Borderlands / La frontera

Borderlands / La frontera Citas y Análisis

Esta tierra fue mexicana una vez,

fue india siempre

y lo sigue siendo.

Y lo volverá a ser.

Anzaldúa; 41, 151

Estos versos son uno de los puntos clave de este libro y, de hecho, su relevancia es destacada por la propia obra, ya que los repite: se trata del único fragmento textual que aparece dos veces exactamente igual; una al comienzo del primer capítulo y otra, al final de la primera parte en prosa, justo antes de dar comienzo a la secuencia de poemas. La repetición de la cita le da una estructura circular a las reflexiones de "Atravesando fronteras / Crossing Borders", ya que, al final, vuelve al punto donde comienza: la frontera y sus definiciones.

Esta forma circular, además, se hace eco del planteo político de la cita: la tierra hoy habitada por los chicanos (oficialmente, el sudoeste de Estados Unidos) ha sido de los indígenas durante siglos, y un día volverá a pertenecerles. La temporalidad aquí no se concibe como una línea, sino como un círculo, con repeticiones y constantes, más que con diferencias. Anzaldúa sugiere que las tierras volverán a ser indígenas pero (y porque), en realidad, siempre lo han sido.

De este modo, por último, se destaca uno de los temas fundamentales de la obra: la defensa de la ancestralidad indígena como componente central de las identidades mexicana y chicana.

La frontera entre Estados Unidos y México es una herida abierta donde el Tercer Mundo se araña con el primero y sangra. Y antes de que se forme costra, vuelve la hemorragia, la savia vital de dos mundos que se funde para formar un tercer país, una cultura de frontera. Las fronteras están disenãdas para definir los lugares que son seguros y los que no lo son, para distinguir el us (nosotros) del them (ellos).

Anzaldúa, 42

Las primeras líneas de la prosa de la autora definen, sin demoras, su concepto de frontera, observando, en particular, la frontera territorial entre el norte de México y el sur de Estados Unidos. En primer lugar, la define, mediante una metáfora, como una herida abierta en el encuentro entre el primer y el tercer mundo, es decir, entre los países poderosos y ricos, por un lado, y los empobrecidos y dominados, por el otro. Esta herida, a pesar de estar en la zona de contacto entre ambos mundos, es dolorosa para aquellos que viven oprimidos.

En segundo lugar, se destaca que la frontera es una línea artificial, trazada por personas a partir del uso de la violencia. Es decir, no se trata de un accidente geográfico, como una cadena montañosa o un lago, que funciona como límite natural entre dos territorios. Por el contrario, esta frontera es especialmente problemática porque se ubica en territorios en disputa. Originalmente habitado por pueblos indígenas, este territorio pasa a formar parte de México con la colonización europea y, más tarde, a mediados del siglo XIX, es invadido por Estados Unidos. Hoy en día, el límite artificial es usado por los Estados Unidos de América para separar a las personas en dos grupos: un "nosotros", compuesto por los blancos estadounidenses, y un "ellos", compuesto por los chicanos, mexicanos y latinoamericanos en general. Estos últimos son tratados como inmigrantes ilegales y como amenaza. Sin embargo, como demuestra Anzaldúa, los chicanos suelen ser víctimas de diversas formas de violencia fomentadas por el supremacismo blanco.

En los campos, la migra. Mi tía, que dice: «No corran, don't run. Pensarán que ustedes son del otro lao». En mitad del caos, Pedro corrió, aterrorizado ante la idea de que le capturaran. No sabía hablar inglés, no podía decirles que era americano de quinta generación. Sin papeles, pues no se llevaba la partida de nacimiento cuando iba a trabajar en los campos. La migra se lo llevó mientras mirábamos. Se lo llevaron. Intentó sonreír cuando se volteó a mirarnos, intentó alzar el puño. Pero yo vi la pena que le hacía bajar la cabeza, advertí el enorme peso de la vergüenza que le hacía encorvarse. Lo deportaron mandándolo a Guadalajara en avión. Lo más lejos que había estado dentro de México era Reynosa, una pequeña ciudad fronteriza al otro lado de Hidalgo (Texas), no lejos de McAllen. Pedro regresó al Valle a pie. Se lo llevaron sin un centavo al pobre. Andando se vino desde Guadalajara.

Anzaldúa, 42-43

Otro de los fragmentos que componen el comienzo de este libro es el relato citado, protagonizado por un niño chicano llamado Pedro. Como cualquier niño, juega con sus amigos, pero, por habitar la frontera donde se lo considera ilegal, vive constantemente amenazado, a pesar de que es un ciudadano estadounidense, tal como cinco generaciones de su familia. Así, la tía le dice que no debe correr, porque los agentes estadounidenses de la policía de la inmigración pueden pensar que él es un migrante que atraviesa la frontera desde México para instalarse en Estados Unidos de manera ilegal. En efecto, el niño corre y es detenido y deportado a México, país que no conoce. Es un niño, pero es abandonado sin protección y sin dinero. Regresa caminando a su casa, desde Guadalajara hasta Texas, es decir, recorre unos 1500 kilómetros. Esta breve narración, ubicada al comienzo del primer capítulo de Borderlands / La Frontera, destaca ya la importancia del tema de la migración en la obra.

La mujer mexicana corre un riesgo mayor. A menudo el coyote no la alimenta durante días ni le permite usar el baño. A menudo la viola o la vende a otros que la prostituyen. Ella no puede tirar de los recursos sanitarios o económicos del condado o del estado porque no habla English y tiene miedo de que la deporten. Los empleadores americanos se aprovechan rápidamente de su vulnerabilidad. No puede volver a casa. Ha vendido su casa, sus muebles, ha pedido prestado a amigas para pagar al coyote que le cobra cuatro o cinco mil dólares para llevarla de forma undocumented hasta Chicago. Puede que trabaje como doncella interna durante un tiempo para families blancas, Chicanas o latinas, a veces por tan solo 15 dollars por semana. Puede que trabaje en la industria textil o en hoteles. Aislada y preocupada por su familia que quedó atrás, con miedo de que la atrapen y la deporten, viviendo con hasta quince personas en un cuarto, la mexicana sufre graves problemas de salud. Se enferma de los nervios, de alta presión.

Anzaldúa, 54

Desde el comienzo, Anzaldúa propone un estudio crítico de la raza que también incorpora una perspectiva feminista. Es por ello que piensa constantemente en la situación específica de las mujeres y de las personas queer, y reflexiona sobre problemáticas en torno a la división binaria y fija de los géneros. Su propuesta, además, procura identificar que las culturas que la rodean —tanto la occidental como la chicana, de orígenes indígenas— son patriarcales. Como afirmará en el segundo capítulo, "La cultura está hecha por quienes tienen el poder —los hombres—. Los hombres hacen las normas y las leyes; las mujeres las transmiten" (63). De ese modo, resalta la importancia de desarmar las normas culturales porque tienen eje en la violencia y la desigualdad.

En las palabras citadas, que pertenecen al final del capítulo 1, se narran las violencias que sufren, específicamente, las mujeres mexicanas migrantes, por su género y por su origen étnico-racial: al atravesar la frontera, ellas son todavía más vulnerables que los hombres mexicanos; pasan hambre y corren el riesgo de ser violadas o vendidas; si consiguen trabajo, ganarán muy poco dinero y vivirán en condiciones precarias; probablemente, se enfermarán y temerán constantemente ser clasificadas como ilegales.

Hay una rebelde en mí —la Bestia-Sombra—. Es una parte de mí que se niega a obedecer las órdenes de autoridades externas. Se niega a obedecer a mi voluntad consciente, amenaza la soberanía de mi gobierno. Es esa parte de mí que odia las restricciones de cualquier tipo, incluso las autoimpuestas. A la primera señal de limitaciones sobre mi tiempo o mi espacio por parte de otras personas, suelta una coz con los dos pies. Sale a escape.

Anzaldúa, 56

Borderlands / La Frontera es un libro que integra diversos géneros, desde la teoría crítica y el ensayo hasta las memorias y la poesía. Así, en múltiples pasajes leemos recuerdos, anécdotas y confesiones de la autora, que se presenta a sí misma narrando en primera persona. En las palabras aquí citadas, Anzaldúa se describe como una persona rebelde. Desde pequeña desafía las normas y busca modos alternativos de vivir, ya que siente rechazo por la obediencia y la sumisión. Así, por ejemplo, contará que, de niña, prefiere leer y escribir antes que plancharle las camisas a su hermano, como se espera que hagan las jovencitas. Cabe destacar que esta rebeldía interna es representada por la autora a través de la Bestia-Sombra, una figura que condensa la luz y la oscuridad, lo positivo y lo negativo, y que cuenta con energía vital para actuar de manera autónoma.

Se hace sentir a las mujeres que son un fracaso completo si no se casan y tienen hijos. «¿ Y cuándo te casas, Gloria? Se te va a pasar el tren». Y yo les digo: «Pos si me caso, no va a ser con un hombre». Se quedan calladitas.

Anzaldúa, 57

La perspectiva feminista de Anzaldúa se manifiesta en diversos pasajes de la obra. En este caso, propone una doble crítica social: por un lado, cuestiona la obligatoriedad del matrimonio y, por el otro, la heteronormatividad. Como sostiene al comienzo de la cita, las mujeres, a quienes la cultura patriarcal les quita poder y autonomía, suelen verse forzadas a casarse y tener hijos; caso contrario, se les impone la idea de que están incompletas, o que no han cumplido con lo que se espera de ellas. Anzaldúa demuestra que su propia familia ha transmitido estas reglas sobre el modo correcto de ser mujer a lo largo de su crianza. Sin embargo, ella se reconoce lesbiana y responde que no habrá de casarse con ningún hombre. De ese modo, también critica el sistema binario que divide a las personas en hombres y mujeres, y que solo habilita como legítimas las relaciones sexuales y amorosas entre un hombre y una mujer.

De este modo cayó la nación azteca, no porque Malinali (la Chingada) actuara como traductora de Cortés y se acostara con él, sino porque la élite gobernante había subvertido la solidaridad entre hombres y mujeres y entre la nobleza y el pueblo llano.

Anzaldúa, 79

Al crear relatos sobre el pasado desde una conciencia mestiza y con perspectiva feminista, Anzaldúa propone un nuevo modo de entender a La Chingada, figura cuyo nombre quiere decir 'aquella que ha sido violada', y que remite a un personaje histórico, Malinali Tenépat, también conocida como Malinche o Malintzín. Se trata de una mujer indígena que, tras la conquista de México, es entregada, junto con otras 19 mujeres indígenas, como esclava a los españoles. Malinche se convierte en traductora de Hernán Cortés, el conquistador de México, con quien también llega a tener un hijo. Basándose en esta última cuestión, la historia y la mitología patriarcales la conciben como una "puta" (64) y como una traidora que colabora con la victoria colonial española. Anzaldúa, por su parte, la honra como símbolo de la sexualidad femenina, y sostiene que la derrota y la decadencia del pueblo azteca ante los invasores españoles no es culpa de mujeres que fueron violadas, sino que se produce "porque la élite gobernante había subvertido la solidaridad entre hombres y mujeres y entre la nobleza y el pueblo llano" (79). Este es un ejemplo de la revisión y recreación del pasado que ofrece Borderlands / La Frontera para ofrecer una historia más justa para el pueblo chicano.

La primera vez que escuché a dos mujeres, una puertorriqueña y una cubana, decir la palabra nosotras, me quedé shockeada. No sabía que existiera esa palabra. Las Chicanas usan nosotros tanto si somos hombres como si somos mujeres. Se nos roba nuestro ser femenino por el masculino plural. El lenguaje es un discurso masculino.

Anzaldúa, 104

Con esta anécdota, la autora vuelve a subrayar el carácter patriarcal de la cultura chicana y, en particular, el modo en que el patriarcado se expresa en elespañol chicano. El uso del masculino genérico es tan extendido que incluso las mujeres dicen "nosotros", en masculino, para referirse a sí mismas en grupos conformados exclusivamente por mujeres y niñas. En el análisis de Anzaldúa, esta invisibilización lingüística se corresponde con una invisibilización de la identidad, la presencia, la conciencia y el poder de las mujeres La cita también es un ejemplo de las uniones y solidaridades posibles entre diferentes grupos oprimidos. En este caso, el encuentro de la autora, una pensadora chicana, con otras mujeres latinoamericanas y hablantes del español abre para ella una nueva posibilidad; de esta conversación entre una cubana y una puertorriqueña, la autora aprende que existe el concepto de un nosotras que representa a una comunidad específicamente femenina.

José Vasconcelos, filósofo mexicano, concibió una raza mestiza, una mezcla de razas afines, una raza de color —la primera raza síntesis del globo—. La llamó la raza cósmica, la quinta raza que abarcaría las cuatro razas principales del mundo. Al contrario que la teoría de la raza aria pura y que la política de pureza racial practicada por los blancos de Estados Unidos, su teoría es inclusiva. En la confluencia de dos o más corrientes genéticas, con cromosomas que «saltan de una a otra» continuamente, esta mezcla de razas, más que resultar en la aparición de seres inferiores, proporciona una descendencia híbrida, una especie mutable y más dúctil con una reserva genética rica. De esta polinización cruzada racial, ideológica, cultural y biológica, en la actualidad está creándose una conciencia «ajena» —una nueva conciencia mestiza, una conciencia de mujer—. Es una conciencia de las Borderlands.

Anzaldúa, 133

Para desarrollar su noción del mestizaje y su concepto de la conciencia mestiza, Anzaldúa retoma parcialmente la propuesta del filósofo mexicano José Vasconcelos, quien, a comienzos del siglo XX, publica el ensayo La raza cósmica (1925). En este libro, Vasconcelos defiende el mestizaje como potencia positiva, ya que se generaría una raza característica de América Latina que, gracias a la selección natural, heredaría las mejores cualidades de cada raza. Cabe destacar que, en el marco del pensador mexicano, la raza es una categoría biológica entendida de manera esencialista: de acuerdo con este tipo de planteos, las personas tienen determinadas características emocionales, intelectuales y espirituales, dependiendo de su aspecto físico y de su proveniencia. Hoy la ciencia rechaza ese tipo de entendimientos por ser poco rigurosos y completamente anti-éticos, ya que se trata de ideas racistas. Sin embargo, Anzaldúa rescata el primer aspecto de la propuesta y defiende también el mestizaje, esta vez entendido como posible construcción social. La "conciencia mestiza" no tiene que ver con una racialización del individuo, sino con una forma de percibir el mundo propia de las personas que habitan las fronteras, que nacen y crecen atravesadas por múltiples etnicidades, lenguas y orígenes ancestrales. Es decir que, al citar a José Vasconcelos, Anzaldúa se apropia de su idea de la raza mestiza, pero la re-imagina, quitándole el marco esencialista.

(...) no eres hispana india negra española
ni gabacha, eres mestiza, mulata, media casta
atrapada en el fuego cruzado entre los bandos
mientras cargas las cinco razas a tu espalda
sin saber a qué lado volverte, de cuál huir;

Vivir en las Borderlands significa saber
que la india en ti, traicionada por 500 años,
ya no te habla,
que las mexicanas te llaman rajetas,
que negar lo anglo en tu interior
es tan malo como haber negado lo indio o lo negro;

Yo lírico, "Vivir en las Borderlands significa que tú", vv. 1-11, 261

La segunda parte de Borderlands / La Frontera se titula "Un agitado viento / Ehécatl, el viento", y reúne varias decenas de poemas que elaboran de forma lírica las mismas grandes cuestiones desarrolladas en prosa en la primera parte, entrelazando una nueva visión del pasado con una crítica política del presente, narraciones individuales con historias colectivas y comunitarias, cruzamientos de la raza y el género, y mezclas de lenguas, lenguajes y registros.

En el poema "Vivir en las Bordelands significa que tú" se pone de manifiesto la complejidad de la identidad mestiza: las chicanas no pueden definir su propio ser de acuerdo con categorías étnico-raciales predefinidas porque son personas que habitan las fronteras. En consecuencia, además, suelen ser ignoradas o violentadas por algunos de los grupos a los que pertenecen parcialmente. Como leemos en los versos citados, la mujer chicana puede ser despreciada por las mexicanas a pesar de ser ella misma descendiente de mexicanos (y a pesar de que los estadounidenses la tratan como si, en efecto, fuera mexicana). No obstante, el poema no ofrece únicamente una denuncia, sino que, al igual que la propuesta del libro como un todo, también presenta, con optimismo, una posibilidad superadora: "Para sobrevivir en las Borderlands / debes vivir sin fronteras / ser cruce de caminos" (262). Hacerse cruce de caminos será adoptar la conciencia mestiza, abrazar la hibridez y la contradicción para poder imaginar futuros más justos.