Esperanza Renace

Esperanza Renace Resumen y Análisis - Esperanza Renace, Capítulo 9: Las papas

Resumen:

Esperanza se dispone a cuidar de Mamá sin descanso. En una nueva visita, el médico nota que el estado de mamá no mejora ni empeora, y que debe seguir descansando. Dormitando, Mamá suele mencionar a Abuelita, y Esperanza recuerda que lleva consigo la manta que Abuelita había empezado a tejer el día de la muerte de Papá. Para lidiar con su ansiedad, Esperanza decide completar la manta que Abuelita había dejado a medio tejer. Sus vecinas la ayudan a recolectar distintas madejas de hilo para terminarla.

Esperanza desea desesperadamente que Abuelita venga a ayudarla a cuidar a Mamá, pero sabe que es imposible. Por recomendación del doctor, la familia resuelve llevar a Mamá al Kern General Hospital, donde tendrá más chances de mejorar su salud. Hortensia ve que Mamá no solo está enferma sino también deprimida por todos los terribles sucesos que han afectado su vida los últimos meses. Esperanza le reza a la figura de Nuestra Señora de Guadalupe a diario, jurando cumplir la promesa que le hizo a Abuelita, y cuidar bien de su Mamá.

Al día siguiente de llevar a Mamá al hospital, Esperanza se dirige a Miguel con la intención de conseguir un trabajo en el campo. Está desesperada por juntar el dinero necesario para pagar las cuotas del hospital, sugiriendo que hasta podría disfrazarse de varón para conseguir trabajo. Miguel le explica que el invierno no es buen momento para recolectar los cultivos, y que el único trabajo disponible es cortando ojos de papa.

Esperanza comienza a trabajar junto a Hortensia y Josefina. La joven adolescente no se queja del frío, como hubiese hecho anteriormente, y en cambio imita cuidadosamente a Josefina y Hortensia para volverse buena trabajadora. Las palabras de Miguel resuenan en la cabeza de Esperanza: los que mejor hayan trabajado durante la temporada invernal conseguirán puestos durante la primavera y el verano.

Mientras las mujeres siguen trabajando con las papas, Esperanza oye por casualidad a la tía de Marta hablando sobre la huelga, que Marta planea llevar a cabo durante la primavera. La mujer teme por la seguridad de su sobrina y por el bienestar de quienes no participen del levantamiento. Un gran alboroto comienza a gestarse en el campamento, y nadie parece saber cómo manejarlo.

Algunos días antes de Navidad, Isabel le pregunta a Esperanza qué solía hacer con su familia durante esta época del año, cuando todavía vivían en México. Esperanza describe los ornamentos que su familia solía colgar, y detalla las diferentes tradiciones en las que participaban. Prefiere no hablar sobre todos los regalos que solía recibir, y en cambio le pregunta a Isabel qué quiere ella para esta Navidad. Isabel se contentaría con recibir cualquier cosa. Mientras tanto, Esperanza desea que Abuelita pueda venir a California, y que Mamá se recupere pronto de su enfermedad.

El día de Navidad, Esperanza visita a Mamá en el hospital. Mamá está durmiendo y no se despierta nunca mientras Esperanza está a su lado. Al ver a su madre tan débil, Esperanza promete cuidar bien de toda su familia, volviéndose la nueva jefa del hogar.

Análisis:

La madurez emocional de Esperanza incrementa luego de que Mamá cae enferma. Sin dudarlo un instante, Esperanza se asume como la cuidadora exclusiva de Mamá. Entiende todo lo que tiene que hacer, sin necesidad de que nadie se lo explique. Le pide ayuda a Miguel para conseguir trabajo. Aunque la enfermedad de Mamá es un claro percance familiar, la situación lleva a Esperanza a madurar mucho más rápido.

Al mismo tiempo, Esperanza demuestra una ética laboral rigurosa mientras corta los ojos de papa. No pronuncia ni una queja sobre las duras condiciones: hace todo lo necesario para poder ayudar a su familia. Aunque a veces esta nueva actividad la sobrepase, no exterioriza estos pensamientos. En cambio, prefiere guiarse por los conocimientos de las mujeres mayores, respetando la importancia del trabajo manual.

En el momento en el que Mamá hacía los planes para mudarse a los Estados Unidos, todos se rieron cuando Esperanza se mostró dispuesta a trabajar como todos los demás. Cuando ella finalmente empieza a trabajar, nadie duda de su habilidades, y Esperanza se muestra como una trabajadora muy comprometida. A medida que el mundo cambia a su alrededor, va evolucionando y adaptándose.

Esperanza se está sin dudas madurando, pero sigue añorando el momento en el que Abuelita volverá a vivir con ella. Comienza a tejer, y esta actividad la mantiene cerca de su abuela. Al comienzo de la novela, Esperanza se muestra reticente a aprender el oficio de tejer. Ahora se compromete a completar la manta que Abuelita empezó meses atrás. Retoma el trabajo desde el lugar en el que Abuelita se detuvo, y muestra así que las tradiciones y sabidurías se pasan de generación en generación. Cuando teje, Esperanza se siente cerca de su abuela, reduciendo la gran distancia que las separa.