El Despertar

El Despertar Resumen y Análisis de Capítulos 24-27

El coronel intenta convencer y persuadir a Edna para que vaya a la boda de su hermana, pero ella no cederá ante la presión. El intenta hablar con el Sr. Pontellier para que se detenga allí en el trayecto de Nueva York. Le dice a Leonce que debe ser firme con su esposa y que la coacción es la única forma de manejar a una esposa. Después que su padre y su esposo se van, Edna se queda sola en la casa, entusiasmada con su nueva libertad temporal. "La invadió una sensación que le era desconocida, pero muy placentera" Capítulo 24, pág. 95. Ella camina a través de toda la casa vacía, viendo las cosas como algo nuevo. Después de cenar sola y bañarse se queda dormida en un estado de inquietud desconocida.

Seguimiento del Tema: Feminismo, Femineidad e Independencia 12

Edna va acostumbrándose a su vida privada, necesitando del sol para su trabajo y buscando amigos en las actividades al aire libre de la sociedad. Ella ahora entiende sus estados de ánimo y se revela en su novedad. Ella frecuenta las carreras, donde pasa tiempo con la Sra. Highcamp, una hermosa mujer de sociedad de unos cuarenta años, y Alcee Arobin, un joven conocidísimo en la buena sociedad que va a acosar mujeres jóvenes y hermosas. Él es encantador y un gran simpatizante de la Sra. Pontellier. Pasan el día juntos, escuchan la interpretación en el piano de la Sra. Highcamp, toman algo y cenan en el Jockey Club. Arobin lleva a la Sra. Highcamp a su casa mientras Edna escribe una carta a su esposo en Nueva York, contándole sus experiencias. Ella está disfrutando de su vida liberada, nuevos amigos, y buena comida.

Un día, Arobin viene a recoger a la Sra. Highcamp y Edna, sin embargo la Sra. Highcamp está preocupada con eventos sociales para su hija. Alcee Arobin y Edna pasan el día juntos, hablando de cuan cercana se ha vuelto su relación, y cómo la vida de Arobin podría haber sido diferente de haberse conocido antes. Él le muestra a ella una gran cicatriz en su muñeca producto de un golpe con un sable en Paris cuando tenía 19 años. Alcee desesperadamente quiere ver las obras de Edna, pero ella posterga esta solicitud lo más que puede.

Seguimiento del Tema: Pintura 8

Ella habla con él en una forma que él la considera ofensiva y le pide que salga. Alcee ruega para retornar a verla y no cree que ella lo confundió en modo alguno. Afirma que sus emociones lo hicieron y comienza a hablarle al corazón tan bien, que parecía engañarse a sí mismo. Él besa el dorso de su brazo con tanta sensualidad que ella no sabe qué hacer o decir. Su deseo es fuerte, pero ella se siente culpable por el engaño emocional, no por su esposo, sino por Robert Lebrun. "Ahora le parece a ella que su esposo es como una persona con la que se ha casado sin amor como excusa" Capítulo 25, pág. 102. Después de que él se despide, ella se va a dormir. Ella sabe que Alcee Arobin no significa nada para ella, sin embargo, él la ha cautivado que no puede pensar en nada y en nadie más.

Alcee Arobin escribe una sincera carta pidiendo disculpas a Edna. Ella realmente no cree que ese beso en las manos justifique tales acciones, pero no obstante las acepta, invitándolo a ver sus obras. Él viene de inmediato y los dos comienzan a pasar la casi totalidad de su tiempo juntos.

Edna visita a su amiga pianista y le informa que se está mudando de su gran casa en la calle Explanada a una residencia más pequeña ubicada a una corta distancia de allí. Ella espera algo más que sorpresa y agitación por parte de Mademoiselle Reisz, pero sólo recibe un montón de preguntas. Edna recién ha tomado la decisión esa mañana, todavía tiene que hacérsela conocer a su esposo, pero simplemente no quiere vivir en la gran casa con tanta responsabilidad y sin ninguna posesión que le pertenezca solo a ella - no a su esposo. "Ella sentía que las cosas de alguna manera se irían amoldando, pero pase lo que pase, ella había resuelto no pertenecer a otra persona que a sí misma nunca más". Capítulo, 26, pág. 106.

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Edna anuncia sus planes para organizar una gran cena en la casa de su esposo antes de mudarse, y todos sus nuevos amigos deben venir para degustar de una comida excelente, cantar y pasar un rato agradable. Mademoiselle Reisz deja caer una carta de Robert al piso, lo que capta la atención de Edna, preguntándose por qué no entregó la carta antes con las noticias del retorno de Robert. Ella piensa que hubiera sido injusto, ya que el pobre Robert está enamorado de Edna y está tratando de olvidarla, dado que no puede tenerla. Ellos discuten sobre el amor y Edna confiesa por primera vez que sí está enamorada de Robert Lebrun. Ella salió de la casa de los Reisz llena de vida y entusiasmo, preguntándose cuándo exactamente su amado regresaría a Nueva Orleans, envía chocolates a sus hijos en Iberville, y escribe una carta explicándole a su esposo en Nueva York su mudanza y la cena de despedida.

Alcee Arobin llega para hablar con Edna a petición de ésta, y el único tema en su mente es su conversación con Mademoiselle Reisz de ese mismo día. Ella había puesto sus manos sobre los hombros de Edna, e hizo un comentario acerca de que las aves pueden volar. Alcee afirma no entender ninguna de las tonterías de la pianista, mientras que Edna piensa que es maravillosamente cuerda y brillante. Alcee se muestra entusiasmado por las opiniones novedosas de Edna de la noche, la toma en sus brazos y la besa apasionadamente en los labios. Este simple beso se convierte en una antorcha de fuego que se había encendido y se transforma en deseo.