Cuentos de Silvina Ocampo

Cuentos de Silvina Ocampo Resumen y Análisis Celestina

Resumen

El relato cuenta la historia de Celestina, el ama de llaves de una casa donde viven tres muchachas: Adela, Gertrudis y Ana. Celestina tiene la particularidad de ponerse contenta cuando le dan noticias trágicas, a tal punto de parecer revitalizarse cuanto más aberrante es el hecho. Una vez, se produce un incendio en la casa y Celestina, en vez de huir, se pone tan contenta que sobrevive sin un rasguño. A veces, cuando las muchachas no tienen nada malo para contar, inventan algo para contentarla.

Un día, las jóvenes no encuentran ninguna mala noticia en el diario. Adela propone decirle la verdad a Celestina, pero le ruegan que no lo haga porque le haría daño. La vieja ama de llaves oye que las chicas están tramando algo y las interroga. Adela comienza a darle todas las buenas noticias. Al principio, incrédula, Celestina piensa que bromean, pero, poco a poco, comienza a desfallecer. Al final, Ana le cuenta que ganó la lotería y le muestra el billete. Celestina muere en el acto.

Análisis

“Celestina” es un cuento muy breve que, si bien puede considerarse fantástico, pertenece al subgénero del humor negro. El humor negro es difícil de definir, pero muchos críticos consideran su origen como género moderno en la Antología del humor negro (Anthologie de l'humour noir, 1940) del escritor surrealista André Breton. Allí, el autor selecciona los máximos exponentes y, además, delimita lo que él considera como humor negro. De ese modo, se configura la idea del humor negro, diferenciado de la comedia y de lo risible en general, como aquello que desafía los límites de lo divertido tocando temas que no son para nada graciosos, como la muerte, la crueldad, el sufrimiento, la enfermedad, la depresión, etc.

En esto último radica la idea de lo negro, heredera de la teoría medieval de los humores, la cual explicaba que existían cuatro sustancias fisiológicas del cuerpo que afectaban el comportamiento humano. La bilis negra (literalmente, el humor negro) era responsable de la melancolía y la tristeza. En este sentido, el fundamento del humor negro es reírse de aquello que en realidad genera angustia y temor, como la depravación del mundo o la finitud del ser humano.

En “Celestina”, el humor negro es llevado al paroxismo en el personaje de una mujer que vive a través de las tragedias: “Para que fuera feliz, había que darle malas noticias: esas noticias eran tónicos para su cuerpo, deleites para su espíritu” (p. 259). Por ello, las noticias que le dan las jóvenes a Celestina son extremadamente morbosas y macabras:

Nadie se ocupará del hijo, que tiene dos cabezas y una sola oreja.

–¿Y en todo lo demás el niño es normal?

–No. Tiene el talón del pie colocado adelante, los dedos en el talón, además de las pestañas dentro de los párpados. Hablan de hacerle una operación (p. 259).

En estas historias horrorosas y descabelladas que cuentan las muchachas reaparece el motivo de los niños y la crueldad, elemento muy recurrente en la poética ocampiana, como ya se ha visto. Sucede, por ejemplo, en este relato que incluye con sumo detalle algunos aspectos excesivamente perturbadores:

Ayer, mientras el señor Ismael Rébora, que usted conoce, dormía, con la dosis habitual de somnífero, su nieto, Amílcar, de ocho años de edad, con el cuchillo que utilizaba para sacar punta a los lápices y a las cañas de bambú, le infirió varias heridas mortales. El señor Ismael Rébora tuvo tiempo de encender la luz para ver como le asestaban la cuarta puñalada y comprobar que el autor del hecho, no sólo era un niño, sino su nieto, amargura que para él duró la fracción de un segundo, pero no para su familia, que ocultó el asesinato con éxito, y que tiene que convivir ahora con un pequeño criminal que asesinará con el tiempo al resto de la familia (p. 259-260).

En este punto, el cuento encierra una crítica al placer morboso de todas las personas que consumen la prensa amarillista, quienes, lo admitan o no, ven el sufrimiento ajeno como un entretenimiento y gozan de la tragedia ajena. Muchos detractores de este tipo de prensa critican que en la vida real, por lo general, las personas que tienen estos consumos lo ocultan por culpa o lo disfrazan de interés social, usualmente fingiendo congoja y afectación, y tapando el disfrute. Lo que hace el humor negro es incomodar al lector, poniendo de relieve ese sentimiento de disfrute, cosa que aparece llevada a los límites del verosímil en las reacciones de la protagonista: “Durante horas fue amable, bondadosa, alegre, casi bonita; tarareaba una canción española, que expresaba claramente su regocijo. Celestina podía vivir en carne propia las malas noticias” (p. 260).

Por último, cabe destacar el giro macabro del final, con la irrupción de la maldad de las jóvenes. Como es recurrente en la obra de Ocampo, aparece la crueldad asociada a la infancia y la juventud: “—Tenemos una buena noticia —dijo Adela, cruelmente” (p. 260) y, más adelante, “—Pues, no, Celestina. Los diarios están llenos de buenas noticias —dijo Ana, con los ojos brillantes—” (Ibid.). Así, queda en evidencia en el final que la extraña afición de Celestina es, en realidad, más inofensiva de lo que parece; al tiempo que se revela la crueldad de las muchachas, quienes, sin hablar de violencia y desde una aparente inocencia, son capaces de algo mucho peor: aquellas que ocasionan daño verdadero. La oración final, muy concisa, encierra uno de los mecanismos usuales del humor, la paradoja: “Esas voces agrias, anunciando noticias alegres, no auguraban nada bueno. Celestina cayó muerta” (p. 261).