72). Como explica el capellán, la elección de Alex de hacer el bien no es realmente una elección, sino una reacción al dolor que causan sus deseos inmorales previos.

Por otra parte, se ve que el Estado no está interesado en rehabilitar a Alex por razones morales, sino que utiliza la técnica de Ludovico con fines pragmáticos. El comentario del Ministro del Interior sobre aliviar la congestión de las cárceles hace eco con su declaración anterior sobre la necesidad de liberar espacio para los presos políticos. El Estado parece estar tramando planes aún más insidiosos para negar el libre albedrío de la población.

Además, acá tenemos más pruebas de que las personas que trabajan para el Estado son tan inmorales como lo era Alex. Disfrutan de la violencia que se exhibe como si fuera un espectáculo, y se divierten con la atractiva mujer con un “deseo sucio e impío” (73), aunque no está claro si lo hacen con la misma mentalidad violenta que Alex tuvo alguna vez.

El único punto optimista en el capítulo es la audacia del capellán al decir lo que piensa. Después de abstenerse de hacerlo, previamente, por temor a perjudicar su carrera, alguien con algo en juego finalmente ha tomado una posición moral contra el gobierno.