-
1
¿Cuál puede ser considerada la mayor transgresión de Fausto?
La soberbia puede considerarse la mayor transgresión de Fausto, puesto que el personaje desea poseer la omnipotencia de un dios. Cuando comienza la obra, el coro anticipa que la soberbia del protagonista es la que socava su excelente carrera: "hinchado de vanidad y amor propio, sus alas de cera lo elevaron en exceso" (Prólogo, 20-21).
Acorde a la tradición cristiana, la soberbia aparece en la obra como la madre de todos los demás pecados. Vemos también que en el desfile de los pecados capitales (Acto II, Escena 1), el primero que se presenta ante Fausto es la soberbia. Finalmente, este es también el pecado del propio Lucifer, quien, como señala Mefisto, fue arrojado de la faz del cielo “debido a su ambicioso orgullo e insolencia” (1.3.69).
-
2
¿En qué hechos o actitudes de Fausto se puede apreciar la degradación del personaje?
Al comienzo y al final de la obra, el coro se refiere a las cualidades excepcionales que poseía Fausto como hombre culto. Sin embargo, a medida que avanza la obra, observamos signos de su decadencia. Luego de firmar el pacto con el diablo, Fausto desperdicia gran parte de su tiempo realizando trucos de magia de poca relevancia, dejando atrás por completo los objetivos que aspiraba alcanzar inicialmente con el poder de la magia. En algunos casos, utiliza su magia para complacer a la nobleza o a sus amigos estudiantes; en otros, para burlarse, ya sea del papa, de otros clérigos, de cortesanos o personas condición social inferior. Además, Fausto parece actuar despreocupada e irreflexivamente y, cuando los pensamientos sobre su condena lo atemorizan, generalmente se distrae con los entretenimientos que los diablos le ofrecen.
-
3
¿Qué características de la obra permiten inscribirla dentro del género teatral de las modalidades?
Como sucede en las llamadas moralidades, en la obra encontramos personificaciones y alegorías que representan atributos buenos o malos. En algunos casos, estas personificaciones intervienen para aconsejar al protagonista sobre las elecciones que debe tomar, como sucede con el ángel bueno y del malo y, más tarde, con el anciano. También aparecen en la obra los siete pecados capitales personificados, que se presentan ante Fausto en un desfile y hablan acerca de sus características principales.
Por otro lado, la obra original se escribió en doce escenas, una estructura que corresponde más el drama medieval y al género de la moralidad que al teatro moderno. Por último, la fecha de composición de la obra, alrededor de 1592, coincide con el momento en que aún se representaban obras teatrales de este género.
-
4
¿Por qué puede considerarse que Fausto encarna al hombre renacentista?
Fausto es un hombre de gran erudición, que parece haber alcanzado el máximo potencial en vastas áreas del saber humano de la época. En su discurso inicial, recorre sus logros en los campos de la Lógica, la Medicina, el Derecho y la Teología. Insatisfecho, sin embargo, con eso, resuelve ampliar sus conocimientos con espíritu renacentista, aunque deba rechazar para ello los límites establecidos por la Iglesia.
-
5
¿Cómo anticipa el coro, al inicio de la obra, el final trágico del protagonista?
En el prólogo, el coro alude al mito de Ícaro para comparar la trayectoria de Fausto con la historia de este mítico personaje: “Hasta que hinchado de vanidad y amor propio, / sus alas de cera lo elevaron en exceso, / y derritiéndose, tramaron los cielos su caída” (Prólogo, 20-22). Esta comparación permite anticipar el final trágico del protagonista, quien, como Ícaro, sobrepasa los límites permitidos a causa de su soberbia. La elevación de Ícaro hacia el cielo se compara con la búsqueda de Fausto de nuevos conocimientos, en su caso, en el ámbito de la magia o nigromancia, con lo que el protagonista desafía los límites impuestos por la Iglesia. Además, Fausto desea obtener con la magia un poder sobrehumano. En ambos casos, los deseos de Fausto se oponen a la voluntad de Dios, y eso es lo que lo condena.