Borderlands / La frontera

Borderlands / La frontera Resumen y Análisis Un agitado viento / Ehécatl, el viento

Un agitado viento / Ehécatl, el viento

Resumen

“Un agitado viento / Ehécatl, el viento” es la segunda parte de Borderlands / La Frontera. Se trata de una serie de decenas de poemas agrupados en seis secciones.

I. Más antes en los ranchos

Estos poemas se concentran en los animales y en la infancia. En "Temporada de Ala Blanca", una mujer chicana se ve forzada a permitir que hombres blancos practiquen la cacería en sus tierras, y recuerda la experiencia de haber cazado ella misma. En "Cervicidio", una muchacha mata el ciervo de su familia para evitar que encarcelen a su padre por haber cometido un hecho ilegal. En "caballo", los hijos de un hombre blanco y rico torturan y mutilan a un caballo, y los mexicanos, a pesar de estar conmovidos por el dolor y la muerte, no pueden hacer nada al respecto. En "Inmaculada, Inviolada: Como Ella", el yo lírico recuerda cuando su abuela, al visitarla, le enseña sobre la dignidad frente a la violencia patriarcal, la pobreza y la enfermedad. Por último, el yo lírico del poema titulado "Nopalitos" recuerda la experiencia de sacarle las espinas a un cactus para luego cocinarlo.

II. La perdida

Estos poemas giran en torno al trabajo campesino y la explotación económica. En "sus plumas el viento", se honra a la madre de Anzaldúa en tanto que campesina que ha trabajado duro y en condiciones brutales. El poema se detiene en los modos en que esta explotación afecta el cuerpo de la mujer. En "Cultivos", una voz lírica que se asemeja a la figura de la autora describe la pequeña porción de tierra que trabaja de niña. "sobre piedras con lagartijos" es uno de los varios poemas que Gloria Anzaldúa escribe directamente en español. Es decir, no se trata de una traducción del inglés, como la mayor parte del libro. En él, se cuenta la historia de un hombre mexicano que migra a Estados Unidos para trabajar, pero es tratado de manera brutal sin cesar por el supremacismo blanco.

En cambio, en el siguiente poema, "el sonavabitche", la voz lírica es una mujer que cuenta cómo se enfrenta a un terrateniente blanco y lo obliga a pagar salarios pendientes, amenazándolo con denunciarlo por utilizar mano de obra de migrantes ilegales. El poema "Mar de repollos" aparece primero en español y, de inmediato, en su traducción al inglés, realizada por la misma autora y titulada "A Sea of Cabbages". En ambos, se describe a un agricultor de repollos, y se exhiben la fe y la esperanza necesarias para sobrevivir trabajando en el campo. "Los llamamos greasers" está escrito desde la perspectiva de un terrateniente blanco que maltrata a sus trabajadores mexicanos. El último poema, "Matriz sin tumba o 'el baño de la basura ajena'", un yo lírico femenino presenta su propio cuerpo dañado y en descomposición.

III. Crossers y otros atravesados

Esos poemas se concentran en las trasformaciones del cuerpo y en relatos de terror. El primer poema, "Los poetas tienen extraños hábitos alimentarios", habla sobre las transformaciones y las transgresiones de fronteras que son propias de la escritura de poesía. En "Yo no fui, fue Teté", el yo lírico es un joven homosexual que cuenta cómo lo golpean y torturan entre varios hombres. "La canción del caníbal" compara amar con comerse a una persona. En "En mi corazón se incuba", el yo lírico narra el dolor físico y la angustia que siente al atravesar un duelo. "Esquina de la calle Cincuenta con la Quinta Avenida" describe la violencia policial ejercida contra un hombre detenido en las calles, y concluye que este tipo de brutalidad es una forma del deseo homosexual reprimido. "Compañera, cuando amábamos" recuerda escenas de amor y erotismo entre dos mujeres. En "Interfaz", el yo lírico femenino se enamora de una mujer fantasmal que vive en su cuarto; esta figura, al principio, no tiene cuerpo, pero luego se materializa a través del deseo.

IV. Cihuatlyotl, mujer sola

Esta serie de poemas tiene como eje los modos en que son entendidas, retratadas y tratadas las mujeres. En "Reliquias sagradas", se describe con detalles sanguinarios el desmembramiento del cuerpo de Santa Teresa de Ávila para obtener reliquias que aún hoy son expuestas en iglesias y museos. "En el nombre de todas las madres que han perdido sus hijos en la guerra" expresa el dolor de una mujer que tiene en brazos a su hijo herido de bala mientras se desangra. "Dejarse ir" es un poema surrealista que indica la importancia de explorar la propia interioridad para poder transformar el mundo. "Tuve que bajar" relata el descenso a un sótano que es, al mismo tiempo, la exploración del inconciente. En "Esa reluciente cosa oscura" se presenta las dificultades y la necesidad de empoderar a otras mujeres. Por último, "Cihuatlyotl, mujer sola" es una suerte de manifiesto que defiende la existencia del yo lírico como miembro de la comunidad y, al mismo tiempo, como mujer de color individual plenamente conciente de sí misma.

V. Ánimas

Estos poemas combinan elementos fantásticos con nociones de la espiritualidad que provienen de la ancestralidad indígena chicana. En "La curandera", el yo lírico narra su propia historia como curadora en la frontera entre México y Estados Unidos. "Cuyamaca" describe las tierras del sudoeste del actual territorio estadounidense y narra el encuentro con una mujer que ha sido desaparecida por el gobierno de ese país para vender sus tierras. "Mis Ángelos negros" caracteriza a un guardán aterrorizante que vigila al yo lírico femenino. En "Criatura de oscuridad", el yo lírico pasa a estar en soledad y vive el contacto con la oscuridad de manera ambivalente: por un lado, tiene miedo; por el otro, se siente en casa.

VI. El retorno

Esta es la sexta y última sección de poemas del libro. “Arriba mi gente” es un himno que clama por la unidad. Se trata de un poema escrito prácticamente por entero en español, incluso en el libro original publicado en inglés. "Vivir en las Borderlands signifca que tu" ofrece una definición amplia sobre los sujetos que habitan las fronteras como personas cuya identidad es "ser cruce de caminos" (262). En “Canción de la diosa de la noche”, el yo lírico invita a los espíritus a hacerse presentes en su vida para enfrentar y cambiar su propio destino. Por último, el poema final, "No se raje, chicanita", que en su versión en inglés se titula “Don’t Give In, Chicanita”, se dirige a una joven chicana a quien se incentiva a no bajar los brazos; a tener confianza en que, un día, las personas mestizas se levantarán y cargarán lo mejor de todas las culturas.

Análisis

Los análisis de Borderlands / La Frontera suelen concentrarse en la primera parte, escrita sobre todo en prosa, ya que esta ofrece reflexiones y definiciones, posibles usos y problemáticas históricas de diferentes conceptos. De todas maneras, la segunda parte, compuesta por seis series de poemas, elabora de manera lírica las mismas grandes cuestiones de la primera. En primer lugar, estos poemas ofrecen una nueva visión del pasado y, al mismo tiempo, proponen críticas políticas al presente, sobre todo en torno a la opresión de los chicanos, los indígenas y los migrantes. También como en "Atravesando fronteras / Crossing borders", aquí se entrecruzan narraciones individuales con historias colectivas. Asimismo, se elaboran cuestiones relacionadas con los grandes temas de la obra, como el mestizaje y la racialización, el género y la sexualidad, la ancestralidad indígena y la reelaboración del pasado. Por último, al crear sus poesías, Anzaldúa continúa mezclando diferentes lenguas, lenguajes y registros.

De modo general, estos poemas buscan aumentar y problematizar las fronteras del cuerpo humano. Por ejemplo, a menudo se compara a los seres humanos con diferentes formas animales, sin necesariamente implicar connotaciones negativas. Cabe recordar que la idea de "bestia" es defendida por la autora como una forma de la rebeldía. De todos modos, entre los poemas también se destacan descripciones y situaciones del orden del terror, que en muchos casos incluyen la violencia corporal y la transformación dolorosa del cuerpo. Continuando esa línea, varios poemas también ponen el foco sobre la brutalidad del trabajo campesino, en particular en la frontera entre Estados Unidos y México. Se destaca, en ese sentido, el poema "sus plumas, el viento", dedicado a la madre de la autora. En él, se describe el cuerpo extremadamente deteriorado de una mujer campesina que es abusada por su patrón. Algo semejante ocurre en "El sonavabitche", donde el yo lírico femenino ve "caras morenas lomos encorvados / como rocas prehistóricas en un campo" (179). Aquí, el símil entre "espaldas encorvadas" y "peñascos prehistóricos", en sintonía con las comparaciones entre los humanos y otros seres no-humanos, sirve para ilustrar cómo el agotador trabajo del campo ha transformado a su gente en versiones de sí mismos menos vivas y derrotadas.

El poema "Interfaz" aborda la transformación del cuerpo desde un ángulo más positivo. En él, la voz de un yo lírico femenino advierte en su habitación una presencia fantasmática que resulta ser una mujer sin cuerpo. Ambas se convierten en amantes, y la mujer fantasma, a la que la hablante llama "Leyla", le dice que antes de conocerla no había tenido intenciones de hacerse carne. Esta afirmación sugiere que tener un cuerpo no es intrínsecamente deseable, pero también demuestra que el cuerpo es una materia para el contacto positivo, amoroso y placentero entre seres humanos, no apenas una superficie para sentir dolor. Sin embargo, el poema no parece concluir que tener un cuerpo sea algo necesariamente deseable o positivo. De hecho, el yo lírico y Leyla mantienen relaciones sexuales más satisfactorias antes de que esta última se corporeice por completo. Al mismo tiempo, el yo lírico reconoce su propia imposibilidad de volverse insustancial, y acepta que ambas se encarnen en un cuerpo para poder estar juntas. Al final del poema, Leyla visita la casa de la familia de su amante y los hermanos preguntan si es "bollo" (211), es decir, lesbiana. El yo lírico responde "No, solo extraterrestre" (211). Cabe destacar que, en inglés, la palabra para expresar "extraterrestre" es la misma que puede usarse para decir "extranjero", o sea, "alien". De esta manera, a través del lenguaje lírico, el libro vuelve a resaltar los estrechos vínculos que existen entre las personas extranjeras y migrantes, y las personas queer, ya que todas, de un modo u otro, viven en las fronteras.

Otro experimento que Anzaldúa es capaz de realizar a través de su poesía es el uso de los cambios de voz. Aunque la mayoría de los poemas de "Un agitado viento / Ehécatl, el viento" están escritos desde una perspectiva que se asemeja mucho a la de la propia autora, los textos también habitan otras posiciones, exhibiendo una diversidad de voces líricas, desde un hombre migrante hasta una madre cuyo hijo ha muerto. El ejemplo más impactante de este mecanismo es el poema "Los llamamos greasers", escrito desde la perspectiva de un terrateniente blanco violentamente racista. En primera persona, este yo lírico expone la repugnancia que siente hacia los trabajadores campesinos mexicanos, y su creencia de que son inferiores y risibles. Además, él mismo narra cómo viola a una mujer y fuerza al marido a observar la violación. Luego, les dice a los peones que trabajan para él que lo linchen. Mediante esta estrategia poética, Anzaldúa obliga a los lectores a atravesar el ejercicio de la violencia desde la posición del perpetrador, resaltando la brutalidad y la degradación humana. En lugar de permitir que los lectores sean observadores pasivos ante el sufrimiento de una persona racializada, este poema destaca la figura de aquel que ejerce la violencia.

En cambio, "Vivir en las Borderlands significa que tú" está escrito desde la perspectiva de un yo lírico omnisciente que se dirige al lector en segunda persona. El título propone una definición abierta que introduce al poema como su complemento. Es decir, el título nos invita a pensar que, al leer los versos que se despliegan a continuación, aprenderemos qué significa vivir en la frontera. En sintonía con las propuestas generales de Borderlands / La Frontera, Anzaldúa sugiere que la definición de cada identidad se produce en esas instancias fronterizas, híbridas, ambivalentes. Ninguna categoría de género o étnico-racial es suficiente para definir a una persona de la frontera. Por ejemplo, leemos: "mitad y mitad —tanto mujer como hombre, ninguno / [de los dos—" (261). Las personas queer, como personas de la frontera, cuentan con potencias de lo femenino y de lo masculino; no se definen de manera binaria excluyente. Las personas mestizas, por su parte, condensan y combinan muchas identidades raciales. Condensando todas las propuestas del libro, este poema defiende, a través del lenguaje lírico, la conciencia de la mestiza, una conciencia que rechaza la aculturación, la asimilación y la simplificación para potenciar y habitar las contradicciones. Así, los versos finales sostienen: "Para sobrevivir en las Borderlands / debes vivir sin fronteras / ser cruce de caminos" (262). En otras palabras, vivir en las fronteras significa borrar tales fronteras y crear una nueva cultura, integrando elementos que parecían disímiles.