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¿Cómo aparece representada la naturaleza en el poema "Límite"?
Tal como suele suceder en la poesía de Plath, en "Límite", la naturaleza es una fuerza oscura que perturba a la voz poética y exalta su subjetividad. Si en la poesía romántica británica la naturaleza exaltaba el amor y el espíritu creador, en la poesía confesional de Plath, la naturaleza exacerba, por el contrario, el dolor, la angustia y el miedo.
En "Límite", la naturaleza aparece en primer lugar a través de dos comparaciones. Los niños muertos son comparados con una serpiente y el abrazo de la madre con una flor que se cierra cuando "sangran" los aromas de la noche. Luego, la naturaleza aparece como parte de la escena. La voz poética afirma que la luna no se entristece al ver a la madre con los dos niños muertos pues, "oculta bajo su capuchón de hueso/ arrastrando sus vestiduras crepitantes y negras", está acostumbrada a ver ese tipo de cosas.
En resumen, en "Límite" la naturaleza no ofrece consuelo ni esperanza alguna para la voz poética, sino que se presenta como un testigo silencioso y desapasionado de la muerte de los niños; un testigo ominoso que exalta la oscuridad de la escena.
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¿Cómo aparecen representados los hospitales y qué importancia tienen?
Dos de los poemas analizados en esta guía de estudio transcurren en una habitación de hospital: "Tulipanes" y "Las piedras". En ambos, el hospital es presentado como un espacio que, gracias a sus estrictas limitaciones, brinda paz a la voz poética. Tanto en "Tulipanes" como en "Las piedras", la voz se encuentra recuperándose lentamente, aunque no sabemos de qué. En "Tulipanes" se encuentra desprovista de cualquier vínculo externo y parece deleitarse con ello. En "Las piedras", la voz ha sido reducida a un ente inanimado, y eso la relaja.
En ambos poemas, la vida fuera de la habitación del hospital se presenta como un riesgo inminente. En cualquier momento, alguien o algo externo (algo como un inocente tulipán), que representa la vida ordinaria, puede introducirse y romper con el estado de paz alcanzado. El hospital se presenta, entonces, como una especie de refugio ideal. En contraposición a lo que el pensamiento mundano indica, es un lugar de pureza, serenidad, e independencia de las tragedias y las dificultades de la vida.
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¿Cómo se presenta la figura del padre y cómo es su relación con la voz poética?
La figura del padre ocupa un lugar preponderante en la poesía de Plath. Dentro de esta guía, aparece en los poemas "Papi", "El coloso" y, de forma más lateral, en "Sobre el declive de los oráculos" y "Lady Lázaro". Si bien no se debe amalgamar la figura del padre que aparece en los poemas con el padre real de Sylvia Plath, la crítica coincide en que la autora tenía en mente a Otto Plath al componer sus versos; en la poesía confesional, es difuso el límite entre realidad y ficción, autor y voz poética. De hecho, el padre que aparece en los poemas es uno que ha muerto años atrás, y Otto Plath murió, efectivamente, cuando Sylvia era apenas una niña.
A fines analíticos, saber si el padre que aparece representado en los versos es fiel a aquel que existió materialmente es una empresa inútil. Lo que nos importa aquí es el padre que aparece en el papel: inmenso, omnipresente y colosal. Estos adjetivos no tienen, a priori, una connotación positiva o negativa, y esta ambivalencia es clave para comprender el modo en que la autora construye la figura del padre.
En "El coloso", la voz poética intenta reconstruirlo pero no lo logra. Dedica todas sus fuerzas a armar un retrato fiel y, sin embargo, fracasa. El padre es inevitable y, a la vez, inalcanzable. Es una figura presente y ausente a la vez. Esta dualidad se evidencia en "Sobre el declive de los oráculos", donde el padre forma parte de un pasado romántico, aunque perturbador y marcadamente inaccesible. Lo único que ha heredado de él la voz poética es una caracola. Allí puede escuchar el mar, del mismo modo en que lo escuchó él. Y nada más. En "Papi" y "Lady Lázaro", la voz poética es mucho más crítica de la figura paterna. Lo representa como un tirano, que mientras vivió le arruinó la vida. Y, sin embargo (siempre hay contradicción en la poesía de Plath), la voz lo ama profundamente. De hecho, de "Papi" proviene el famoso verso "Toda mujer adora a un fascista".
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¿Cómo aparece el conflicto de identidad en "Lady Lázaro"?
En "Lady Lázaro", el conflicto de identidad gira en torno a la constante muerte y renacimiento de la voz poética, que afirma que cada diez años hace su gracia: desaparecer y volver a la vida, como un milagro. Morir y renacer es el modo que encuentra la voz poética para sobrevivir la opresión de la existencia mundana y seguir siendo ella misma.
A lo largo de toda la poética de Plath, se plantea de manera recurrente la idea de que la vida es insoportable, y la voz poética tiende a despojarse de su yo como un modo de soportar la carga de existir (véase "Tulipanes" o "Las piedras"). En "Lady Lázaro", la voz hace foco particularmente en el momento en que vuelve a la vida. Tras vaciarse y descansar de sí misma y de todo lo que la rodea, está lista para volver a ser "la misma de antes, idéntica", pese a que exteriormente esté hecha "un mero saco de piel y huesos".
Lejos de ser una mera victimización, la voz poética vuelve de cada muerte más fuerte y empoderada que nunca. El dicho "lo que no te mata, te fortalece" se aplica aquí a la perfección. Las muertes y las resurrecciones afirman y solidifican al yo. La debilidad se vuelve fortaleza. Sobre el final del poema, la voz se dirige a su padre y, con la certeza de ser indestructible, de tener una identidad capaz de trascender el caos mundano que la rodea, lo amenaza, y le advierte que ella es capaz de devorar hombres como si fueran aire.
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¿Cómo aparece representado el cuerpo en la poesía de Plath?
En la poesía de Sylvia Plath, el cuerpo es un motivo recurrente. A menudo se lo presenta como una entidad autónoma de la mente. La voz poética siente que su cuerpo le pertenece más a los demás que a ella misma. Poco tiene que ver lo que ella piensa o desea con lo que su cuerpo siente o muestra. El cuerpo es un lugar en el que los demás (padre, marido, multitud de desconocidos) depositan sus deseos y expectativas. El padre oprime el cuerpo de la voz poética "bajo su zapato negro", el marido y el pretendiente la perciben como una muñeca que sabe hacer cosas físicas, la turba se regocija al ver ese "saco de huesos" morir y renacer.
Esta expectativa social, esta construcción del deber y la moral en base a la posesión de un cuerpo femenino, insta a la voz poética a desconectarse obligatoriamente de su "parte física". Lleva su cuerpo al hospital para que lo reparen, como se lleva un auto al taller mecánico. Lo presta para el sometimiento o la diversión del prójimo como si fuera un juguete. Intenta vaciarlo de dolores y placeres, como si su mente pudiera existir sin la carne, como si el espíritu fuera una entidad encarcelada en un sistema de nervaduras y articulaciones. De allí que a menudo el cuerpo aparezca fragmentado y, tal como sucede en "El rostro asolado", sea una de sus partes (el rostro, la boca o una pierna) la que pasea por la plaza o escapa de unos brazos férreos.