"... ese cuerpo que se me llevan como en un robo" (Narradora, 10) (Símil)
En los capítulos iniciales de la novela se narran el velorio y el entierro de la madre de la protagonista. La chica sabe, gracias a una de sus visiones, que su padre ha matado a golpes a la mujer. Su angustia y desesperación se expresan varias veces. Como narradora, repite: "Nunca más mamá y yo" (10). Además, la protagonista quiere que entierren el cuerpo de la madre allí, en la casa: "Mamá se guarda acá, en mi casa, en la tierra" (9). Sin embargo, la mujer es enterrada en el cementerio, cubierta por una tela, ya que la familia no tiene dinero para pagar un cajón. La protagonista describe el momento del entierro a través de una comparación: que se lleven el cuerpo de su madre es como un robo. El símil permite pensar tanto que el padre se ha robado la vida de la madre como que el hecho de que la mujer no sea enterrada donde la niña quiere es un modo de robarse su cuerpo muerto.
"Los ojos. Si su hijo no podía enfocar y mantenerlos fijos en algo ni treinta segundos, el tipo podía clavarlos en tu cuerpo" (Narradora, 38) (Metáfora)
Cometierra descubre, gracias a sus visiones, que Ian, el hijo de la mujer elegante que le paga por sus servicios, ha sido asesinado a golpes y enterrado entre unos árboles por su padre. En la visión, la chica describe la mirada del hombre usando una metáfora: los ojos del hombre pueden clavarse en los cuerpos ajenos. De este modo se expresa la peligrosidad que representa el padre de Ian. A pesar de que, gracias a la información ofrecida por Cometierra, la justicia encuentra el cuerpo del niño e imputa al padre por el asesinato, el hombre está prófugo y, durante varios días, llama con frecuencia a la casa de la protagonista para amenazarla. Finalmente, una noche, el hombre aparece en la casa de la chica, estaciona el auto enfrente, saca un arma y dispara hacia la casa. Así, la metáfora de los ojos clavándose en el cuerpo destaca la violencia brutal que caracteriza a este sujeto.
"... apretando la tierra como un tesoro" (Narradora, 109) (Símil)
La tierra es el elemento más importante de esta novela. En este símil, la narradora da cuenta de cuán valiosa es al compararla con un tesoro. En este caso en particular, se refiere a un puñado de tierra que ha tomado de la zona donde es asesinado Hernán. Es decir, se trata de tierra que le permitirá ver qué ha ocurrido con su amigo.
"Seguía repartiendo Fernet como si fuera un remedio" (Narradora, 114) (Símil)
El consumo de alcohol es constante a lo largo de toda la narración y, en muchas ocasiones, son chicos menores de edad quienes beben. El ritmo de consumo de la protagonista, por ejemplo, parece excesivo al comienzo, cuando está atravesando la depresión generada por el femicidio de su madre.
Esta cita pertenece a la escena en que, a la mañana siguiente del asesinato de Hernán, la protagonista, el Walter y muchos amigos están reunidos en la casa, en una suerte de velorio. Durante el encuentro toman cerveza y Fernet, un licor a base de hierbas muy popular en Argentina. Para dar cuenta de que los chicos toman esta bebida para calmar la angustia y la rabia, se lo compara con un medicamento. El Fernet aquí es como un remedio porque alivia los dolores de estos chicos, que acaban de perder a un amigo.
"... lo levantó como si fuera una bolsa de basura y (...) después le metió tremenda piña..." (Narradora, 124) (Símil)
Sorpresivamente, el padre de la protagonista aparece en el galpón del Corralón Panda y defiende a sus hijos de los ataques de Ale Skin y los skinheads. Al relatar el modo en el que este hombre golpea a esos jóvenes, se usa una comparación: el padre de la protagonista levanta el cuerpo de Ale Skin como si fuera una bolsa de basura. El símil permite pensar, por un lado, que el padre tiene mucha fuerza y, por lo tanto, le resulta sencillo levantar a otro hombre. Por el otro, remite a la violencia de la situación y al modo en que las vidas ajenas son tratadas como si no tuvieran ninguna importancia: en este contexto, las personas son tratadas como basura.