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¿Qué definición de 'frontera' propone Gloria Anzaldúa?
Anzaldúa se concentra especialmente en la frontera entre Estados Unidos y México, y la describe como una "herida abierta". Se trata de un espacio definido por el encuentro de dos mundos diferenciados de manera artificial. Una frontera, así, es también el impacto emocional y corporal que la imposición de estos límites no naturales tiene en las personas que viven a su alrededor.
La autora define a los pueblos y culturas de frontera en términos geográficos —son los habitantes de la frontera entre México y Estados Unidos—, pero también de modo más figurativo: se trata de todas las personas que viven en un constante estado de transición y de precariedad, como las personas queer, los transgresores y las personas no-blancas.
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¿Por qué es posible afirmar que en esta obra se defiende la identidad y la conciencia mestizas?
El mestizaje es un tema central del análisis propuesto por Anzaldúa. De hecho, se trata de una de las características principales de las identidades latinoamericanas en general, según muchísimos autores. Esto se debe al hecho de que, a partir de la conquista y la colonización de las Américas, el continente pasa a ser un territorio donde se mezclan personas y culturas de diversos orígenes: nativos, europeos y personas africanas esclavizadas.
Anzaldúa retoma esta línea de pensamiento para definir la identidad mexicana y chicana. Los chicanos, como personas de la frontera, son un pueblo mestizo en varios sentidos. En primer lugar, descienden tanto de indígenas originarios de Mesoamérica como de los colonizadores españoles; en segundo lugar, tienen orígenes mexicanos, pero viven en contacto permanente con lo estadounidense.
Retomando parcialmente la propuesta de José Vasconcelos, esta autora defiende el mestizaje como potencia positiva: la hibridez, la ambivalencia y la mezcla ofrecen la capacidad personal y cultural de transformar el mundo y crear un futuro mejor. De hecho, uno de los conceptos destacados de Borderlands / La Frontera es la "conciencia mestiza", es decir, una percepción del mundo propia de las personas que habitan las fronteras, que nacen y crecen atravesadas por múltiples etnicidades, lenguas y orígenes ancestrales:
La Nueva Mestiza aborda esto desarrollando la tolerancia hacia las contradicciones, la tolerancia hacia la ambigüedad. Aprende a ser india en la cultura mexicana, a ser Mexican desde un punto de vista Anglo. Aprende a hacer juegos malabares con las culturas. Posee una personalidad plural, opera en un modo pluralista —nada se desecha, lo bueno lo malo y lo feo, nada se rechaza, nada se abandona—. No solo sostiene las contradicciones, convierte la ambigüedad en otra cosa (136).
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¿Qué retrato de la migración ofrece Borderlands / La Frontera?
La migración es uno de los grandes tópicos de este libro que, a su vez, ofrece múltiples relatos sobre las experiencias de las personas migrantes, en especial, de aquellos que atraviesan la frontera entre México y Estados Unidos en búsqueda de mejores condiciones de vida. En efecto, desde sus páginas iniciales, Borderland / La Frontera expone este tema.
En "La patria, Aztlán", justo después de presentar la definición de su concepto de 'frontera', Anzaldúa ofrece una breve narración protagonizada por un niño chicano llamado Pedro, a quien "la migra", es decir, la Policía de Inmigración de Estados Unidos, deporta por considerarlo migrante ilegal, a pesar de que él ha nacido del lado estadounidense de la frontera, tal como cinco generaciones de sus antepasados. Con esto, Anzaldúa pone de manifiesto una gran ironía histórica: los chicanos son considerados migrantes ilegales por el mismo Estado que ha ocupado sus tierras, precisamente, de manera ilegal.
Ya en la segunda parte del libro, varios poemas tematizan la migración y la vida migrante. Por ejemplo, en "sobre piedras con lagartijos", "El sonavabitche" y "Los llaman greasers", se expone que los patrones blancos explotan el trabajo de migrantes, que mantienen a estos trabajadores en condiciones extremadamente precarias e, incluso, análogas a la esclavitud; que muchas veces no les pagan sus salarios, y que abusan de ellos de diversas maneras.
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¿Por qué la ancestralidad indígena es especialmente relevante en las reflexiones de Anzaldúa?
Gloria Anzaldúa defiende la identidad y la conciencia mestizas, es decir, propone abrazar la mezcla, la hibridez, la ambivalencia, la contradicción. Así, invita a los chicanos a reconocerse como personas de la frontera por ser descendientes de españoles e indígenas, y por vivir en contacto tanto con la cultura mexicana como con la estadounidense.
Ahora bien, la autora también se encarga de destacar constantemente la ancestralidad indígena, buscando salvarla de la opresión colonial. Así, por ejemplo, comienza por reorganizar el relato histórico sobre los territorios de Mesoamérica y Norteamérica para dar cuenta de que las tierras que en la actualidad forman el sudoeste de Estados Unidos pertenecen en realidad a sus pueblos originarios, los indígenas y nativos americanos, y no a un Estado que se ha apropiado de ellas gracias a su poderío militar.
Por otra parte, en la dimensión autobiográfica de la obra también se destacan los elementos indígenas como grandes componentes de la identidad mestiza. Por ejemplo, al recuperar la teoría de Vasconcelos, Anzaldúa enuncia sobre sí misma: "Yo soy visible —vean esta cara india—" (145), destacando su rostro, la parte del cuerpo más relacionada con la identidad individual, como un rostro indígena. La nueva conciencia mestiza implica, pues, abrazar la mezcla resaltando siempre la ancestralidad indígena.
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¿En qué aspectos de este libro se pone de manifiesto la perspectiva feminista de la autora?
La perspectiva feminista de la autora es especialmente notoria en torno a la temática de la sexualidad, el género y la orientación sexual elaborada en Borderlands / La Frontera. Una de las apuestas fundamentales de Anzaldúa es la incorporación de una perspectiva feminista para desarrollar este análisis centrado en el pueblo chicano, su historia y su identidad. Mediante esa perspectiva, la autora propone desarmar tabúes en torno a la sexualidad, denuncia diversas formas de la violencia sexual y de género, cuestiona la división binaria en géneros fijos (hombres/mujeres), y narra escenas de amor y erotismo no heterosexuales.
Así, Anzaldúa sostiene que la lógica patriarcal también forma parte de la cultura chicana, y que las mujeres chicanas se ven privadas de su poder. Desde la perspectiva feminista, también se discute la interpretación misógina de la historia mexicana, en particular en torno a la figura de Malinche. Para revertir la idea de La Chingada como traidora, Anzaldúa nos invita a honrarla como símbolo de la sexualidad femenina, y sostiene que la derrota y la decadencia del pueblo azteca ante los invasores españoles no es culpa de mujeres que fueron violadas, sino de una élite imperial que generaba desigualdades entre el pueblo indígena antes de que llegaran los españoles.