Cuentos de Horacio Quiroga

Cuentos de Horacio Quiroga Resumen y Análisis "El almohadón de plumas"

Resumen

El cuento trata sobre la enfermedad y muerte de Alicia, una joven “rubia, angelical y tímida” (73). Tres meses después de casarse con Jordán, un hombre callado y serio, Alicia se enferma de una gripe y adelgaza bastantes kilos. Pasa varios días en cama sin reponerse.

Una mañana Alicia amanece desvanecida y no puede levantarse. El médico le ordena descanso absoluto y no logra explicar su malestar. Al día siguiente se despierta peor. El médico realiza exámenes y encuentra una fuerte anemia que no puede interpretar.

Alicia pasa los días dormitando en su cuarto mientras su marido espera en la sala. Luego comienza a tener alucinaciones con los ojos “desmesuradamente abiertos” (75). Una noche se queda con los ojos fijos, comienza a gritar y a sudar. Cuando Jordán entra a la habitación, Alicia no lo reconoce y lanza un “alarido de horror” (75).

Tiene una alucinación particular en la que un antropoide está apoyado en la alfombra. Los médicos vuelven a revisarla, pero no logran explicar por qué Alicia se encuentra en el borde de la muerte y le dicen a Jordán que “es un caso inexplicable” (76).

El cuadro de Alicia se agrava por las noches. Apenas puede moverse y no quiere que le toquen la cama. Sus alucinaciones persisten y reaparecen en forma de monstruos.

Luego de dos días más de delirios, Alicia muere. La sirvienta encuentra en el almohadón manchas de sangre y llama a Jordán. Levanta el almohadón y lo encuentra muy pesado. Jordán corta la funda y encuentra un animal monstruoso, “una bola viviente y viscosa” (78). El bicho ha chupado la sangre de Alicia noche a noche hasta matarla.

En el párrafo final, el narrador explica que se trata de un parásito de las aves que suele posarse en los almohadones de plumas.


Análisis

La influencia de la obra de Poe en la producción cuentística de Quiroga es incuestionable. Además de una similitud temática entre los cuentos del escritor uruguayo y los del escritor estadounidense, Quiroga retoma la estructura del cuento de su maestro. Adopta de Poe la concepción de que cada cuento debe conservar una unidad de efecto o de impresión y, por lo tanto, debe ser breve. En este sentido, “El almohadón de plumas”, publicado en un periódico en 1905 y luego incluido en el libro Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), funciona como un cuento ejemplar. Es un relato breve con un pico de intensidad y concentración muy intenso al final.

La trama de “El almohadón de plumas” gira en torno a un único acontecimiento: el parásito en la almohada de Alicia que la debilita hasta matarla. Todo el relato persigue un efecto único: el final sorpresivo y terrorífico. Cada oración contribuye a la creación de una atmósfera cargada de tensión que desemboca en el final. Por ejemplo, desde la primera oración se anticipa el acontecimiento: “Su luna de miel fue un largo escalofrío” (73). Los escalofríos predicen la aparición de fiebre, son sensaciones de frío que anticipan algo. En este caso se sugiere que la luna de miel, es decir, el tiempo posterior al casamiento de la joven pareja, funciona como un anticipo de la muerte de Alicia y de su decepción respecto de su matrimonio.

Como ya hemos mencionado en el análisis de "La gallina degollada", el crítico y escritor argentino Ricardo Piglia observa que los relatos de Quiroga cuentan dos historias. En este caso, por un lado, se narra la historia del breve matrimonio entre Jordán y Alicia y, por otro lado, tenemos la historia del parásito que le quita la vida a la protagonista. En el desenlace, ambas historias se condensan y generan el golpe de efecto que hemos mencionado anteriormente. Asimismo, hay una relación entre ambas historias: en cierta medida, podemos establecer un paralelismo entre Jordán y el parásito de la almohada. En este sentido, ambas historias son historias sobre "vampiros". Para contextualizar, es necesario aclarar que las historias de vampiros existen en la literatura desde hace muchos siglos, pero Drácula (1897) de Bram Stoker es probablemente la historia más recordada en el imaginario popular. En la novela de Stroker, Drácula es un espectro diabólico que vive en un castillo decadente en Transilvania y se alimenta de sangre humana.

En “El almohadón de plumas”, Jordán cumple, de alguna manera, la función de vampiro. En el primer párrafo del cuento se lo describe como un hombre frío y callado, con un “impasible semblante” (73), que ama a Alicia, pero no lo demuestra. El narrador aclara que Alicia ha pretendido mayor ternura de parte de su esposo, pero ha tenido que conformarse con la severidad del “rígido cielo de amor” (73) que Jordán le ofrece. Jordán funciona como un vampiro porque debilita la energía vital de su mujer. En este sentido, el cuento describe la decepción de Alicia por su estilo de vida junto a Jordán: pasa los días en su “casa hostil” (73) esperando que su marido vuelva de trabajar. Además, la alucinación de Alicia con un “antropoide” (75), es decir, una figura que se parece a un ser humano en su morfología, relaciona al parásito con su marido. El paralelismo entre Jordán y el parásito de la almohada agudiza el efecto terrorífico del cuento y vincula nuevamente a Quiroga con Poe. El escritor inglés tiene varios cuentos con personajes vampiros. En este caso, el cuento de Quiroga incluye dos tipos de vampiros: en primer lugar, ese animal monstruoso que chupa la sangre de Alicia; y, en segundo lugar, Jordán, que a partir de su indiferencia y frialdad, afecta la vitalidad de su esposa.

Por otro lado, la atmósfera terrorífica en el relato se carga por las preguntas respecto de qué ocasiona la enfermedad de Alicia. La ciencia médica aparece caracterizada como una disciplina limitada e ineficaz en tanto no logra diagnosticar correctamente a la protagonista. El médico dice: “tiene una gran debilidad que no me explico” (74). Luego, el narrador agrega: “Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo” (75). Está claro que hay una manifiesta intención por subrayar la ineficacia de los médicos. Alicia presenta síntomas corrientes como anemia, pérdida de peso o “un ligero ataque de influenza” (73). El componente extraño aparece porque los médicos no logran encontrar la causa raíz de sus síntomas.

La falta de diagnóstico aumenta la tensión del cuento y abona la conformación de una atmósfera terrorífica. Como en “La gallina degollada”, la deficiencia de los médicos contribuye en la configuración de un clima de terror. Sin embargo, el discurso médico aparece en el final del cuento dando una explicación realista a los sucesos de la historia.

Por último, es interesante considerar la tensión que se establece en el cuento entre el realismo y lo fantástico. Así como el misterio médico sobre la enfermedad de Alicia y la aparición de “un animal monstruoso una bola viviente y viscosa” (78) configuran un cuento terrorífico, el párrafo final del cuento pone en cuestión la pertenencia del cuento al género fantástico. Se incluye un párrafo explicativo, casi académico, sobre este tipo particular de parásitos de las aves. Se aclara que “no es raro encontrarlos en los almohadones de plumas” (78) y se plantea la verosimilitud de los hechos acontecidos en el cuento. Llamativamente, el discurso médico cumple en este cuento dos funciones contrapuestas: por un lado acrecienta la atmósfera de extrañamiento en la historia por la falta de un diagnóstico y, por el otro, remite al mundo “natural” brindando verosimilitud a la historia. Además, cabe mencionar que Quiroga utiliza un lenguaje más bien periodístico en su cuento. Como se ha aclarado anteriormente, el argumento de “El almohadón de plumas” es muy similar al de una nota publicada en el diario La Prensa en 1880 llamada “Un caso raro”.