Biografía de Sigmund Freud

Sigmund Freud (nacido Schlomo Sigusmund Freud) nace el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia (ahora parte de la República Checa) en una familia de comerciantes judíos. Cuando tiene cuatro años, su familia se muda a Viena, donde permanece hasta la invasión y ocupación nazi en 1938.

Las tensiones étnicas, los conflictos de clase y la energía intelectual en Viena a fines del siglo XIX son claves en la formación de Freud. En ese momento, la ciudad es un laboratorio de innovaciones radicales en política, filosofía, artes y ciencias. El joven Freud, educado, ambicioso e interesado en la literatura y la filosofía clásicas, comienza sus estudios en la Universidad de Viena en 1873. Se interesa inicialmente por el Derecho, luego por la zoología y más tarde por la neurología. Obtiene una beca en este último campo y viaja a París para trabajar con Jean-Martin Charcot. Charcot fue pionero en el estudio de la histeria, y también se interesó por los estados hipnóticos. Freud encuentra ambas áreas de estudio extremadamente interesantes. Bajo la dirección de Charcot, pasa definitivamente de los estudios médicos convencionales al incipiente campo especulativo de la psicología.

En 1886, Freud regresa a Viena, donde inaugura una práctica privada especializada en trastornos nerviosos y cerebrales. Ese mismo año se casa con Martha Bernays, con quien tiene seis hijos en un lapso de nueve años. Durante la década siguiente, Freud combina la práctica clínica con el desarrollo de ideas teóricas, estableciendo los principios fundamentales del psicoanálisis. En 1899 presenta los resultados de sus investigaciones a un público más amplio con la publicación de La interpretación de los sueños. La esencia de la teoría aquí presentada estipula que todos los sueños implican una condensación y un desplazamiento de eventos psicológicos pasados ​​y presentes: en otras palabras, la mente trabaja para reconfigurar los recuerdos conscientes e inconscientes en formas aparentemente crípticas, pero finalmente esclarecedoras y significativas.

En 1902, Freud es nombrado profesor asociado en la Universidad de Viena, donde colabora ​con otros profesionales con ideas afines para fundar la Sociedad Psicoanalítica de Viena en 1908. Durante estos años, Freud continúa escribiendo numerosos ensayos, incluidos sus Tres ensayos sobre teoría sexual, en los que desarrolla su teoría del complejo de Edipo y el papel que este tiene en el mantenimiento de las pulsiones y pasiones cotidianas de los hombres.

La Primera Guerra Mundial detiene virtualmente el floreciente movimiento del psicoanálisis, al dificultar la circulación de investigaciones y la reunión de especialistas. El propio Freud tiene tres hijos luchando en el frente, y espera con nerviosismo el desenlace del conflicto internacional. Sin embargo, lejos de caer en la improductividad, Freud aprovecha este tenso período de su propia vida para formular el concepto de las pulsiones de vida y de muerte, más tarde formalizado en Más allá del principio del placer (1923).

En el pináculo de su carrera, a Freud le diagnostican cáncer de paladar, lo que lo deja en un estado de sufrimiento e incomodidades perpetuos. Estas dificultades se ven agravadas por el clima político de Europa en la década de 1930. Freud se sorprende al presenciar el ascenso electoral del Partido Nazi, que desarrolla una presencia cada vez más fuerte en Austria a lo largo de la década. En 1938 se refugia en París con la ayuda de la princesa María Bonaparte. Más tarde se muda a Londres, donde convence a su médico y amigo Max Schur de que lo ayude a suicidarse. Freud muere de una sobredosis de morfina en Londres el 23 de septiembre de 1939.

Sigmund Freud siempre ha sido una figura controvertida, tanto en el ámbito clínico como académico. Tan pronto como hubo elaborado sus teorías centrales, a principios de siglo, varias facciones dentro de la escuela de Viena optaron por desarrollar sus propias interpretaciones del psicoanálisis freudiano. Uno de sus discípulos pródigos más famosos es Carl Jung, quien amplió las ideas del neurólogo en direcciones innovadoras, y continuó publicando sus propios ensayos sobre psicoanálisis después de la muerte de Freud. En Francia, Jacques Lacan se convirtió en otro discípulo devoto. A principios de la década de 1950, emprendió una reinterpretación integral de la obra de Freud en una serie de seminarios que luego se transcribirían para constituir la base teórica de una escuela freudiana en París. El renacimiento generalizado del trabajo y la reputación de Freud en los años de la posguerra fue seguido por un período de intenso escrutinio y crítica de sus teorías en la década de 1970, particularmente por parte del feminismo estadounidense, que criticaba fuertemente el abordaje de Freud a las mujeres en general y a la sexualidad femenina en particular. El caso más controvertido de Freud a este respecto involucró a su famosa paciente "histérica" Dora, cuyas acusaciones de abuso sexual contra un amigo de la familia fueron descartadas repetidamente como su propia fantasía reprimida.

Sin embargo, no se puede subestimar el alcance de la influencia de Freud, no en el estudio de la mente humana, sino también en las concepciones populares de la psicología. De hecho, nuestras nociones de identidad, memoria, infancia y sexualidad a menudo han sido concebidas en relación y en oposición a la obra de Freud. Muchos términos psicoanalíticos acuñados por Freud se han trasladado al lenguaje cotidiano, como "represión", "inconsciente", "complejo de Edipo", "pulsión de muerte" o "envidia del pene".

Además de su influencia formativa en el estudio de la psicología humana y el psicoanálisis clínico, las ideas de Freud han sido muy importantes para la crítica literaria. De hecho, muchas de las teorías desarrolladas en sus conferencias y escritos a menudo hacen referencia a grandes obras literarias, desde el Edipo Rey, de Sófocles, hasta Hamlet, de Shakespeare y Fausto, de Goethe. Esto se debe en parte a que Freud considera que los sueños operan a través de mecanismos de condensación y desplazamiento que se asemejan a la representación literaria, y en parte a que cree que los escritores creativos obtienen su material de las inspiraciones del inconsciente.


Guías de Estudio sobre Obras de Sigmund Freud

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