Primero sueño

Primero sueño Resumen y Análisis "El desengaño" (vv. 827-975)

Resumen

Entre los versos 827 y 975, el yo lírico asume el desengaño, o sea, acepta que no puede conocerlo todo. Tras proponer una teoría del conocimiento y reflexionar sobre varios temas de manera escalonada, el alma inicia el descenso de vuelta al cuerpo. El alma recorre el camino hacia el cuerpo en el orden inverso al que transitó para dormirse. El estómago ya no envía al cerebro sustancias para la expansión del intelecto. El cuerpo siente la falta de alimento y ha descansado lo suficiente. Los miembros despiertan de modo gradual, los sentidos recobran su percepción. Se entreabren los ojos y las fantasías abandonan la mente. Finalmente, el sol empieza a salir y a proyectar sus numerosos rayos sobre todas las cosas. Comienza el día y Aurora espanta a la noche. La luz solar echa a las sombras, da color a todo lo visible y el sujeto lírico despierta.

Análisis

En los versos finales del poema leemos lo que la crítica ha denominado "El desengaño". Como en todos los segmentos anteriores, el poema es una silva de versos heptasílabos y endecasílabos sin separación de estrofas. El yo lírico se expresa mayoritariamente en tercera persona. En el último verso del poema, no obstante, se hace expreso el pronombre de primera persona "yo". Analizaremos esta cuestión más adelante.

Esta última sección del poema expresa el final del sueño y el correspondiente final de la noche. El cuerpo, el día y el universo entero mantienen el mismo ritmo a lo largo de todo el poema. Tras reflexionar sobre muchos temas y proponer una teoría sobre el conocimiento que indica avanzar de manera gradual, concepto por concepto, el alma emprende el regreso al cuerpo. Este comienza a despertarse lentamente. El estómago ya ha procesado los alimentos y ya no posee nutrientes. Los miembros del cuerpo han descansado lo suficiente, se encuentran "del descanso cansados" (v. 855) y comienzan a moverse lentamente. Los sentidos también recobran su función. El cerebro ya no se dedica a la imaginación ni a la fantasía.

El despertar y el amanecer, el inicio y el final de Primero Sueño, se producen siguiendo un mismo orden pero en sentido inverso. Esta inversión es una antítesis y produce contrastes. Al comienzo, anochece y luego el cuerpo se duerme. Al final, el cuerpo se despierta y luego amanece. El amanecer es gradual, lento, y del mismo modo despierta el cuerpo del yo lírico: miembro por miembro.

El sol es un componente fundamental de esta sección. El poema se refiere a él a través de metáforas como "el padre de la luz ardiente" (v. 887) o "planeta fogoso" (v. 906). En sintonía con ello, el final del poema está repleto de imágenes visuales que remiten a la luz. Es preciso recordar que la visión es el sentido privilegiado por el yo poético. Los rayos de luz solar tienen un doble valor en este poema. Al comienzo, la sombra y la oscuridad son deseadas para crear la atmósfera nocturna. La luz, su contrario, no es bienvenida. Sin embargo, hacia el final del poema la luz cobra un valor mucho más positivo, conectado con la verdad y el conocimiento. Ocurre que la verdad encontrada es desagradable, porque es una verdad que provoca desengaño: no es posible conocerlo todo de manera absoluta.

Con la llegada de la luz, se multiplican las imágenes visuales en esta sección final. La luz aparece y devuelve sus colores a todas las cosas. El poema tiene una cromática (es decir una distribución de colores) básica de tonos azules, como el cerúleo, el celeste y el zafiro. Estos tonos contrastan con los dorados que, por su parte, representan la luz solar y sus rayos. La poética crea una pintura con palabras en la que juegan las luces con las sombras. El juego se resume en los siguientes versos: "Llegó, en efecto, el sol cerrando el giro / que esculpió de oro sobre azul zafiro" (vv. 943-944). El momento del amanecer es descrito con belleza, tal como el anochecer con el que comienza el poema.

Inmediatamente después se despliegan muchas imágenes relacionadas con la luz solar y los colores: "De mil multiplicados / mil veces puntos, flujos mil dorados / líneas, digo, de luz clara, salían de su circunferencia luminosa, / pautando al cielo la cerúlea plana" (vv. 945-949). O un poco más adelante: "y llegar al ocaso pretendía / con el sin orden ya, desbaratado / ejército de sombras, acosado / de la luz que el alcance le seguía" (vv. 955-958). Casi llegando al último verso del poema, se refuerza este plano visual: "mientras nuestro hemisferio la dorada / ilustraba del sol madeja hermosa, / que con luz judiciosa / de orden distributivo, repartiendo / a las cosas visibles sus colores / iba..." (vv. 967-972). Es preciso recordar que, como destaca Rosario Ferré, Sor Juana tenía pasión por la pintura y, aunque nunca aprendió a pintar, crea retratos y paisajes a través de la escritura poética.

Finalmente, el día ha comenzado y el yo lírico ha despertado. El último verso dice: "el mundo iluminado, y yo despierta" (v. 975), conjugando el despertar con el amanecer. Se trata de uno de los fragmentos más destacados y estudiados de la obra. La explicitación del pronombre de primera persona "yo" con el que identificamos a la voz poética es uno de los aspectos más relevantes del verso. Esto se debe a que, como se ha analizado previamente, el poema está expresado casi en su totalidad en tercera persona. La palabra final, "despierta", aparece en femenino y en relación con ese "yo". Por eso, el yo lírico se puede asociar con una subjetividad femenina. Esto sugiere preguntas como ¿quién ese el yo lírico de este poema?. Es posible responderla considerando que ese yo lírico tiene muchas características en común con la subjetividad de la poeta.

En todo caso, y tal como se ha mencionado, en muchos puntos de Primero Sueño se filtra la subjetividad de la autora, Sor Juana Inés de la Cruz. Leemos reflexiones y conocimientos característicos de su pensamiento y de su época. Los saberes sobre la astronomía y el cuerpo humano son algunos ejemplos de la cosmovisión integrada en el poema. Sor Juana conocía y defendía esas verdades de la ciencia, así como la convicción de que todo aprendizaje es un acercamiento a Dios.

Tanto la autora a lo largo de su vida como el yo lírico a lo largo del poema proponen reflexiones que desafían las costumbres de la época. Esto se ve plasmado en el ejercicio intelectual y en la expresión de opiniones sobre temas muy diversos, típicamente adjudicados a los hombres en aquel entonces.

Por todo ello, Primero Sueño expresa que cualquier sujeto, cualquier alma, cualquier intelecto humano puede emprender la búsqueda de conocimientos. El yo lírico se corresponde con una subjetividad femenina que se asemeja a la de la autora. Entonces, es posible interpretar que las mujeres, las monjas, las criollas americanas tienen el derecho y la naturaleza indicados para las tareas intelectuales, al igual que los hombres.