Biografía de Antón Chéjov

Antón Pávlovich Chéjov es un célebre escritor, dramaturgo y médico ruso de la segunda mitad del siglo XIX. Es considerado uno de los más importantes autores de relatos cortos en la historia de la literatura, a la vez que sus obras teatrales están entre las más representadas, universalmente, hasta el momento. Su estilo se encuadra en la corriente más psicológica del realismo y el naturalismo.


Antón nace en Taganrog, Imperio Ruso, en 1860. Es nieto de un esclavo que trabaja y ahorra hasta comprar su libertad en 1841, e hijo de un director de coro, devoto cristiano ortodoxo, violento, déspota y alcohólico. La madre de Chéjov es una gran cuentacuentos y entretiene a sus hijos con historias de viajes. En 1875, el padre de Chéjov empieza a padecer serias estrecheces económicas, su negocio quiebra y se ve forzado a huir a Moscú para evitar la cárcel. Antón no puede reunirse allí con su familia hasta 1879, cuando concluye el bachillerato. Luego comienza a estudiar medicina en la Universidad de Moscú y, para ayudar a su familia y sufragar también sus estudios, Chéjov empieza a escribir relatos humorísticos cortos y caricaturas de la vida en Rusia bajo un pseudónimo. Lo que caracteriza a estos primeros relatos es que no busca, con ellos, venerar al pueblo ruso ni a las austeras ideas tolstoyanas, ni pretende aportar un mensaje nuevo o “encantar” afectadamente. Y justamente, mediante ese fresco descaro y falta de prejuicios, Chéjov incursiona en un género que llegará a dominar como pocos, constituyéndose en uno de los referentes del mismo de toda la literatura universal, junto con Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Jorge Luis Borges.


Chéjov se recibe de médico en 1884 y ejerce sucesivamente en los pueblos de Voskresensk, Zvenígorod y Bákino (gobernación de Tula), pero continúa escribiendo para diferentes semanarios. En 1885, comienza a colaborar con la Peterbúrgskaya Gazeta con artículos más elaborados que los que había redactado hasta entonces. En diciembre de ese mismo año, es invitado a colaborar en uno de los periódicos más respetados de San Petersburgo, el Nóvoye Vremia (Tiempo Nuevo). En 1886, Chéjov es ya un escritor de renombre. Ese mismo año publica su primer libro de relatos, Cuentos de Melpómene; al año siguiente estrena su drama Ivánov y gana el Premio Pushkin gracias a la colección de relatos cortos Al anochecer. Su nueva colección, La estepa (1888), es igualmente bien acogida.


La ambición artística de Chéjov crece y el autor introduce innovaciones que influyen poderosamente en la evolución del relato corto. Su originalidad consiste en el uso de la técnica del monólogo —adoptada más tarde por James Joyce y otros escritores del modernismo anglosajón— y por el rechazo de la finalidad moral presente en la estructura de las obras tradicionales: para el autor, el papel del artista es realizar preguntas, no responderlas. Según el escritor estadounidense E. L. Doctorow, Chéjov posee la voz más natural de la ficción: “Sus cuentos parecen esparcirse sobre la página sin arte, sin ninguna intención estética detrás de ellos. Y así uno ve la vida a través de sus frases”.

Como dramaturgo, Chéjov trabaja dentro del naturalismo, aunque con ciertos toques de simbolismo. Con sus obras, Chéjov crea una nueva técnica dramática que él llama “de acción indirecta”, fundada en una mayor insistencia en los detalles de caracterización e interacción entre los personajes que en el argumento o la acción directa. De esta manera, en sus obras, muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena, y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que lo que los personajes dicen y expresan realmente.​ Su obra La gaviota, en su estreno en el año 1896 en el teatro Aleksandrinski de San Petersburgo, tiene tan mala recepción que Chéjov sufre una gran desilusión que lo lleva a decidir abandonar la dramaturgia.

En 1887, a causa de los primeros síntomas de la tuberculosis que acabaría con su vida, Chéjov viaja hasta Ucrania. A su regreso se reestrena en Moscú su obra La gaviota, ahora con un resonante éxito, debido en gran medida a la compañía del Teatro de Arte de Moscú y a la dirección del genial actor y director de escena Konstantín Stanislavski. Este último crea, para la presentación de la obra, un nuevo método interpretativo (hoy conocido como el “método Stanislavski”), más adecuado para extraer toda la significación contenida en el texto creado por Chéjov. Este nuevo método de actuación rompe con el tono declamatorio del teatro anterior y establece los nuevos principios de subtexto y cuarta pared para expresar de manera adecuada las tribulaciones interiores y los sentimientos íntimos que caracterizan a los personajes del drama psicológico y simbolista de Chéjov.

Antón Pávlovich escribe tres obras más para esta compañía: Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904), todas ellas grandes éxitos. Durante los ensayos para las puestas en escena, Chéjov conoce a una actriz de la compañía, Olga Knipper, que será su esposa a partir de 1901. En el ínterin, sin embargo, y deshecho por el fallecimiento de su hermano Nikolái, el autor realiza una de las experiencias más significativas de su vida, el viaje de 1890 a las prisiones de la isla de Sajalín,​ la más oriental del Imperio ruso. Chéjov se documenta muchísimo antes de su “viaje al infierno”, como el propio escritor define al siniestro destino reservado a miles de condenados. La experiencia le proporciona la certidumbre necesaria para afirmarse en sus convicciones: la cárcel no es más que la consecuencia lógica y despiadada de un régimen de despotismo. El libro que escribe sobre el viaje le lleva cinco años de trabajo, hasta su publicación en 1895. Por otra parte, aquel interminable trayecto en coches de caballos, vapores y precarios carruajes, equivalente a una expedición polar, perjudica considerablemente su salud, ya afectada por la tisis.

En adelante, Chéjov continua destacando como autor de relatos, creando personajes atribulados por sus propios sentimientos, que constituyen una de las más acertadas descripciones del abanico de variopintas personas de la Rusia zarista de finales del siglo xix y principios del xx. Entre ellos cabe destacar el relato Los campesinos, de 1897, por su realista descripción de los personajes de la dura vida rural rusa; el inquietante La sala número seis, de 1892, y el apasionado La dama del perrito, publicado en 1899, que surge como contraposición a Anna Karénina, de Tolstói, ya que el propio autor afirma que no desea “mostrar una convención social, sino mostrar a unos seres humanos que aman, lloran, piensan y ríen. No podía censurarlos por un acto de amor”. Uno de los temas recurrentes en su literatura es la idea de que solo las personas poderosas son libres para controlar el destino de quienes dependen de ellos para sobrevivir. Sobre los personajes chéjovianos, por ejemplo, Léon Thoorens observa un lema recurrente: “la desgracia de los seres humanos es consecuencia de su cobardía ante ellos mismos”. El anarquista Kropotkin, por su parte, describe el alcance de la escritura de Chéjov diciendo que “nadie mejor que Chéjov ha representado el fracaso de la naturaleza humana en la civilización actual, y más especialmente el fracaso del hombre culto ante lo concreto de la vida cotidiana”.

En 1891 Chéjov hace su primer viaje a Europa, en compañía de su editor Suvorin. En 1892 se compra un terreno y una casa en Mélijovo, a setenta kilómetros al sur de Moscú, y se traslada a ella con sus padres. Trabaja allí como médico para prevenir una epidemia de cólera. En 1895 tiene su primer encuentro con León Tolstói y publica La isla de Sajalín. En 1896, construye la primera de tres escuelas en la zona de Mélijovo. En 1897, cae gravemente enfermo y en 1898, año en que muere su padre y conoce a Olga Knipper, se dedica a recaudar fondos para paliar la hambruna provocada por la pérdida de las cosechas en Samara, y consigue, con la ayuda de los maestros, clérigos y miembros de la Cruz Roja locales, suministrar más de 412 000 comidas a 3000 niños de la región.

A fin de recuperarse de su tuberculosis, Chéjov vende la casa de Mélijovo en las cercanías de Moscú y se muda a la balnearia ciudad de Yalta, en Crimea, para reponerse en compañía de su familia. Recibe allí ocasionalmente la visita de su hermana y de su nuevo joven amigo el escritor Máximo Gorki. A comienzos de 1899 firma un contrato con el editor alemán Adolf Marx para publicar sus Obras completas por setenta y cinco mil rublos, cifra enorme para la época; así recauda fondos para construir un sanatorio para tuberculosos. Es elegido miembro de la Sección de Letras de la Academia de la Ciencia el 17 de enero de 1900, aunque dimite dos años más tarde cuando se prohibe la designación a su amigo Gorki a causa de sus actividades subversivas. Visita a León Tolstói y viaja con Máximo Gorki por el Cáucaso. En febrero de 1902 concluye su penúltimo relato, El obispo, en cuyo enfermo protagonista, el obispo Piotr, es fácil reconocer al propio escritor.

Chéjov fallece el 15 de julio de 1904, a causa de la tuberculosis. Su cuerpo es trasladado a Moscú en un vagón de tren refrigerado generalmente usado para transportar ostras, hecho que disgusta mucho a Máximo Gorki. El autor, dramaturgo y médico está enterrado junto a su padre en el cementerio Novodévichi en Moscú.

Si bien Chéjov ya es célebre en Rusia antes de su muerte, no se hace internacionalmente reconocido y aclamado hasta los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando las traducciones de Constance Garnett al inglés ayudan a popularizar su obra. La literatura de Chéjov se vuelve tremendamente famosa en Inglaterra en la década de 1920 y se convierte en todo un clásico de la escena británica. Puede verse la influencia de Chéjov en los mayores exponentes de la escritura de relatos o la dramaturgia del siglo XX, como por ejemplo Tennessee Williams, Raymond Carver o Arthur Miller.


Guías de Estudio sobre Obras de Antón Chéjov