Los miserables

Los miserables Resumen y Análisis Segunda parte: Cosette (Libros I a IV)

Resumen

Libro I: Waterloo (Capítulo 1 “Lo que se encuentra al venir de Nivelles” a Capítulo 19 “El campo de batalla por la noche”)

Este capítulo comienza desde el punto de vista de "un viajero, el autor de este relato", que es una extraña referencia al personaje del narrador anónimo de Los miserables. Este viajero se encuentra en el lugar donde tuvo lugar la batalla de Waterloo en 1815. El viajero deambula por la zona; hay una capilla, algunas ruinas, algunos animales rascando el polvo.

Este lugar fue escenario de una intensa batalla entre franceses e ingleses. El viajero observa cómo los dos bandos utilizaron peculiaridades del paisaje durante la batalla y describe todo el conflicto con gran detalle. El viajero considera que Napoleón es un líder político excepcional y brillante, igual a César o Alejandro Magno, que simplemente ha tenido mala suerte aquí. Paradójicamente, el resultado de Waterloo (victoria británica) se decidió sobre todo por una noche inesperadamente lluviosa, que impidió a los franceses usar su importante reserva de cañones.

El capítulo describe el prometedor comienzo de la batalla, el cambio de rumbo a favor de los ingleses, la heroica última resistencia de Napoleón. En última instancia, argumenta el autor, Waterloo no fue una batalla, sino un cambio en la dirección del mundo, ordenado por Dios. Waterloo marcó el momento en que el antiguo orden (el derecho divino de los reyes) finalmente se vio obligado a entregarse al nuevo, que es la democracia y la igualdad para todos. Al mismo tiempo, Waterloo también trajo la caída del imperio napoleónico, lo que provocó un gran malestar social en Francia; estos hechos fueron la génesis de la pobreza descrita por Víctor Hugo en varios pasajes de la novela. Pero estas grandes mareas de la historia no son el único enfoque de este capítulo. También aparece un hombre que se mueve por el campo de batalla, saqueando los cadáveres de los soldados caídos. Al ver una joya particularmente valiosa en el uniforme de un hombre medio enterrado en una pila de cadáveres, el merodeador nocturno saca al hombre del montón. El soldado, que todavía está vivo, agradeciéndole le ofrece sus objetos de valor al merodeador a cambio de que le salve la vida. Cuando el soldado le pregunta su nombre, el merodeador nocturno se identifica como Thenardier.

Libro II: El navío Orion (Capítulo 1 “El número 24.601 se convierte en el número 9.430” a Capítulo 3 “De cómo la cadena de la argolla debió de haber sufrido alguna operación preparatoria para romperse así de un martillazo”)

Este libro se abre con dos artículos periodísticos que describen la captura del fugitivo Juan Valjean, quien vuelve a ser prisionero y es condenado a trabajos forzados. La ciudad de Montreuil-sur-mer vuelve a caer en la pobreza tras la pérdida del empresario Señor Magdalena; sin embargo, una gran parte de su inmensa fortuna sigue sin contabilizarse.

Además, cerca del pueblo de Montfermeil, hay informes de una figura misteriosa que está enterrando algo en el bosque.

Valjean es enviado a trabajar en un barco. Un día, uno de los marineros resbala mientras trepa a un mástil y queda colgando impotente desde una gran altura. Un convicto con cabello blanco y muchísima fuerza avanza de a poco por el aparejo para rescatar a este hombre: es Juan Valjean, todavía comprometido con sus ideales de bondad a pesar de haber sido encarcelado nuevamente. Valjean rescata al hombre y lo pone a salvo, lo que provoca gritos de aprobación por parte de la multitud que se ha reunido debajo. Sin embargo, Valjean se resbala del aparejo del barco y cae al océano.

A pesar de una extensa búsqueda, su cuerpo nunca se encuentra y se presume que Juan Valjean está muerto.

Libro III: Cumplimiento de la promesa hecha a la difunta (Capítulo 1 “La cuestión del agua de Montfermeil” a Capítulo 11 “Vuelve a aparecer el número 9.430 y Cosette lo gana a la Lotería”)

Cosette, aunque sólo tiene ocho años, lleva una vida triste y difícil con los Thenardier. La señora Thenardier la atormenta y el señor Thenardier, un hombre egoísta y codicioso, le da órdenes todo el tiempo. Cosette soporta con paciencia este trato; con lo único que realmente no podría lidiar es con verse obligada a buscar agua del pozo en la oscuridad total. Un día, la taberna se queda sin agua justo cuando cae la noche, y la señora Thenardier obliga a Cosette a ir al pozo en la oscuridad. Cosette intenta mentir, diciendo que ya ha ofrecido agua a los invitados y sus caballos, pero la señora Thenardier la obliga a salir amenazándola con pegarle. Cosette se ve obligada a arrastrar el cubo, que es casi tan grande como ella, en medio de la oscuridad total de la noche.

Cosette se consuela con la belleza de una muñeca magnífica en el escaparate de una tienda: la muñeca tiene cabello real y un hermoso vestido rosa. Para la niña solitaria, esta hermosa imagen ofrece un poco de consuelo en su triste existencia, aunque está segura de que nunca poseerá algo tan hermoso.

Deja atrás las luces de la ciudad y se adentra en la oscuridad total. Cosette se siente atrapada entre su terror a la oscuridad y su miedo a la señora Thenardier, pero se obliga a seguir adelante. Llena el cubo y comienza a arrastrarlo de regreso a través de la oscuridad, tratando de aplacar su miedo. Lucha por cargar el pesado cubo y se estremece de frío y soledad, y pide ayuda a Dios.

De repente, una mano le saca el cubo: un hombre con un abrigo amarillo está a su lado. Este hombre (que parece no tener un centavo pero, al mismo tiempo, no parece preocupado por el dinero) es quien ha sido visto caminando por las calles de París e inspeccionando un terreno en particular en el bosque cerca de Montfermeil. Ve a Cosette cuando sale del bosque e inmediatamente se inclina para ayudarla. El hombre se sorprende cuando se entera del nombre de la niña y el de la familia para la que ella trabaja. Decide acompañarla a la posada de los Thenardier.

Los Thenardier saludan a Valjean con frialdad; suponen que es un pobre y no puede pagar su alojamiento y comida. Valjean los desconcierta cuando ofrece cinco francos para comprar las medias que Cosette está tejiendo debajo de la mesa. Él quiere que ella pueda acceder a comprar algún juguete ya que lo único que tiene es un pequeño sable de plomo que finge que es una muñeca.

Las queridas y consentidas hijas de los Thenardier, llamadas Eponina y Azelma, dejan caer sus muñecas para jugar con un gatito. Tímidamente, Cosette se acerca a esta muñeca caída y comienza a jugar con ella, lo que hace que la señora Thenardier se enfurezca y amenace con golpearla. Cosette llora, pero Valjean le ordena a la señora Thenardier que le ponga fin a semejante crueldad. Más tarde, Valjean sale y compra la magnífica muñeca del escaparate y se la da a Cosette, que enloquece de alegría. La señora Thenardier se enfurece porque sus hijas deben mirar con envidia a Cosette jugar con esta muñeca nueva. La familia Thenardier resuelve cobrar a este extraño precios exorbitantemente altos por su estadía en la posada.

Cuando Valjean está a punto de irse a dormir, nota que Azelma y Eponina están acostadas en camas espléndidas, y que Cosette, en cambio, está dormida en un colchón pelado. Como es Nochebuena, cada una de las niñas ha dejado uno de sus zapatos junto a la chimenea con la esperanza de que un hada bondadosa les ponga un poco de dinero dentro. Valjean, el extraño, coloca una moneda de oro en el zapato estropeado de Cosette.

Por la mañana, Valjean paga sin cuestionar lo que le piden los Thenardier y les dice que quiere llevarse a Cosette. La señora Thenardier, que está ansiosa por deshacerse de la niña, permite que Valjean le dé un conjunto de ropa negra abrigada a Cosette. El señor Thenardier, por su parte, está más ansioso por sacarle al extraño tanto dinero como pueda, y le pide a Valjean mil quinientos francos, que según él, es la suma que les ha costado a ellos mantener a la niña. Lo cierto es que esa suma es la cantidad exacta de dinero que el señor Thenardier les debe a sus deudores. Valjean lo paga sin dudarlo y se va con Cosette.

Cuando la señora Thenardier se entera de la suma que el extraño le ha dado a su esposo, simplemente dice: "¿Eso es todo?". El señor Thenardier corre tras el extraño, seguro de que puede pagar aún más. El señor Thenardier se enfrenta a Valjean y Cosette en un lugar solitario de la carretera; miente respecto de lo lo mucho que ama a Cosette y lo cruel que es arrebatársela. Con calma, Valjean le entrega una carta de Fantina, la madre de Cosette, indicándole que Cosette debía ser entregada al portador de la carta. El señor Thenardier, desesperado, le dice que todavía Valjean debe mucho por el costo de manutención de Cosette. Sin intimidarse, Valjean explica que lo que ha pagado debería cubrir todos esos gastos. El señor Thenardier se enfurece y por un momento considera atacar a Valjean, pero el robusto cuerpo de su oponente lo disuade de hacerlo. Valjean se va con Cosette, habiendo cumplido finalmente su promesa a Fantina.

Libro IV: La casa de Gorbeau (Capítulo 1 “Maese Gorbeau” a Capítulo 5 “Una moneda de cinco francos que cae al suelo y hace ruido”)

Valjean, asumido muerto por las autoridades penitenciarias, se ha creado una nueva vida. Lleva a Cosette a un pequeño apartamento parisino llamado Gorbeau Tenement. Allí, le enseña a leer y le ofrece el amor paternal que siempre le ha faltado. Los dos desarrollan un vínculo fuerte: Cosette ha pasado gran parte de su vida profundamente sola y ahora disfruta del amor de un padre. El propio Valjean ha vivido una vida igualmente solitaria a través de sus diferentes momentos, tanto de ruina como de éxito, y este amor que recibe por parte de Cosette, amor de hija, restaura esa fe en la humanidad que ha perdido durante su segundo encarcelamiento.

Sin embargo, Valjean debe tener cuidado: no sale de su apartamento durante el día por miedo a que las autoridades lo descubran. Su casera sospecha de él cuando se da cuenta de que tiene grandes sumas de dinero cosidas en el forro de su ropa; es así como se mantiene, con el dinero que ha guardado de su tiempo como el empresario Señor Magdalena.

A menudo Valjean da limosna a los mendigos, pero un día ve un rostro familiar que lo aterra: es Javert, fingiendo ser un mendigo. Él y Valjean se miran, y Valjean se aleja rápidamente.

Esa noche, Valjean oye pasos ​​fuera de su apartamento y, a través de la rendija de la puerta, ve la silueta de Javert. Agarra su chaqueta (donde guarda todo el dinero) y despierta a Cosette. Luego logra escapar con ella en medio de la noche.

Análisis

Esta parte de la novela comienza con otra de las desviaciones históricas que caracterizan a Los miserables: una descripción de la Batalla de Waterloo. Waterloo se libró en 1815, entre las fuerzas francesas de Napoleón y una alianza de tropas inglesas bajo el mando del duque Wellington y las tropas prusianas bajo el mando de Gebhard Leberecht von Blücher. Es importante remarcar que Víctor Hugo ha inventado algunos aspectos de la batalla de Waterloo en su novela. Por ejemplo, describe una zanja como la principal razón de la caída de las fuerzas francesas, pero tal zanja nunca existió. Además la batalla en todo momento estuvo mucho más a favor de los ingleses de lo que indica Víctor Hugo. La derrota de Napoleón en Waterloo puso fin a su mandato como emperador de Francia (abdicó cuatro días después). Por otro lado, Waterloo también provocó cambios en las fronteras de varias naciones europeas y generó que muchos gobiernos tomaran medidas muy severas contra las ideas democráticas y revolucionarias. La historia de Los miserables nace de la coyuntura francesa de principios del siglo XIX; pero para que los lectores obtengamos una perspectiva más acabada de las circunstancias, Víctor Hugo nos ofrece varios pasajes en donde se analizan diferentes hechos históricos trascendentes de la época. Esto no solo nos permite obtener un panorama más nítido del contexto en el que se desarrolla la historia, sino que también dota al texto de una fuerte impronta realista.

Alejándose del gran recorrido de la historia y volviendo al curso de la vida de las personas comunes, esta parte de la novela también describe la aprehensión y el segundo encarcelamiento de Juan Valjean. Valjean temía volver a prisión, pensando en ello como un regreso al infierno. Sin embargo, su bondad recientemente descubierta es, en última instancia, lo que lo salva. Arriesga su propia vida para salvar la de un marinero en problemas y luego aprovecha esta oportunidad para dejar el barco y lanzarse al mar. Nada hasta ponerse a salvo, pero sus captores lo dan por muerto. Juan Valjean es bondadoso y moralmente íntegro, pero quizás la cuestión más relevante de este personaje radique en la capacidad que tuvo de transformarse en ese hombre. Es decir, Valjean logró sepultar su pasado delictivo para transformarse en un hombre diferente, bueno y generoso; incluso cuando vuelve a ser tratado como un criminal, sostiene su transformación. Víctor Hugo, a través del personaje de Valjean, parece decirnos que las personas pueden cambiar, pueden transformarse en una mejor versión de sí mismas; que ese cambio seguramente sea arduo e implique sacrificios, pero que, en última instancia, es un esfuerzo que dará frutos. En ese sentido, Javert aparece como el antagonista de Valjean: enceguecido por su concepción de la justicia, se muestra inflexible ante cualquier posibilidad de cambio. Esta rigidez acabará costándole la vida hacia el final del libro.

Más adelante, Valjean logra sacar algo del dinero que escondió durante su tiempo como Señor Magdalena. Su primera parada después escaparse del barco es la casa de los Thenardier, donde vive Cosette, para cumplir con la promesa que le hizo a una moribunda Fantina. Cosette tiene ahora ocho años, pero ha pasado su infancia sin ser amada y ha trabajado casi como una esclava. Los Thenardier tienen dudas sobre este extraño hombre, pero finalmente Valjean se asegura la custodia de Cosette. La niña confía en él al instante, lo que es un testimonio de la bondad de Valjean. Por otro lado, aquí aparece otra vez el tema del sufrimiento que conlleva la pobreza y el de la injusticia social. Cosette duerme en un colchón pelado y ni siquiera tiene una muñeca para jugar. Los Thenardier no sienten ningún tipo de compasión por su condición de huérfana y prácticamente la esclavizan. Los Thenardier no pertenecen a la burguesía ni mucho menos, lo que da cuenta de que la explotación y el aprovechamiento de las personas no se circunscribe a una cuestión de clases sociales, sino de integridad moral. Así como hay pobres dignos, también hay pobres malvados. En ese sentido, los Thenardier pertenecen a esta segunda categoría y con el correr de la historia esto se pondrá cada vez más en evidencia.

Luego nos encontramos con el intento del señor Thenardier por obtener más dinero de Valjean. Frente a esta codicia desmedida, Juan Valjean se pone firme y se niega a dar más dinero. Valjean es bondadoso y compasivo, lo que no implica que sea débil. Víctor Hugo a través de esta situación busca dejar en claro cuáles son los límites de esa bondad e integridad moral que desarrolla en la novela. Por otro lado, a pesar de la gran suma de dinero que Valjean les ha dado, los Thenardier se encuentran nuevamente en una situación financiera desesperada. Son un ejemplo de los pobres cuya pobreza es el castigo de sus vicios. De alguna manera, los Thenardier están condenados a la pobreza porque la falta de brújula moral hace que no logren tener el control de su administración. La falta de escrúpulo respecto de cómo conseguir dinero los sumerge en un círculo vicioso del que no podrán escapar jamás. Uno de los temas principales de la novela tiene que ver con la dignidad de los pobres. Esta dignidad no es inherente a la pobreza, sino que aparece en algunas personas empobrecidas como una virtud superlativa. Para ilustrar aún mejor este tema, Víctor Hugo despliega una serie de personajes como, por ejemplo, los Thenardier, que también son pobres pero cuya moralidad deja mucho que desear. De alguna manera, el mensaje que reverbera en Los miserables es que la integridad moral no tiene que ver con una cuestión de clase, sino con una búsqueda personal guiada por la religión, por la justicia, incluso por la política, pero entendiendo al mismo tiempo las limitaciones e imperfecciones de cada una de estas guías.