El Despertar

El Despertar Resumen y Análisis de Capítulos 11-13

Leonce regresa a la casa y encuentra a Edna repantingada en la hamaca. Él le habla, pero ella no responde. Después de varios intentos de llevarla al interior, ella le dice que quiere quedarse afuera. Él teme que los mosquitos la piquen. Leonce se siente ostensiblemente frustrado y le habla en forma condescendiente a su esposa. Ella se despierta y camina al interior, preguntándole a él si viene. Él le responde que lo hará tan pronto como termine su cigarro.

Seguimiento del Tema: Feminismo, Femineidad e Independencia 6


Edna duerme muy poco y se despierta temprano el domingo por la mañana. La mayoría de las personas todavía están durmiendo o están en la iglesia Cheniere. Robert se le une mientras observan los alrededores. Caminan a la playa y ven a una muchacha española llamada Mariequita recolectando camarones, a enamorados descansando de su larga noche apasionada, y el mar. Edna se queda mirando fijamente sus pies morenos sucios y sus exquisitos ojos negros. Mariequita interroga a Robert acerca de Edna y se pregunta por qué ella la está mirando fijamente. Robert le dice a Mariequita que Edna no es su novia, que es una mujer casada con dos hijos, y que los dos enamorados que ellos ven abrazados a un costado no están casados. Mariequita le recuerda a Robert de otra pareja que huyó escapando los dos juntos, a pesar del agravante de estar casados cada uno de ellos con diferentes parejas.


Robert cubre la cara de Edna con la sombrilla para bloquear los rayos del sol. Ellos ríen acerca de encontrar el tesoro de un pirata y compartir el dinero. Caminan juntos, olvidándose de todo y de todo el mundo.


Edna casi se desmaya mientras se encontraba en la misa y se tropieza con Robert al salir de la iglesia. Monsieur Farival casi los sigue para ver como estaba, pero se detiene tan pronto como ve a Robert salir a hacerlo. Robert comenta que fue una tontería haber ido a la Iglesia y que Edna debe descansar en la cabaña de Madame Antoine en el otro extremo de la aldea. Ella no habla inglés, pero, no obstante, da la bienvenida a Edna en su pequeña casa espontánea y amablemente después de hablar con Robert. Aunque ella no había ido a la iglesia, su hijo Tonie sí había ido. La casa de Madame Antoine es un lugar completamente limpio e inmaculado. Edna escucha a los pollos y también a Robert y Tonie hablando debajo del cobertizo. Ella detecta el fuerte acento acadio.


Edna despierta después de horas de haber dormido y se halla con Robert y una casa vacía. Ella pregunta sobre todo el mundo y lo que sucedió en la tarde. Él le dice que todo el mundo está afuera, sus amigos pasaron a ver como estaba, y que Leonce no se preocupará porque sabe que está con él. Él le hace una broma diciéndole que ha dormido durante cien años y la sociedad ha cambiado desde entonces.


Madame Antoine regresa y se sienta con su cuerpo regordete en un banco junto a la puerta de la habitación donde duerme Edna. Edna y Robert salen a navegar en el barco de Tonie en la noche brumosa.