Azul...

Azul... Citas y Análisis

¨He ido a la selva donde he quedado vigoroso y ahito de leche fecunda y licor de nueva vida; y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como un ángel soberbio, o como un semidiós olímpico, he ensayado el yambo dando al olvido el madrigal¨.

Yo lírico, “El rey burgués”, pág. 39

En esta cita a través de la voz del yo lírico se expresan algunas características de la poesía de Darío, en la que la naturaleza es la fuente de inspiración y aliento vital del poeta. Además, en esta cita se exalta la figura del poeta. Se lo compara con seres sobrenaturales, dando cuenta del carácter trascendente que le atribuye Darío al arte como expresión del espíritu. Esto contrasta con la concepción del arte que tiene el rey burgués.

¨Existen dos potencias: la real y la ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo lo hace con su inspiración. El dios robusto despedazaría de un puñetazo al mismo Athos. Orfeo les amansaría con la eficacia de su voz triunfante, a Nemea su león y a Erimanto su jabalí. De los hombres unos han nacido para forjar los metales, otros para arrancar del suelo fértil las espigas del trigal, otros para combatir en las sangrientas guerras, y otros para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu paladar; si te ofrezco un himno, goza tu alma¨.

La alondra, “El sátiro sordo”, págs. 50-51

En esta cita, la alondra intenta convencer al sátiro de la importancia de la poesía. La contraposición que realiza entre realidad e ideal, personificada en Orfeo y Hércules, aparece a lo largo del libro, de diferentes formas. La alondra ubica a la poesía entre las demás actividades humanas, pero la diferencia al asociarla a la esfera trascendente de lo ideal. Así como las actividades relacionadas con lo real tienen su importancia y poder sobre aspectos más concretos, la poesía los tiene en el ámbito espiritual.

¨Cantemos el oro, que nace del vientre fecundo de la madre tierra; inmenso tesoro, leche rubia de esa ubre gigantesca.

Cantemos el oro, río caudaloso, fuente de la vida, que hace jóvenes y bellos a los que se bañan en sus corrientes maravillosas, y envejece a aquellos que no gozan de sus raudales.

Cantemos el oro, porque de él se hacen las tiaras de los pontífices, las coronas de los reyes y los cetros imperiales; y porque se derrama por los mantos como un fuego sólido, e inunda las capas de los arzobispos, refulge en los altares y sostiene al Dios eterno en las custodias radiantes.
Cantemos el oro, porque podemos ser unos perdidos, y él nos pone mamparas para cubrir las locuras abyectas de la taberna y las vergüenzas de las alcobas adúlteras¨.

El mendigo, “La canción del oro”, pág. 86

En esta cita, se pueden observar las diferentes facetas del oro que el mendigo menciona en su canto. Aunque prima el sarcasmo y la ironía, Darío tambien aprovecha este texto para mostrar su maestría verbal, con riqueza de vocabulario, metáforas, y símiles. Mediante estos recursos, Darío reflexiona sobre la complejidad de la riqueza material y su importancia en la sociedad moderna, además de satirizar sus aspectos moralmente cuestionables.

¨Porque tú ¡oh, madre Tierra! eres grande, fecunda, de seno inextinguible y sacro; y de tu vientre moreno brota la savia de los troncos robustos, y el oro y el agua diamantina, y la casta flor de lis. ¡Lo puro, lo fuerte, lo infalsificable! ¡Y tú, mujer, eres espíritu y carne, toda amor!¨.

Narrador, "El rubí", pág. 102

En este fragmento del final de "El rubí", se muestra la concepción de la naturaleza como lo más auténtico y verdadero, además de ser fuente de vida. La naturaleza se vincula a lo femenino. En la figura de la mujer existen tanto las virtudes espirituales como los placeres sensuales.

¨París es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al Café Plombier, buenos y decididos muchachos —pintores, escultores, escritores, poetas; sí, ¡todos buscando el viejo laurel verde!— ninguno más querido que aquel pobre Garcín, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, soñador que nunca se emborrachaba y, como bohemio intachable, bravo improvisador¨.

Narrador, “El pájaro azul”, pág. 115

A fines del siglo XIX París era la capital del arte europeo. Para la literatura francesa de esa época, esa ciudad es un escenario privilegiado. La elección de ese ambiente es otra muestra de la influencia de la literatura y el arte francés en Rubén Darío. La descripción de Garcín coincide con el estereotipo del poeta de fin de siglo: bohemio, alcohólico y soñador.

¨Aquel soñador se encontraba en su mesa de trabajo, donde las cuartillas inmaculadas estaban esperando las silvas y los sonetos de costumbre, a las mujeres de los ojos ardientes. ¡Qué silvas! ¡Qué sonetos! La cabeza del poeta lírico era una orgía de colores y de sonidos¨.

Narrador, "En busca de cuadros", pág. 144

En esta cita se puede ver un tema recurrente del libro: el proceso creativo del poeta. Aquí, en su mesa de trabajo, aislada del mundo exterior, el poeta recrea las impresiones que le deja la ciudad y su excursión por el cerro Alegre, narradas al principio del cuento. Se refuerza la idea de que es un proceso individual. Aunque se base en impresiones del mundo exterior, el poeta crea en soledad.

¨¡Y sobre todo, la gran afición! Japonerías y chinerías. Recaredo era en esto un original. No sé qué habría dado por hablar chino o japonés. Conocía los mejores álbumes; había leído buenos exotistas, adoraba a Loti y a Judith Gautier, y hacía sacrificios por adquirir trabajos legítimos, de Yokoama, de Nagasaki, de Kioto o de Nankin o Pekín: los cuchillos, las pipas, las máscaras feas y misteriosas como las caras de los sueños hímnicos, los mandarinitos enanos con panzas de cucurbitáceos y ojos circunflejos, los monstruos de grandes bocas de batracios, abiertas y dentadas y diminutos soldados de Tartaria, con fauces foscas¨.

Narrador, “La muerte de la emperatriz de la China”, págs. 160 y 161

Este fragmento es una muestra del gusto de los artistas de la época por el arte oriental, que es recurrente en las obras del modernismo hispanoamericano. El interés por lo exótico, especialmente lo oriental, expresa el surgimiento de una cultura cosmopolita en las ciudades sudamericanas a fines del siglo XIX. Aquí también puede notarse el gusto por los objetos lujosos y decorativos que caracterizan a la obra de Rubén Darío y el modernismo en general.

¨Allá hay una clara fuente
que brota de una caverna,
donde se bañan desnudas
las blancas ninfas que juegan.
Ríen al son de la espuma,
hienden la linfa serena;

entre polvo cristalino
esponjan sus cabelleras;
y saben himnos de amores
en hermosa lengua griega,
que en glorioso tiempo antiguo
Pan inventó en las florestas¨.

Yo lírico, "Primaveral", págs. 178-179

En este fragmento del poema dedicado a la primavera, es notable el gusto y el conocimiento que tenía Rubén Darío de la mitología griega. La estrofa narra una escena idílica de unas ninfas bañándose desnudas en el agua. Esta imagen refuerza la concepción de la primavera como símbolo de la juventud, asociada a la sensualidad y el erotismo.

¨Relampagueando la soberbia estrofa,
su surco deje de esplendente lumbre,
y el pantano de escándalo y de mofa
que no lo vea el águila en su cumbre¨.

Yo lírico, "A un poeta", pág. 203

En esta estrofa puede leerse la exaltación del poder de la poesía, que se compara con el poder de la naturaleza. También se exalta la figura del poeta por medio de la comparación con el águila. El yo lírico recomienda al poeta no tener en cuenta las reacciones negativas que pueda tener su literatura, ya que él está en una realidad más elevada.

¨Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura;
puede regir la lanza, la rienda del corcel;
sus músculos de atleta soportan la armadura...
pero él busca en las bocas rosadas, leche y miel¨.

Yo lírico, “Catulle Mendes”, pág. 216

En esta estrofa del soneto que le dedica Darío a uno de sus autores predilectos, se encuentra un tema reiterado a lo largo del libro: la contraposición entre lo real y lo ideal. En este sentido, la elección del poeta por la creación artística no implica que no pueda afrontar las exigencias de la vida real. Podría ser un guerrero, pero elige el arte.