El extranjero

El extranjero Resumen y Análisis Parte 1, Capítulo 4

Resumen:

Una semana ha pasado para Meursault, con mucho trabajo y dos salidas al cine acompañado por Manuel, su compañero de trabajo. El sábado se encuentra con María y toman el autobús para ir a una playa en las afueras de Argel. Una vez en la playa, nadan y se besan en el mar. Al volver a la casa del protagonista, hacen el amor y María se queda a dormir. Esta vez, al contrario del fin de semana anterior, María se queda el domingo y Meursault propone cocinar para ambos. Sale entonces a comprar carne y, al regresar, escucha una voz femenina en la habitación de Raimundo, quien le ha dicho que ha enviado la carta a su amante, y luego la voz de Salamano insultando a su perro.

Meursault le cuenta la historia de sus vecinos a María, que se ríe y luego le pregunta si la ama. El protagonista le replica que eso no tiene importancia, pero que le parece que no. Piensa que esto molesta a María, pero luego la oye reír mientras preparan el almuerzo, por lo que no se preocupa. Cuando están cocinando son interrumpidos por una discusión. Se asoman al pasillo, donde también aparecen otros vecinos, y comprueban que se trata de una voz femenina gritando y llorando en el apartamento de Raimundo. La mujer exclama que Raimundo la ha golpeado, ante lo cual María se consterna y le pide a Meursault que llame a un agente, pero este se niega y replica que no le gustan los agentes.

En ese momento llega un agente con el plomero de otro apartamento e increpa a Raimundo. Este muestra un aire desafiante pero termina haciendo caso. El agente le indica que la mujer debe retirarse y que él debe quedarse encerrado en su domicilio hasta que lo citen de la comisaria. Cuando se retira, Meursault y María vuelven al departamento y almuerzan. A la 1 de la tarde, María se va y Meursault se queda solo.

Hacia las tres de la tarde, Raimundo se presenta en el departamento del protagonista y le pide que sea su testigo en la comisaria. Meursault accede y luego acompaña a Raimundo a tomar un trago y a una partida de billar. Al regresar, este le propone ir al burdel, pero el narrador le responde que no tiene ganas.

De vuelta en el edificio se encuentran con Salamano, que llama a su perro de forma agitada. Este explica que su perro se ha escapado, y que los agentes lo van a llevar a la perrera. Meursault entonces le explica que puede ir a la perrera y retirarlo pagando una suma de dinero. El viejo parece indignarse y dice que no va a pagar por ese cochino.

A la noche, Meursault se acuesta sin comer. Ya en la cama, escucha al anciano ir y venir en su habitación. Luego, siente su llanto. Esto lo hace pensar en su madre, pero como debe dormir, puesto que al día siguiente se levanta temprano, trata de no pensar y conciliar el sueño.

Análisis:

Este capítulo retoma situaciones y personajes de los capítulos anteriores. En primera instancia, se propone una clara división en la rutina de Meursault: la semana está dedicada al trabajo (siendo el cine la única actividad recreativa de la que participa) y el fin de semana es para el ocio y para las relaciones sociales.

La rutina es un tema importante en la obra de Camus y en el pensamiento existencial y absurdo: tal como manifiesta en El Mito de Sísifo (1942), para Camus el hombre absurdo del siglo XX está condenado a repetir su rutina de forma mecánica, automatizada. Tal como Sísifo en la mitología griega, que había sido castigado a subir cada día una roca a lo alto de una colina solo para verla caer luego y recomenzar al día siguiente, así debe levantarse el hombre cada día para cumplir con su horario laboral, regresar a su casa, repetir las acciones recreativas como ir al cine, cenar y acostarse, para levantarse al día siguiente y repetir la misma jornada.

Esta falta de sentido que se encarna en la repetición de actividades día a día también se extiende al ocio y a las horas de recreación: el fin de semana no es una liberación. Trae un respiro sobre la semana laboral, sí, pero representa en sí misma otra forma de rutina para el hombre moderno. Saber que la vida es una repetición de jornadas laborales y fines de semana libres hunde también al hombre en la angustia existencial.

El protagonista vuelve a encontrarse con María, y sus lazos se profundizan lentamente. Sabemos poco de ella, como sabemos poco de los otros personajes. El narrador presenta su versión de los hechos y, desde su óptica, no parecen importar demasiado cómo son los demás. Lo que le importa, y esto también poco, es qué le producen a él. María despierta su deseo, y por eso van a la playa y la invita a dormir a su casa. Pero no hay mucho por fuera del deseo: Cuando María le pregunta si la ama, Meursault responde que eso no tiene importancia, y que le parece que no:

Cuando rió, tuve nuevamente deseos de ella. Un momento después me preguntó si la amaba. Le contesté que no tenía importancia, pero que me parecía que no. Pareció triste. Mas al preparar el almuerzo, y sin motivo alguno, se echó otra vez a reír de tal manera que la besé. (p. 49)

Otra vez, estamos frente a la indiferencia de un personaje que parece no articular su pensamiento y sus emociones con el mundo que lo rodea. Así como el mundo no puede darle un sentido a su existir, el hombre moderno tampoco encuentra elementos externos que lo interpelen y lo movilicen.