Romeo Y Julieta

Romeo Y Julieta Resumen y Análisis de Romeo y Julieta - Acto I

Resumen

Acto I, Escena I

Sansón y Gregorio, sirvientes de la casa de los Capuleto, están dialogando en las calles de Verona cuando ven llegar a dos sirvientes de la casa de los Montesco, e inician una revuelta. Benvolio, sobrino de Montesco, intenta establecer la paz pero Teobaldo, sobrino de Capuleto, desenvaina su espada y promueve un enfrentamiento. Entonces llegan Montesco, Capuleto y sus respectivas esposas y se incorporan a la disputa, hasta que el Príncipe Escalus pone fin al desorden bajo amenaza de muerte a todo aquel que ose alterar el orden público. De esta manera, se disuelve la reyerta que estaba por desatarse.

Montesco le pide explicaciones de lo sucedido a su sobrino Benvolio, y luego le pregunta por el ánimo de Romeo, que anda melancólico y solitario. Cuando lo ven legar, Montesco y Lady Montesco se retiran para que Benvolio averigüe la causa de su melancolía. Romeo le confiesa a su primo que sufre por un amor no correspondido con la doncella Rosalina.

Acto I, Escena II

El Señor Capuleto dialoga con el Conde Paris, quien le confiesa que pretende la mano de su hija, Julieta. Esa noche se ha organizado una fiesta en la Casa de los Capuleto, y Capuleto lo invita para que pueda cortejar a su hija, si así lo desea. Capuleto le encomienda entonces a su Bufón una lista de personas a quienes debe invitar. Como el Bufón no sabe leer, se pone a buscar a alguien que pueda ayudarlo a cumplir su deber. Entonces se cruza con Benvolio y Romeo, y este le lee la lista. Entre los invitados se encuentra Rosalina, aquella doncella por la que Romeo sufre de amor, y el Bufón, sin reconocerlo como hijo de los Montesco, lo invita a asistir. Luego de un breve debate, Romeo y Benvolio deciden concurrir al evento.

Acto I, Escena III

Lady Capuleto y la Nodriza hablan con Julieta sobre su disposición por casarse, y le anuncian que el Conde Paris pretende su mano. Lady Capuleto asegura que es un gran candidato, pero Julieta se muestra desinteresada, aunque deja un espacio para la duda. El Bufón ingresa para avisar que la fiesta ya está empezando, y que están llegando los invitados.

Acto I, Escena IV

Romeo, Mercucio, Benvolio y un grupo de enmascarados se dirigen a la fiesta en la Casa Capuleto. Mercucio y Romeo conversan: mientras Romeo utiliza una larga serie de lugares comunes para lamentarse por su amor no correspondido por Rosalina, Mercucio se burla de él, y luego habla largamente sobre la reina Mab, un hada proveniente del folklore pagano inglés. Aunque Romeo presagia hechos trágicos, decide asistir a la fiesta.

Acto I, Escena V

En la fiesta, Teobaldo descubre que Romeo es uno de los enmascarados y pretende ajusticiarlo. Capuleto lo detiene argumentando que Romeo respetó todos los códigos de la etiqueta, y que no es honorable comenzar una disputa en su casa, menos en una fiesta. Teobaldo promete no olvidar la ofensa. Romeo y Julieta se ven, él la corteja y se besan. En cuanto aparece la Nodriza, esta le informa a Romeo que Julieta es hija de los Capuleto. Más tarde, también Julieta se enterará por su nodriza que Romeo es un Montesco. La escena se cierra con la segunda y última aparición del Coro, que resume y comenta los hechos acontecidos.


Análisis

Si en el análisis del Prólogo veíamos cómo Romeo y Julieta se presenta inmediatamente como una tragedia, el inicio de este primer Acto subvierte ya, en buena medida, las expectativas generadas por el Coro: la primera escena se inicia con dos sirvientes en un diálogo cómico y plagado de divertidas alusiones sexuales. Y aunque la obra puede ser definida, sin duda alguna, como una tragedia, nos encontraremos con otros personajes y situaciones cómicas alternando con momentos de gran dramatismo.

La primera parte de la primera escena cumple, más allá de su efecto cómico, la función de presentar el conflicto entre los Montesco y los Capuleto a partir de personajes secundarios, dando cuenta de cómo este conflicto familiar se propaga a todos los miembros de las familias, e incluso a sus sirvientes, generando un caos general. Se observa ya desde el principio, entonces, la importancia de la concepción isabelina del universo como un sistema ordenado y jerárquico, en el que el desorden en un lugar implica necesariamente problemáticas réplicas en otros niveles: aquí vemos la capa más baja del orden social, los sirvientes, repitiendo el caos iniciado por los Capuleto y los Montesco, mientras la cima de esta jerarquía, el Príncipe Escalus, intenta poner orden a la situación.

La aparición en esta escena de personajes pertenecientes a diferentes estratos sociales nos permite apreciar también la maestría lingüística de Shakespeare, que caracterizará a sus diferentes personajes con modos de hablar totalmente diferentes. Mientras los sirvientes, por ejemplo, se expresan en prosa y utilizan frecuentes bromas y alusiones sexuales, el Príncipe, por su parte, habla en verso y ofrece un discurso grave, sentencioso. Romeo, por otro lado, utiliza para describir su amor por Rosalina un discurso cargado de metáforas petrarquistas y lugares comunes, del que más adelante se burlará Mercucio, y que sirve para interpretar la falsedad de ese afecto, diferenciándolo del genuino y verdadero amor que sentirá luego por Julieta.

Ya en la segunda escena se incorporan dos elementos que tendrán un importante rol en el desarrollo de la historia: el azar y el destino. Es por demás azaroso que el Bufón se encuentre con Romeo (y no con otra persona) para pedirle que le lea la lista de invitados; y es obra del ineludible destino que Romeo sea invitado a la fiesta en la que conocerá a Julieta, iniciando así la serie de eventos malhadados que componen la base de la tragedia. Benvolio cumple, en esta escena y a lo largo de la obra, el papel del cómplice necesario que, sin dejar de brindarle su opinión e intentar despertar la conciencia de Romeo, finalmente termina por acompañarlo en sus decisiones.

En la tercera escena se presenta, por un lado, la relación que Julieta tiene con su madre y, más importante aún, la que tiene con su Nodriza, que será fundamental a lo largo de toda la obra, ya que ella será su principal ayudante en el desarrollo de su relación con Romeo. Por el otro lado, Lady Capuleto se encarga de introducir un primer conflicto de intereses: el Conde Paris pretende la mano de su hija y Julieta no está interesada en absoluto en el matrimonio. Aquí se da entonces la segunda función de la escena: introducir un elemento problemático en el desarrollo de la relación entre Romeo y Julieta, y anticipar una disputa intra-familiar que se desarrollará en las escenas inmediatamente posteriores a la fiesta.

En la cuarta escena vemos a un Romeo haciendo gala de una larga serie de metáforas trilladas y lugares comunes para describir su amor por Rosalina y su sufrimiento porque este no es correspondido. Mercucio, por su parte, muestra su faceta cómica, burlándose de su amigo y dedicándole una verborrágica reflexión sobre los sueños. Es interesante que en este discurso Mercucio haga referencia al hada Mab, personaje pagano del folklore inglés. Sus comentarios son profundos y poéticos, lo que le da al personaje de Mercucio cierta complejidad, lejos de limitarlo a un mero rol cómico.

Por otro lado, es importante destacar que esta cuarta escena termina con el terrible presagio de Romeo, que ya anuncia su propia muerte. El protagonista, sin embargo, reconoce que no puede sino entregarse a un destino que no puede controlar, y asiste a la fiesta a pesar del oscuro presentimiento. Nuevamente, hay indicios no solo de que la tragedia tendrá lugar independientemente del obrar de sus protagonistas que están atados a fuerzas incontrolables, sino también de la conciencia de Romeo acerca de ello.

En la última escena del primer acto, Romeo y Julieta se conocen, dando inicio al conflicto que se desarrollará en los actos subsiguientes. Otro elemento que formará parte del conflicto más tarde es que Teobaldo reconoció a Romeo en la fiesta: como Capuleto no le permite tomar medidas en el momento, Teobaldo buscará venganza luego, lo que terminará con la muerte de Mercucio y la suya, así como con el destierro de Romeo. En la actitud de Capuleto es interesante notar la importancia de la hospitalidad: “Ni por toda la riqueza de esta ciudad querría tratarlo mal en esta casa”, afirma.

En el cierre de este primer Acto, la nodriza ya asume el rol de ayudante de y comunicadora entre los protagonistas, papel que conservará a lo largo de la obra. Julieta, por su parte, reconoce, como lo hizo Romeo antes de ingresar a la fiesta, negros presagios, e introduce un motivo fundamental en Romeo y Julieta: el matrimonio con la Muerte, o la Muerte como amante de Julieta. "Es probable que mi tumba sea mi lecho de bodas", le dice a la nodriza.

Es importante destacar cómo, desde el inicio de la obra, la caracterización de Romeo y de Julieta subvierte en buena medida las convenciones de género de la época. Romeo, por su parte, se muestra ajeno a las disputas callejeras y aparece en cambio sumido en un estado de melancolía que sus propios acompañantes asocian de hecho a lo femenino. Julieta, por su parte, se muestra independiente, proactiva y propensa a expresar sus propias opiniones, lo que la diferencia de forma tajante de su madre, sumisa y de acuerdo en todo con las determinaciones de su marido. Las acciones de los protagonistas en los siguientes actos será coherente con esta presentación inicial.