María

María Resumen y Análisis Capítulos XXIX-XXXIX

Resumen

Capítulo XXIX

Tras la visita de Carlos, Efraín trabaja intensamente con su padre. Él y María comparten momentos a solas todas las noches. Conversan, se miran y se sonríen. Comienza un período de felicidad para ambos, pero al final del capítulo el narrador repite su presagio: anuncia que llegarán días de sufrimiento y llanto.

Capítulo XXX

Una mañana, Efraín trabaja con su padre en el escritorio. Mientras tanto, María le corta el pelo a su tío. De repente se le cae la rosa que lleva en el pelo y el padre la levanta para volver a ponerla en su lugar. Ella siente vergüenza. El hombre se muestra afectuoso pero al mismo tiempo firme con ambos jóvenes.

Capítulo XXXI

Este capítulo, más extenso que los anteriores, comienza con un viaje interior de Efraín; recorre sus sentimientos de amor y recuerdos de la infancia. Esa mañana reciben la visita de José y Tránsito en la casa. Emma, María y la madre conversan con la muchacha sobre los planes para su casamiento. María, madrina de la boda, prepara un vestido de novia hermoso para Tránsito. Sin embargo, se apena al ver la felicidad de su ahijada junto a Braulio, porque sabe que ella no puede estar junto a Efraín del mismo modo. Él le pide un mechón de sus cabellos como señal de amor; María promete dárselo en la noche.

Después de la cena, Juan se encarga de juntar a los enamorados. Ambos juegan con el niño, le hacen caricias y le dan besos. María esconde el mechón que se ha cortado para Efraín entre los cabellos del niño y así se los acerca a Efraín. Antes de dárselo, le pide que él también le dé sus cabellos para guardarlos en el mismo guardapelos en el que tiene los de su madre, Sara.

Capítulo XXXII

Efraín va a emprender un nuevo viaje por las haciendas junto a su padre. Este da muchas ordenes a las hijas que se encargan de los preparativos. El narrador retrata al padre como un tanto autoritario. Justo antes de partir, rápida y disimuladamente, Efraín deja que María le corte un mechón de pelo y ella lo coloca en el guardapelo que lleva en el cuello. Se dicen palabras amorosas y se separan para que la familia no los vea juntos en esa actitud.

Capítulo XXXIII

Una semana después, todavía de viaje por las haciendas, Efraín y su padre trabajan hasta tarde. Reciben una carta que les comunica una importante pérdida para los negocios familiares. El padre ha confiado demasiado en hombres poco honestos. Resuelve demorar un día más el viaje de regreso a la casa y le pide a su hijo que guarde el secreto para no angustiar a la madre. El joven se siente atormentado por la situación y por seguir lejos de María.

Capítulo XXXIV

Cuando llegan a la casa, al día siguiente, María se ha subido a una piedra muy alta y no puede bajar. Efraín sube y la ayuda. Conversan un poco sobre cuánto se extrañaron. María le cuenta que dos noches antes ha visto al ave negra de mal augurio y ha tenido pesadillas, pero se niega a contar qué ha soñado. Está asustada. Efraín también, pero trata de disimularlo. El ave parece haber aparecido en el mismo horario en que él recibió la carta con malas noticias sobre los negocios familiares. Efraín le confía ese secreto a María.

Capítulo XXXV

Efraín y María se dicen una vez más que se aman. Él insiste en conocer cuáles fueron las pesadillas de la chica, pero ella se niega nuevamente. Al día siguiente, 12 de diciembre, se casan Tránsito y Braulio. María decide ir hasta la parroquia en el caballo retinto para demostrar que ha crecido y ya no le tiene miedo. Es el mismo caballo que Efraín usó para ir a buscar al médico cuando ella tuvo un ataque.

Ambos están felices por sus amigos que se casan, pero sienten tristeza por su propia situación, ya que no pueden estar plenamente juntos todavía. Efraín le dice a María que tratará de convencer a su padre de que no lo envíe a Europa y se quede ayudando con los negocios familiares, que van mal.

Capítulo XXXVI

El padre está enfermo. Los jóvenes sospechan que puede ser consecuencia de los malos negocios, pero deben mantener el secreto. Al principio parece un simple resfrío, pero luego le sube mucho la fiebre y empieza a tener delirios. La madre pregunta si han recibido malas noticias y Efraín le dice que no. Llega el doctor Mayn y comienza a tratar al paciente. Las fiebres no ceden y el chico le cuenta toda la verdad al médico, que se compromete a mantener el secreto. Efraín pasa la noche cuidando a su padre y tiene malos presentimientos para el futuro. El doctor regresa la mañana siguiente, aplica nuevos remedios y se muestra realmente preocupado.

Capítulo XXXVII

Tres días después, el padre sigue afiebrado. El doctor Mayn le dice a Efrain que la situación es grave. Aplican más remedios y cuidan mucho al enfermo. María se destaca como enfermera y gracias a ello el padre se recupera lentamente. El doctor Mayn asegura que ya está fuera de peligro.

Capítulo XXXVIII

Diez días más tarde, el padre está recuperado. Emma, María y Efraín lo entretienen leyendo en voz alta un libro de memorias de Napoleón Bonaparte. También conversan sobre tiempos felices y tocan la guitarra. Reciben una carta del Sr. A..., que llevaría a Efraín a Europa. Les cuenta que el viaje debe realizarse a finales de enero, apenas un mes más tarde. Efraín sale de paseo en caballo; se siente alterado y triste por la noticia. Recorre y contempla un amplio paisaje natural.

Cuando regresa a la casa, ya de noche, intenta hablar con su padre para evitar el viaje. Le dice que prefiere quedarse para ayudarlo con los negocios, pero el hombre se niega y le dice que su decisión es irrevocable. Aunque no le gusta esa decisión, el hijo obedece sin cuestionarla. María escucha esta conversación y se siente muy alterada.

Capítulo XXXIX

La madre conversa con Efraín para tratar de aliviar su sufrimiento. Le promete que cuidará a María durante los cuatro años que él debe pasar en Europa. Más tarde, María, Efraín, el padre y la madre conversan sobre el futuro. Han conversado con la chica y ella promete casarse con el primo cuando regrese de Europa. Luego se quedan solos, se dan la mano y se miran a los ojos con intensidad. Se prometen amor eterno.

Análisis

En este segmento de la novela, se profundiza la conexión entre Efraín y María. Comparten momentos a solas con frecuencia, dentro de la casa o dando paseos por los jardines. Aunque el contacto físico es muy discreto, el tono de estas situaciones empieza a ganar cierta sensualidad. Se comunican a través de miradas y sonrisas y parecen tener una conexión casi telepática: se entienden sin palabras. La explicación de esa conexión espiritual tiene que ver con la pureza y la profundidad del amor que los une. Ese nexo espiritual se enfatiza cuando María ve al ave negra. Esto ocurre en el mismo momento en que Efraín y su padre reciben malas noticias sobre los negocios familiares. Ellos están lejos de la casa y, sin embargo, a la distancia María también percibe que algo va mal gracias a la aparición del ave. Luego tiene pesadillas relacionadas con ese mal presagio, pero no le cuenta a su enamorado qué soñó. Él, por su parte, le confiesa el secreto sobre los negocios.

A medida que crece la intimidad entre ambos, también se presentan muchas escenas relacionadas con las flores, que simbolizan su amor, y los cabellos. En ese sentido, gana un valor especial el guardapelos de María. Se trata de un objeto muy popular para la época: suele ser un colgante o dije en el que puede guardarse un mechón de pelo de un ser querido. La joven guarda en el suyo un poco de cabello de su madre y ahora suma un mechón de Efraín. Los cabellos de María, por su parte, generan una atracción muy fuerte para su enamorado. Sus bucles y sus trenzas se describen permanentemente; representan su belleza y vitalidad.

En la misma línea, aumenta la participación de Juan, hermanito menor de Efraín, en las escenas amorosas. El niño funciona como un “Cupido casero”, de acuerdo con Enrique Anderson Imbert, ya que permite contactos y complicidades entre los protagonistas. Por ejemplo, tanto Efraín como María juegan con el niño, le hacen caricias y le dan besos; de alguna manera, se demuestran su amor a través del hermanito. De hecho, también se intercambian mechones de pelo a través del niño, disimuladamente.

Por otra parte, los lectores conocemos más sobre la relación entre Braulio y Tránsito, que espeja la de los protagonistas. Como se ha mencionado, ellos también son primos entre sí, y esto no representa un obstáculo. Estas relaciones no se presentan como incestuosas. Por el contrario, la aceptación de casamientos entre miembros de una misma familia puede representar el proyecto de fundar una familia nacional. Es decir que, como novela nacional, María muestra a estas parejas como modelos ideales de la identidad colombiana en el siglo XIX. Efraín y María son padrino y madrina de la boda, lo cual intensifica el paralelismo entre las parejas. Sin embargo, ese paralelismo no es exacto. Los protagonistas se apenan al ver la unión de sus amigos, porque no pueden estar juntos y felices como ellos.

Es interesante destacar que María elige ir al casamiento de Tránsito montando a caballo. Se trata del caballo retinto que Efraín usó para buscar al médico cuando ella tuvo los primeros ataques. Este caballo es bravo y ella le temía en el pasado. Pero ahora ha cambiado; ya no es una niña. Esta demostración de valor de la joven puede interpretarse como un modo de asumir que ya no le tiene miedo a la masculinidad de Efraín. Se puede considerar que esta breve escena contribuye al pasaje de la ternura inocente a ese tono más pasional que gana el amor de los protagonistas.

Con respecto a las malas noticias sobre los negocios familiares, es necesario resaltar algunas cuestiones. La estafa que sufre el padre representa ese sentimiento de pérdida que caracteriza a las elites terratenientes de Colombia en el período. En ese sentido, el hombre se siente debilitado y se enferma. Sufre unas fiebres muy altas y delirios. Esta situación sirve para presentar dos líneas narrativas importantes. En primer lugar, muestra a María como mujer ideal, perfecta, angelical ya que sus cuidados son tan excelentes que ayudan al padre a recuperarse de un estado muy grave. En segundo lugar, sirven para demostrar la lealtad de Efraín hacia su padre. El hombre le ha pedido que guarde el secreto de los malos negocios para no angustiar a la madre. El hijo cumple la promesa. De todos modos, sí les cuenta el secreto a María y también al doctor, para que este pueda hacer un diagnóstico certero. Esto no se presenta como una desobediencia al mandato paterno. Por el contario, evidencia la complicidad amorosa con María y la madurez en el trato con el médico. Si bien la enfermedad es aguda, después de algunos días el hombre se recupera y de a poco se estabiliza la situación.

De todos modos, a partir de la enfermedad, Efraín trata de convencer al padre de cancelar el viaje a Europa. Cree que es un mal momento para hacerlo y prefiere quedarse colaborando con los negocios. Pero el hombre se niega rotundamente. Efraín obedece, pero muy apenado. Ante la rigidez del padre, aparece la bondad de la madre como contrapunto. Ella trata de aliviar las penas de su hijo y le promete cuidar a María cuando él esté de viaje.