Primero sueño

Primero sueño Resumen y Análisis "El sueño" - Parte 2 (vv. 151-266)

Resumen

Entre los versos 151 y 266 del poema, el cuerpo del yo lírico entra en el sueño. Ya se ha instalado la noche y todos los seres duermen. Entonces, cada miembro del cuerpo descansa también. Solo el corazón sostiene la vida en reposo; sigue pulsando mientras el cuerpo está como muerto. El pulmón lo acompaña como testigo. Juntos aseguran la vida, mientras los sentidos reposan y la lengua enmudece. El estómago, proveedor de nutrientes para todo el cuerpo, envía al cerebro alimentos claros que despiertan la imaginación, el pensamiento, la creatividad, la memoria y la reflexión.

Análisis

En esta sección, que continúa la anterior, encontramos nuevamente versos heptasílabos y endecasílabos sin división en estrofas diferenciadas. El yo lírico se mantiene como única voz poética y se expresa en tercera persona. En estos versos leemos cómo el cuerpo del yo lírico comienza a dormir. Junto a los primeros 150 versos del poema, han recibido el nombre “El sueño”, adjudicado por la crítica especializada. El poema explora el doble sentido de "sueño" como dormir y como soñar.

Tal como se ha mencionado, Primero Sueño tiene como tema central el alcance de la mente humana en la búsqueda de conocimientos. Para desarrollar ese tema, la poeta utiliza una alegoría en la que el sueño es como una pequeña muerte temporal. Eso permite que, en la próxima sección, el alma emprenda su viaje de ascenso a los cielos y al conocimiento.

Al comienzo de esta sección encontramos el término “conticinio”, que destaca por ser una palabra poco usual, incluso para la época de Sor Juana. El término podría ser una adaptación directa de conticinium, que en la literatura latina significa “la primera parte de la noche”. El uso de este término demuestra una vez más las conexiones intertextuales de esta poética con la literatura clásica. Además, resalta la importancia de la atmósfera nocturna creada en los primeros 150 versos.

En sintonía con ese anochecer, el cuerpo del yo lírico siente cansancio después de las actividades diarias. Esas actividades incluyen el trabajo y el ocio, la recreación. Y entonces, el poema expresa: “así pues, de profundo / sueño dulce los miembros ocupados, / quedaron los sentidos / de que ejercicio tienen ordinario” (vv. 166-169): todo el cuerpo se adormece y lo hace con dulzura y armonía.

Los miembros del cuerpo, uno por uno, ceden ante el “retrato del contrario de la vida” (vv. 173-174), es decir el retrato de la muerte. En estos versos leemos una comparación fundamental para Primero Sueño: el sueño es como una pequeña y temporaria muerte. Esta idea se repite algunos versos más adelante: “imagen poderosa de la muerte” (vv. 189-190), y se menciona a Morfeo, dios griego de los sueños. Es importante señalar que en este poema la muerte no simboliza un valor negativo, sino todo lo contrario. El sueño, como pequeña muerte del cuerpo, es el momento perfecto para que el alma pueda expandirse en un viaje hacia el conocimiento.

Por el contrario, entonces, el cuerpo tiene valores negativos en este poema porque aloja las pasiones, las tentaciones y los sentidos. Todos ellos distraen al alma de su tarea principal y natural, que es el aprendizaje, la búsqueda de conocimientos y la elevación hacia Dios. El cuerpo le pone obstáculos al alma en esa búsqueda. Esto se debe a que el cuerpo funciona como una prisión para el alma. Cuando el cuerpo duerme, esta se encuentra “suspensa del exterior gobierno” (vv. 192-193), es decir, libre del gobierno externo, del gobierno ejercido por el cuerpo. La lengua se encuentra enmudecida. En otras palabras, las funciones discursivas también están en reposo. Tan dormido está el cuerpo que es como un “cadáver con alma” (v. 202).

El corazón es el miembro que da señales de vida mientras tanto, ya que no se trata de una verdadera muerte. Se presenta a este órgano vital a través de una metáfora: “el de reloj humano / vital volante que, si no con mano, / con arterial concierto, unas pequeñas / muestras, pulsando, manifiesta lento / de su bien regulado movimiento” (vv. 204-209). El corazón es como un reloj por su funcionamiento rítmico. Ese ritmo es tan armónico y regular que se asemeja a un concierto. El poema también se refiere al corazón como el “miembro rey y cetro vivo de espíritus vitales” (210-211).

De inmediato, encontramos la metáfora del “respirante fuelle” (212), que hace referencia al pulmón. Este órgano también sostiene la vida mientras el cuerpo reposa, ya que es como un testigo del corazón. De acuerdo con la poética de Sor Juana, que se basa en saberes científicos de la época, ambos procesan los “espíritus vitales”, es decir, las bocanadas de aire que ingresan al cuerpo y los “vapores” que emite la sangre a partir del calor corporal. Los “espíritus”, de acuerdo con un pensamiento médico heredado de la antigüedad, son partículas tan sutiles que tienen una función corporal y también una función espiritual.

Por su parte, el estómago es mencionado con la metáfora “centrífica oficina” (235), es decir, oficina central, o punto central del cuerpo humano. Su función, según el poema, es nutrir a todas las partes del cuerpo, hacer llegar el alimento a todas ellas sin distinción. De acuerdo con la edición crítica de Primero Sueño, este órgano funciona como una madre que reparte equitativamente el alimento entre sus hijos. El estómago, entonces, al entrar en reposo el cuerpo, templa su calor y envía al cerebro “vapores” claros que permiten el despliegue de la imaginación, la reflexión, la memoria y la fantasía. Así, el pensamiento y el alma están libres de todas las obligaciones corporales y pueden expandirse intelectualmente. En la próxima sección del poema, leemos qué ocurre durante el sueño.